El rey Monago
Ya han pasado tres años desde las elecciones
autonómicas que dieron, con la bendición de Izquierda Unida, el gobierno de
Extremadura al Partido Popular.
Pasados estos tres años, y de cara a las
próximas elecciones, el presidente Monago debería presentar lo realizado por su
gobierno, lo que él llama "la cuenta de resultados". Pero en lugar de
ello su discurso en el Estado de la Región de esta semana nos remite a promesas
que se habrán de cumplir (o no) más allá de 2015, envueltas en un halo de
optimismo forzado en el que todo el PP, el primero el Sr Rajoy, se ha investido
de cara a las elecciones europeas y a las futuras elecciones autonómicas y
generales.
El otro hilo conductor de la política popular
extremeña, después de tres años de gestión, es hacer "oposición de la
oposición". Pero eso de que el PSOE tiene la culpa de todo ha de tener un
límite temporal, después de todo los socialistas ya han pagado gran parte de
sus culpas cuando perdieron la elecciones.
Ahora de lo que se trata es de gestionar bien, de mejorar la sanidad, de
mejorar la educación, de fomentar la creación de empresas, de crear puestos de
trabajo, de mejorar las infraestructuras, en fin, de gobernar.
La "cuenta de resultados" del Sr.
Monago es magra, por eso no la quiere hacer pública. Hay menos extremeños
trabajando que hace tres años, menos empresas, los sistemas educativo y
sanitario han empeorado, las infraestructuras no han mejorado y la pobreza y la desigualdad han aumentado.
Lo que sí han hecho los populares durante estos
tres años es preparar las elecciones de 2015. El director
de Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Extremadura es un
asesor de imagen con rango de consejero. Por eso Monago habla como habla, con tono
monárquico, con impostado populismo, con calculada distancia del partido
nacional, con mucha demagogia: si seguimos su mensaje concluiríamos que
Extremadura va a ser un paraíso, por la acción mágica del PP, a pesar de los desmanes de los socialistas y
bajando los impuestos. Eso sí, será después de las próximas elecciones de 2015.
Los políticos del Partido Popular, y sobre
todo el rey Monago, están en un plano superior a los ciudadanos, el de la
política-ficción, el del optimismo dogmático. Sin embargo, llevamos ya tres
directores-gestores de Sexpe, uno de ello, el que menos duró, nuestro alcalde
Sr. Pantoja, y el número de empleados sigue bajando: los ciudadanos extremeños
lo están pasando mal, majestad.
Ya han pasado tres años desde las elecciones autonómicas que dieron, con la bendición de Izquierda Unida, el gobierno de Extremadura al Partido Popular.
Pasados estos tres años, y de cara a las próximas elecciones, el presidente Monago debería presentar lo realizado por su gobierno, lo que él llama "la cuenta de resultados". Pero en lugar de ello su discurso en el Estado de la Región de esta semana nos remite a promesas que se habrán de cumplir (o no) más allá de 2015, envueltas en un halo de optimismo forzado en el que todo el PP, el primero el Sr Rajoy, se ha investido de cara a las elecciones europeas y a las futuras elecciones autonómicas y generales.
El otro hilo conductor de la política popular extremeña, después de tres años de gestión, es hacer "oposición de la oposición". Pero eso de que el PSOE tiene la culpa de todo ha de tener un límite temporal, después de todo los socialistas ya han pagado gran parte de sus culpas cuando perdieron la elecciones. Ahora de lo que se trata es de gestionar bien, de mejorar la sanidad, de mejorar la educación, de fomentar la creación de empresas, de crear puestos de trabajo, de mejorar las infraestructuras, en fin, de gobernar.
La "cuenta de resultados" del Sr. Monago es magra, por eso no la quiere hacer pública. Hay menos extremeños trabajando que hace tres años, menos empresas, los sistemas educativo y sanitario han empeorado, las infraestructuras no han mejorado y la pobreza y la desigualdad han aumentado.
Lo que sí han hecho los populares durante estos tres años es preparar las elecciones de 2015. El director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Extremadura es un asesor de imagen con rango de consejero. Por eso Monago habla como habla, con tono monárquico, con impostado populismo, con calculada distancia del partido nacional, con mucha demagogia: si seguimos su mensaje concluiríamos que Extremadura va a ser un paraíso, por la acción mágica del PP, a pesar de los desmanes de los socialistas y bajando los impuestos. Eso sí, será después de las próximas elecciones de 2015.
Los políticos del Partido Popular, y sobre todo el rey Monago, están en un plano superior a los ciudadanos, el de la política-ficción, el del optimismo dogmático. Sin embargo, llevamos ya tres directores-gestores de Sexpe, uno de ello, el que menos duró, nuestro alcalde Sr. Pantoja, y el número de empleados sigue bajando: los ciudadanos extremeños lo están pasando mal, majestad.




















