"Cuando emprendas viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, llena de venturas y experiencias" · K.Kavafis
AGRADECIMIENTO AL I.E.S DÍEZv-CANEDO · Manuela Roque Hidalgo · Montijo
Hace
una semana los compañeros del IES "E. DíEZ-CANEDO me despidieron con
motivo de mi ansiada jubilación. Acertaron al regalarme lo que con más ilusión recibo:
cariño. Casi veinte años intensos vividos en ese centro han dejado en mí una
huella imperecedera. Ha sido mucho tiempo, pero allí nadie se hace mayor. El
río de alumnos, con el mismo caudal pero de diversos colores, ha fluido
serenamente en toda su trayectoria. Ha sido un río joven, renovándose cada
curso, manteniéndose con una edad, no más allá de los diecisiete.
La
tripulación que remaba de una a otra orilla, unas veces con sol y otras con
lluvia, a veces con calor y otras con frío, nunca desviaron su rumbo ni su
destino y, sobre todo, hicieron lo imposible para que la travesía estuviera
repleta de experiencias y de conocimientos. Los marineros responsables a
veces han tenido que luchar contra viento y marea, pero con tesón y esfuerzo
siempre han conseguido amainar la tormenta. Los de más edad, como yo, por
habernos zambullido en sus jóvenes y rebeldes aguas, gozamos del privilegio de
estar inmunizados contra la vejez.
He
tenido la fortuna de vivir gran parte mi vida en un transatlántico de lujo,
navegando por un río pleno de sabiduría y afecto, ignorando a los cíclopes
y los lestrigones.
Ya no
estoy en ese viaje, pero él siempre vendrá conmigo.
Ahora
me abrazaré a otro barco: mis propios pies, y seré el timonel que me conduzca
por la serenidad, la aventura, el cariño, y sobre todo por la libertad (¡bendita
LIBERTAD!).
¡Os echaré
de menos; habéis sido tan tiernos y generosos..! pero, esté donde esté, llevaré
en el corazón la esencia de vuestro tesoro, todo lo que me habéis dado durante
nuestra convivencia.
Gracias
por la inesperada y multitudinaria despedida. gracias por mostrarme vuestros
mejores sentimientos, gracias por el consuelo, gracias por vuestro esfuerzo, gracias
por los besos y las risas.
En el cauce de mi rio siempre quedará la impronta de
ese Instituto de Puebla de la Calzada. Gracias a todos los que formáis parte de
él : alumnos, padres y madres, equipo directivo, profesorado, personal de
administración y servicios, y todas las buenas personas que he rozado ahí
y me han dado tanta vida.
Hace una semana los compañeros del IES "E. DíEZ-CANEDO me despidieron con motivo de mi ansiada jubilación. Acertaron al regalarme lo que con más ilusión recibo: cariño. Casi veinte años intensos vividos en ese centro han dejado en mí una huella imperecedera. Ha sido mucho tiempo, pero allí nadie se hace mayor. El río de alumnos, con el mismo caudal pero de diversos colores, ha fluido serenamente en toda su trayectoria. Ha sido un río joven, renovándose cada curso, manteniéndose con una edad, no más allá de los diecisiete.
La
tripulación que remaba de una a otra orilla, unas veces con sol y otras con
lluvia, a veces con calor y otras con frío, nunca desviaron su rumbo ni su
destino y, sobre todo, hicieron lo imposible para que la travesía estuviera
repleta de experiencias y de conocimientos. Los marineros responsables a
veces han tenido que luchar contra viento y marea, pero con tesón y esfuerzo
siempre han conseguido amainar la tormenta. Los de más edad, como yo, por
habernos zambullido en sus jóvenes y rebeldes aguas, gozamos del privilegio de
estar inmunizados contra la vejez.
He tenido la fortuna de vivir gran parte mi vida en un transatlántico de lujo, navegando por un río pleno de sabiduría y afecto, ignorando a los cíclopes y los lestrigones.
Ya no estoy en ese viaje, pero él siempre vendrá conmigo.
Ahora me abrazaré a otro barco: mis propios pies, y seré el timonel que me conduzca por la serenidad, la aventura, el cariño, y sobre todo por la libertad (¡bendita LIBERTAD!).
¡Os echaré de menos; habéis sido tan tiernos y generosos..! pero, esté donde esté, llevaré en el corazón la esencia de vuestro tesoro, todo lo que me habéis dado durante nuestra convivencia.
Gracias por la inesperada y multitudinaria despedida. gracias por mostrarme vuestros mejores sentimientos, gracias por el consuelo, gracias por vuestro esfuerzo, gracias por los besos y las risas.
En el cauce de mi rio siempre quedará la impronta de ese Instituto de Puebla de la Calzada. Gracias a todos los que formáis parte de él : alumnos, padres y madres, equipo directivo, profesorado, personal de administración y servicios, y todas las buenas personas que he rozado ahí y me han dado tanta vida.




















