Sábado, 29 de Noviembre de 2025

Actualizada Viernes, 28 de Noviembre de 2025 a las 17:48:15 horas

| 125
Lunes, 05 de Julio de 2010
CARTAS DESDE EL NORTE

Un Bluff llamado Maradona

Alguien decía días atrás que la Selección Española nos está devolviendo la ilusión. Puede que se llegue a la Final, puede que se gane la Copa del Mundo, pero la verdad es que, aunque nos volvamos sin nada, este grupo de jugadores nos hace disfrutar y lo hacen sufriendo y luchando. Es el sino de los españoles que, al día siguiente de los éxitos colectivos de un equipo, volvemos a la dura realidad de la hipoteca, la falta de trabajo, el no llegar a fin de mes y el sacrificio diario. Ya nos toca vivir momentos relajados y agradables, digo yo.

Al menos en España podemos decirlo, no así en Francia, Italia, Brasil y, el más espectacular: Argentina. A toro pasado, leyendo los comentarios en Internet, he descubierto que ni los mismos argentinos creían en su equipo. Diego Armando Maradona (Maradroga para sus íntimos), ha tenido la facultad de elegir un grupo de jugadores espectaculares en lo individual pero que ha sido incapaz de crear un Equipo como tal. Los aficionados argentinos mantienen que nunca han sido un grupo, que todo su juego se basaba en la genialidad de Messi o Higuaín, pero nada más. No había esquema y, como lo definió Julián Marías, “el juego de la gran mentira” ha acabado pagando las carencias y se ha marchado para casa sufriendo la gran verdad de una goleada contra Alemania. Es entonces cuando reaparece Maradona, llorando, manejando todos los argumentos que puedan inducir a la pena, interpretando la gran mentira argentina. He tenido la curiosidad de buscar comentarios al fracaso en las ediciones digitales de Latinoamérica. Desde México hasta Chile no he encontrado una sola que justifique la eliminación. Todos sin excepción acusan a Argentina y a Maradona de prepotentes y mentirosos. Dicen que Argentina juega siempre con la trampa. Todos se alegran y esperan que Argentina sufra como debe esta cura de humildad y que Maradona vuelva a dedicarse a “sus polvos de talco”. Se dicen muchas cosas crueles de la Selección Argentina y su entrenador pero es que Dieguito se lo ha ganado a pulso. Cuando España pierde de manera injusta 0 a 1 ante Suiza, Maradona se convierte en protagonista diciendo que España había venido a que le dieran la Copa y los demás tendrían que jugar por el segundo puesto, que Suiza los había puesto en su sitio porque España no había demostrado nada. Cuando se ganó a Chile, Maradona volvió a criticar a España centrándose en ¿las ayudas? arbitrales. Puso a Brasil a escurrir y a Pelé lo mando al asilo. Manifestó que Dios era argentino y jugaba en su Selección bajo el nombre de Messi. Mientras, la Prensa latinoamericana le recordaba que su clasificación para Sudáfrica fue injusta, a última hora y con mucha suerte. Perdió contra Paraguay por 2 a 0 y la prensa se le echó encima. Solo le quedaba un partido contra Perú que ganaron por 1 a 0 en los últimos momentos y fue cuando dijo aquello de: “que la chupen, que la sigan chupando”, a todos los que le criticaban. En el fondo solo había una razón…el pánico que le daba tener que jugar contra Brasil o contra España. Maradona fue un jugador genial pero como Seleccionador es un auténtico bluff. Ya como jugador se valió de muchas trampas para triunfar. Pensaba Dieguito que, vestido a la manera de cacique gitano, con esos pelos y ese traje que parece se lo ha hecho un enemigo, iba a inspirar el respeto de todos incluidos los árbitros y la realidad le ha bajado del guindo en que se había subido, por tramposo, deslenguado, prepotente y mentiroso. Que la eliminación argentina provoque la alegría de medio mundo debería hacerle reflexionar. Difícil, porque siempre se ha comportado como un chulo. Ahora le queda volver con su amigo Fidel Castro, fumarse esos enormes puros rodeado de cubanas que se dejan hacer de todo, hartarse de ron y pegarse unos tiritos de coca para que le ayuden a olvidar su fracaso. Todo lo que sea para seguir viviendo en la mentira de que todo el mundo le tiene envidia y busca su perjuicio. “Que la chupen, que la sigan chupando”…¿te acordás?. Empezaste vos. Para que nadie se ría de ti lo mejor es dejar de hacer el payaso. Quien no se respeta así mismo ni a los demás, no puede pedir respeto a nadie.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.