¿Podemos?
Estamos viviendo tiempos convulsos. Es lo
normal, lo que procede tras la orgía neoliberal de no todos pero sí muchos banqueros,
políticos y empresarios corruptos que,
prescindiendo de normas éticas ni morales, se han dedicado a lo suyo, sin preocuparse
ni un átomo de las consecuencias personales y sociales que producían.
Parecía que la ciudadanía, indignada pero
atónita y desorientada, era incapaz de reaccionar. Pero ya el 15 de mayo de
2011 la indignación se asomó a las calles con la fuerza y el empuje de los
jóvenes, a quienes históricamente corresponde la función de remover las
estructuras sociales que han dejado de funcionar. Esa explosión de rabia se fue
diluyendo por la indefinición en los objetivos y la falta de estructura. A
pesar de lo que algunos dicen, las organizaciones, sin estructura, no
funcionan.
La mejor definición de los objetivos y la
estructuración del movimiento es lo que ha producido el éxito radical y
rapidísimo de Podemos. Un grupo de profesores de Ciencias Políticas han dotado
al movimiento del cuerpo teórico necesario, de la definición previa de
objetivos y del mecanismo suficiente para la articulación de una estructura que
lo haga funcionar.
Esta estructura es la que da dirección al
movimiento y sustenta el éxito que presuponen las encuestas, y lo que, a juicio
de los demás partidos políticos, hace que Podemos sea un peligro real para sus
propios intereses partidistas. No olvidemos que están en juego muchos puestos
de representación con su correspondiente dotación económica personal e
institucional.
Otra cosa es si Podemos será capaz de
satisfacer las expectativas que está generando.
Estamos viviendo tiempos convulsos. Es lo normal, lo que procede tras la orgía neoliberal de no todos pero sí muchos banqueros, políticos y empresarios corruptos que, prescindiendo de normas éticas ni morales, se han dedicado a lo suyo, sin preocuparse ni un átomo de las consecuencias personales y sociales que producían.
Parecía que la ciudadanía, indignada pero atónita y desorientada, era incapaz de reaccionar. Pero ya el 15 de mayo de 2011 la indignación se asomó a las calles con la fuerza y el empuje de los jóvenes, a quienes históricamente corresponde la función de remover las estructuras sociales que han dejado de funcionar. Esa explosión de rabia se fue diluyendo por la indefinición en los objetivos y la falta de estructura. A pesar de lo que algunos dicen, las organizaciones, sin estructura, no funcionan.
La mejor definición de los objetivos y la estructuración del movimiento es lo que ha producido el éxito radical y rapidísimo de Podemos. Un grupo de profesores de Ciencias Políticas han dotado al movimiento del cuerpo teórico necesario, de la definición previa de objetivos y del mecanismo suficiente para la articulación de una estructura que lo haga funcionar.
Esta estructura es la que da dirección al movimiento y sustenta el éxito que presuponen las encuestas, y lo que, a juicio de los demás partidos políticos, hace que Podemos sea un peligro real para sus propios intereses partidistas. No olvidemos que están en juego muchos puestos de representación con su correspondiente dotación económica personal e institucional.
Otra cosa es si Podemos será capaz de satisfacer las expectativas que está generando.




















