¿Realmente somos solidarios? · Cristóbal Castillo Barquero · Montijo
Me temo que hay una buena parte de mis paisanos que no lo son y explico el porqué.
He podido ser testigo de excepción de la distribución del agua entre los montijanos, por los ya sabidos problemas de potabilidad en el suministro local.
La noche del domingo se habilitaron tres puntos de dispensación gratuita de agua mineral para todo el que la necesitara, por el motivo que fuere, beber, cocinar...
Como es lógico había muchas familias que carecían de ella y además no tenían posibilidad de adquirirla, hasta ahí todo normal. Pero el lunes, que se continuaba con el reparto he podido observar a muchos de mis vecinos acudir a retirar agua de nuevo cuando ya se podía adquirir en tiendas y supermercados. Y esto es lo que me avergüenza, esa asquerosa miseria de algunos, por favor! si es que los hay que tienen dinero para vivir tres vidas sin trabajar!
¿No entendéis que hay familias que tienen que hacer malabares para dar de comer a los suyos y/o a ellos mismos y que con los 80 cts. que cuesta una garrafa pueden comprar aunque sea una barra de pan?
Y así, si realmente fueramos solidarios, esas botellas que nos llevamos “porque las da gratis el Ayuntamiento” irían a parar al que verdaderamente la necesita y que honestamente no se puede permitir otro dichoso gasto extra más, Ya es más que suficente con la que tienen encima.
Pongo un claro ejemplo, el de una vecina que para su desgracia tiene a su hija con una enfermedad de la piel, impensable que pueda asearse con el agua que sale del grifo, para colmo su marido convaleciente. ¿Cuantas botellas? Desde la corporación “Las que necesite”. Ella discreta, pruedente...¿Os parece mal que me lleve 10?”. “No, te vas a llevar 20”. Dispuesta incluso a llevarlas a casa en varias veces, no tiene coche, no tiene quien se las lleve...No hay problema, se trasladan todas en el vehículo de protección civil y asunto arreglado.
Ya véis, mal pensados, no las cargábamos para nosotros, nosotros con miles de litros a nuestra espalda fuimos a la tienda de al lado y por un miserable euro con sesenta centimos compramos dos botellas para saciar nuestra sed.
Por cierto, no me vale “Es que no queda agua ninguna tienda”, precisamente en esa había botellas y garrafas hasta para regar las macetas.
Habrá que analizar el agua, pero creo que sobre todo deberíamos analizar nuestras conciencias.
Me temo que hay una buena parte de mis paisanos que no lo son y explico el porqué.
He podido ser testigo de excepción de la distribución del agua entre los montijanos, por los ya sabidos problemas de potabilidad en el suministro local.
La noche del domingo se habilitaron tres puntos de dispensación gratuita de agua mineral para todo el que la necesitara, por el motivo que fuere, beber, cocinar...
Como es lógico había muchas familias que carecían de ella y además no tenían posibilidad de adquirirla, hasta ahí todo normal. Pero el lunes, que se continuaba con el reparto he podido observar a muchos de mis vecinos acudir a retirar agua de nuevo cuando ya se podía adquirir en tiendas y supermercados. Y esto es lo que me avergüenza, esa asquerosa miseria de algunos, por favor! si es que los hay que tienen dinero para vivir tres vidas sin trabajar!
¿No entendéis que hay familias que tienen que hacer malabares para dar de comer a los suyos y/o a ellos mismos y que con los 80 cts. que cuesta una garrafa pueden comprar aunque sea una barra de pan?
Y así, si realmente fueramos solidarios, esas botellas que nos llevamos “porque las da gratis el Ayuntamiento” irían a parar al que verdaderamente la necesita y que honestamente no se puede permitir otro dichoso gasto extra más, Ya es más que suficente con la que tienen encima.
Pongo un claro ejemplo, el de una vecina que para su desgracia tiene a su hija con una enfermedad de la piel, impensable que pueda asearse con el agua que sale del grifo, para colmo su marido convaleciente. ¿Cuantas botellas? Desde la corporación “Las que necesite”. Ella discreta, pruedente...¿Os parece mal que me lleve 10?”. “No, te vas a llevar 20”. Dispuesta incluso a llevarlas a casa en varias veces, no tiene coche, no tiene quien se las lleve...No hay problema, se trasladan todas en el vehículo de protección civil y asunto arreglado.
Ya véis, mal pensados, no las cargábamos para nosotros, nosotros con miles de litros a nuestra espalda fuimos a la tienda de al lado y por un miserable euro con sesenta centimos compramos dos botellas para saciar nuestra sed.
Por cierto, no me vale “Es que no queda agua ninguna tienda”, precisamente en esa había botellas y garrafas hasta para regar las macetas.
Habrá que analizar el agua, pero creo que sobre todo deberíamos analizar nuestras conciencias.




















