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Julia Coco Castón · Montijo | 140
Miércoles, 26 de Junio de 2013

La Zorra y las uvas · Julia Coco Castón · Montijo

Estando nuestro País a la cabeza de los prostíbulos continentales, sería cínico argumentar que la moral preside los deseos de ganancia.


En España, cualquiera, a pesar de su ignorancia y de su falta de formación, puede controlar y dirigir el país durante cuarenta años solo acogiéndose a su buena suerte. Y en un golpe de mano, merced al cambio de suerte, pasarlo a quien lo deshaga como el polvo en cuestión de meses.


Nuestros políticos han perdido la oportunidad de fomentar un entorno defendible con orgullo. Como si hubieran llegado a la conclusión de que estamos sentenciados a volver a un Estado enfangado en la carencia de conocimientos y sin perspectiva de autoestima. A merced del chulo que más empuje.


Hace mucho que sabemos que la crisis que nunca existió – “Pues Dios permite que lo que no existe sea intensamente iluminado” (Pessoa)—es una verdadera puesta en orden de los valores y condiciones de vida. Mientras algunos se extrañan de pasar del lujo y el derroche a vivir un poco menos holgadamente. Otros han vivido eternamente en crisis de la buena. De la de verdad… “y la que te rondaré…”


Pero ésta crisis es una “puesta a cero” de los contadores que nos obligan a tragar… lo que nos echen. Si nadie se rebela contra esa prostitución de lo público, ¿Por qué nos alarmamos de la consideración en que se nos tiene?


No todo es tan negro como nos quieren hacer ver. Hay numerosas empresas españolas que se están convirtiendo  en referentes mundiales en sectores claves. Algo que no solo era impensable, sino que está poniendo nerviosos a países potentes, como Alemania, ¿por qué no?


¿Por qué se esfuerzan tanto en hacernos dependientes, en quitarnos la autoestima y el orgullo patrio, en dividirnos?

Lo hacen incluso los políticos que nos representan, que nos impiden crecer, estando como  están obligados a defender lo que ellos llaman “la marca España”, otra falacia de hazmerreir de un cortijo de cabra y pandereta; toros, flamenco y chulos de barrio.


En apenas dos años, las Escuelas españolas de negocios se han situado entre las más prestigiosas del mundo. Si les cedemos—gratis—los cerebros, que ellos rentabilizan para enriquecerse, ¿por qué esos cerebros no son aprovechados para crear riqueza en el país que los parió y los formó?


El protectorado siempre resulta ruinoso y útero de corrupción.

Nos matan la consciencia, cercenan la creatividad, encadenan la supervivencia, someten la voluntad, juegan a los dados con nuestro destino y nos sentencian a una condena que ejecutan al mando de un orden extraño que está sembrando el caos y la destrucción.


Angela Merkel es el capataz de la obra. Los operarios son los griegos, portugueses y españoles. Las condiciones de trabajo: mal pagado, jornada de sol a sol por un mendrugo de pan negro, duro; despido arbitrario y una jefa vestida de correajes negros que  agita el látigo al grito de “vagooooooos”, “incompetenteeeeeees”, “borrachoooos”…

“La sartén le dijo al cazo…”


150 granjas alemanas han estafado en cantidad y frecuencia con huevos ecológicos que no lo eran. Silenciado.

¿Qué hubiera pasado si esos huevos hubieran sido españoles?

Se inventaron un calabacín más mortal que el ántrax, decían, procedente de los invernaderos andaluces. Y no han pagado por ello. Crearon el conflicto de las vacas locas, la gripe aviar y la peste porcina.


Ellos se encargan de instalar la frontera norte /sur: los desahuciados y los desahuciadores; los que recortan y los recortados; los que dan limosna y los que al recibirla han de someterse a lo que les impongan. Privada de su muro de Berlín quiere trasladarlo al sur, y lo instala donde le place a su conveniencia. Ya sabemos cómo se las gasta la que dice que los españoles el único peso que están dispuestos a levantar es una aceituna rellena acompañando la copa en un bar. Lo dice quien acostumbra a posar ostentando la birra con ese cuerpazo que la delata.


Sin adherirme  en absoluto a nada que represente al dictador ni a su filosofía, va a haber que dar la razón a Franco cuando decía que el resto de países envidiaban a España y por eso arremetían contra ella a la menor oportunidad, entrometiéndose en todo lo que nos concierne. A las pruebas me remito. Pero tanta ansia de europeísmo nos cegó, haciendo que nos metiéramos voluntariamente en la boca del lobo del Mercado Común, la OTAN,… y ahora dirigen nuestros destinos sin  molestarse en velar la amenaza.


Es lo único que hemos sacado de aquellos polvos. Porque en el resto, en lo que nos interesa y que repercute en nuestro beneficio: prohíben la producción de leche, arremeten contra las vacas hasta conseguir que no quede ni rastro de ellas, vetan los cultivos dirigiendo a distancia los que obligan a sembrar, someten la libertad de producción y siembra a una engañifa de subvención, coartan la libertad de empresas españolas, su promoción y su mantenimiento… Y hasta se permiten decirle al mundo que nos chulean. Porque el español traga y consiente. Y la pregunta sigue siendo, tanta inquina ¿a quién beneficia? Porque no nos engañemos, siempre hemos sido sus limpiabotas, los que mandan de verdad,  están por encima de todo esto, de toda norma. Someten, no se someten. Ellos son los padres del invento y los  que imponen las reglas que toca acatar.

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