Domingo, 18 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 16 de Enero de 2026 a las 13:14:20 horas

| 89
Viernes, 05 de Septiembre de 2014

Mismo dogma, cambio de estrategia·Julia Coco Castón·Montijo

 

"Populismo" designa con frecuencia a esos políticos que excitan falsamente la esperanza de las personas, prometiéndoles aquello que no van a poder darles. También se emplea peyorativamente como sinónimo de viejos fantasmas como el fascismo o el comunismo, sacándolo a relucir para minusvalorar a quienes proponían otros escenarios políticos. Claro que, en última instancia, "populismo" significaba una sola cosa: lo que hacían los demás. La marea política obliga a abandonar el uso tópico del concepto.

 

Pero movimientos populistas ocupan posiciones distintas en el espacio político actual pese a que comparten una lectura de la realidad política que los coloca en un terreno similar.  El populismo actual recoge y actualiza elementos típicos del populismo de finales del XIX, ese en el que despuntaron William Jennings Bryan  Robert. M. La Follette, y que ha reaparecido recurrentemente a lo largo del siglo pasado, en una forma u otra.  Las líneas maestras del viejo movimiento giraban sobre cuatro ideas:

 

1.-  parte de esa filiación la otorgaba la defensa de sus normas fundamentales: luchar por la igualdad ante la ley, por el disfrute de las mismas oportunidades y por el respeto a los derechos reconocidos constitucionalmente. Valores democráticos que ninguna élite puede reservarse para sí. Para seguir siéndolo, debía combatir a los aristócratas depredadores y a los ambiciosos que pretendían construir grandes imperios económicos a costa de empobrecer a los demás.

 

2. Estos movimientos no querían representar a un grupo social, sino a la gente en su conjunto. Ellos eran  el pueblo,.

 

3. La gente encontraba un enemigo irreconciliable en la élite, su perpetua explotadora, a la que define, tanto o más que por su posición económica y social, por sus rasgos de carácter: quienes la integran son condescendientes, artificiales, manipuladores, vagos, y dependientes del trabajo ajeno. No sólo viven de los demás, sino que los miran permanentemente por encima del hombro.

4. Son movimientos,  son grupos que se presentan para desafiar al poder y que quieren cambiar lo establecido ocupándolo. El ejército en combate que viene a salvar la democracia y las instituciones,  el Congreso y los gobiernos locales, dañados por la acción de las élites.

 

Las similitudes entre el viejo populismo y el moderno están ahí. El eje político de los partidos populistas del siglo XXI se articula a partir de estos cuatro elementos: la presencia de una casta que vive del trabajo de los demás haciendo compatibles planteamientos que antes eran de derecha con los de izquierda. Esa nueva vertebración de su discurso es la que les ha dado un lugar principal en la política. El populismo está de vuelta, y parece que de moda. Y viene para quedarse.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.