En apoyo a Carmen Pereira, ser humano antes y además de Delegada del Gobierno de Extremadura · Lourdes León Gómez · Montijo
He asistido estos días a un ejerció de acoso y derribo sistemático, no exento en muchos casos de hipocresía, por parte de aquellos que sin conocerte juzgan, no sólo tus actuaciones políticas, sino que apuntan directamente a tu honestidad personal.
En estos tiempos en los que es tan fácil difamar, y en los que algunos medios de comunicación se hacen eco de aquellas noticias que, sin contrastar , alcanzarán un mayor impacto , es tan bien fácil atentar contra la verdad y transmitir una imagen distorsionada de las personas.
He sido testigo de las pitadas, los insultos y los abucheos, que te dirigía un grupo de ciudadanos, minutos después de rendir homenaje a la bandera y , aunque no me pareció el lugar ni el momento más adecuado porque de alguna manera empañaba la emoción del acto y el respeto debido al ejército , auténtico protagonista en eso días, entiendo que hacían uso de la libertad de expresión que a todos nos brinda la constitución española.
Sin embargo, no me parece justo que del rechazo político que legítimamente puedan expresar aquellos que no comparten tus mismas ideas, se pase al insulto personal, a la descalificación y a la mentira.
Nada tiene que ver con tu auténtica personalidad, la imagen que intentan transmitir de ti aquellos que no te conocen. Así lo podrían atestiguar las personas más cercanas, desde la propia asistenta, aludida reiteradamente en estos días a nivel nacional para vilipendiarte, hasta los que trabajan día a día contigo en la delegación, si se les preguntara.
Independientemente de los fallos que, en cualquier momento , todos podemos cometer, no deberíamos olvidarnos de la imparcialidad a la hora de juzgarlos, y de ninguna manera deberíamos traspasar la frontera que limita al cargo público de la persona que hay detrás de él, sea cual sea su color político.
Me quedo con las demostraciones de cariño que tuve la ocasión de contemplar la última Navidad, cuando compartimos con el mismo placer la actuación de unos “auténticos ángeles”, en el López de Ayala, en su gala anual.
Me quedo con la persona sensible, generosa y comprometida, tolerante y humana, que encuentra un hueco en su agenda para atender a quienes la solicitan, sea cual sea su condición y sus ideas y no se oculta cuando se la requiere para explicar sus actuaciones públicas, porque nada tiene que ocultar.
Y me complace pensar que, cuando dejes de ejercer el cargo que ahora te convierte en el blanco de todos los ataques, continuarás siendo la misma, con los mismos ideales y contarás con mas amigos, si cabe, de los que ya tenías antes , algo de lo que muchos de los que ahora te atacan no podrán presumir y que es, al fin y a la postre, el auténtico marcador del éxito personal y de la calidad humana.
He asistido estos días a un ejerció de acoso y derribo sistemático, no exento en muchos casos de hipocresía, por parte de aquellos que sin conocerte juzgan, no sólo tus actuaciones políticas, sino que apuntan directamente a tu honestidad personal.
En estos tiempos en los que es tan fácil difamar, y en los que algunos medios de comunicación se hacen eco de aquellas noticias que, sin contrastar , alcanzarán un mayor impacto , es tan bien fácil atentar contra la verdad y transmitir una imagen distorsionada de las personas.
He sido testigo de las pitadas, los insultos y los abucheos, que te dirigía un grupo de ciudadanos, minutos después de rendir homenaje a la bandera y , aunque no me pareció el lugar ni el momento más adecuado porque de alguna manera empañaba la emoción del acto y el respeto debido al ejército , auténtico protagonista en eso días, entiendo que hacían uso de la libertad de expresión que a todos nos brinda la constitución española.
Sin embargo, no me parece justo que del rechazo político que legítimamente puedan expresar aquellos que no comparten tus mismas ideas, se pase al insulto personal, a la descalificación y a la mentira.
Nada tiene que ver con tu auténtica personalidad, la imagen que intentan transmitir de ti aquellos que no te conocen. Así lo podrían atestiguar las personas más cercanas, desde la propia asistenta, aludida reiteradamente en estos días a nivel nacional para vilipendiarte, hasta los que trabajan día a día contigo en la delegación, si se les preguntara.
Independientemente de los fallos que, en cualquier momento , todos podemos cometer, no deberíamos olvidarnos de la imparcialidad a la hora de juzgarlos, y de ninguna manera deberíamos traspasar la frontera que limita al cargo público de la persona que hay detrás de él, sea cual sea su color político.
Me quedo con las demostraciones de cariño que tuve la ocasión de contemplar la última Navidad, cuando compartimos con el mismo placer la actuación de unos “auténticos ángeles”, en el López de Ayala, en su gala anual.
Me quedo con la persona sensible, generosa y comprometida, tolerante y humana, que encuentra un hueco en su agenda para atender a quienes la solicitan, sea cual sea su condición y sus ideas y no se oculta cuando se la requiere para explicar sus actuaciones públicas, porque nada tiene que ocultar.
Y me complace pensar que, cuando dejes de ejercer el cargo que ahora te convierte en el blanco de todos los ataques, continuarás siendo la misma, con los mismos ideales y contarás con mas amigos, si cabe, de los que ya tenías antes , algo de lo que muchos de los que ahora te atacan no podrán presumir y que es, al fin y a la postre, el auténtico marcador del éxito personal y de la calidad humana.




















