Jesús Ferrera: "La carne de caballo es saludable, siempre que no proceda de animales que hayan sido tratados con medicamentos nocivos para el ser humano"
Este docente del Ies. Fuente Roniel relata que fue el propio cirujano jefe del ejército de Napoleón el que, después de una batalla y con las fuerzas flaqueando, recomendó a los soldados comer carne de los caballos muertos
El llamado “escándalo de la carne de caballo
en hamburguesas” se desencadena tras el análisis rutinario y detección, en
Inglaterra, de trazas y fragmentos de carne en caballos en productos de 5
cadenas de supermercados, entre ellos Aldi y Lidl. Posteriormente, aparecían
nuevos casos en hospitales de Inglaterra e Irlanda y salpica a marcas como Findus. Ya afecta a 12 países de la UE como Alemania, Francia,
Suecia, Polonia y España , donde se detectan restos de carne equina en
productos de la maca Eroski y Buittoni.
Jesús Ferrera, Licenciado en Enfermería por la
Universidad de Oporto y docente de Nutrición en el Ies. Fuente Roniel, cuenta
también que “el origen parece estar en una empresa francesa que importa carne
de caballo de un matadero rumano, mientras que la etiqueta reza que es carne
bovina procedente de Holanda”. Ahora, la
UE está exigiendo análisis de ADN en carne de vacuno para evitar nuevos
fraudes, unos fraudes que pueden alarmar a la sociedad, ya que suponen un fallo
en el sistema de seguridad alimentaria.
Pero lo que más puede alertar al ciudadano es
la idea de que estos fraudes supongan un problema para su salud. Por ello, J.
Ferrera aclara: “La carne de caballo en sí, y pasados los controles sanitarios
adecuados, no es perjudicial para la salud, al contrario. Es una carne rica en
zinc, hierro, y otros minerales y vitaminas. Además es fibrosa, y está muy
recomendada para personas que sufren anemia, diabetes o colesterol, ya que
aporta más valor nutricional que las carnes de vacuno o cerdo, que son más
grasas”.
J.F. desmonta así cualquier indicio de alarma
social: “Porque una persona haya consumido uno de los productos señalados debe
estar tranquilo, no le va a pasar nada. Sólo es perjudicial si el consumo es
continuo, y la carne equina procede de animales tratados en su día con
medicamentos nocivos para el hombre como la fenilbutazona”.
Incluso apunta a que es una carne muy
consumida en Italia, Bélgica y Francia: “ Dicen que fue el propio cirujano jefe
del ejército de Napoleón el que, después de una batalla y con las fuerzas
flaqueando, allá por 1.807, recomendó a los soldados comer carne de los
caballos muertos”. “Esto que está pasando ahora es una consecuencia más de la
crisis económica; ya que, por ejemplo, los caballos destinados a carreras son
muy costosos de mantener, y no es extraño que se vendan a mataderos para
consumo humano”.
El llamado “escándalo de la carne de caballo en hamburguesas” se desencadena tras el análisis rutinario y detección, en Inglaterra, de trazas y fragmentos de carne en caballos en productos de 5 cadenas de supermercados, entre ellos Aldi y Lidl. Posteriormente, aparecían nuevos casos en hospitales de Inglaterra e Irlanda y salpica a marcas como Findus. Ya afecta a 12 países de la UE como Alemania, Francia, Suecia, Polonia y España , donde se detectan restos de carne equina en productos de la maca Eroski y Buittoni.
Jesús Ferrera, Licenciado en Enfermería por la Universidad de Oporto y docente de Nutrición en el Ies. Fuente Roniel, cuenta también que “el origen parece estar en una empresa francesa que importa carne de caballo de un matadero rumano, mientras que la etiqueta reza que es carne bovina procedente de Holanda”. Ahora, la UE está exigiendo análisis de ADN en carne de vacuno para evitar nuevos fraudes, unos fraudes que pueden alarmar a la sociedad, ya que suponen un fallo en el sistema de seguridad alimentaria.
Pero lo que más puede alertar al ciudadano es la idea de que estos fraudes supongan un problema para su salud. Por ello, J. Ferrera aclara: “La carne de caballo en sí, y pasados los controles sanitarios adecuados, no es perjudicial para la salud, al contrario. Es una carne rica en zinc, hierro, y otros minerales y vitaminas. Además es fibrosa, y está muy recomendada para personas que sufren anemia, diabetes o colesterol, ya que aporta más valor nutricional que las carnes de vacuno o cerdo, que son más grasas”.
J.F. desmonta así cualquier indicio de alarma social: “Porque una persona haya consumido uno de los productos señalados debe estar tranquilo, no le va a pasar nada. Sólo es perjudicial si el consumo es continuo, y la carne equina procede de animales tratados en su día con medicamentos nocivos para el hombre como la fenilbutazona”.
Incluso apunta a que es una carne muy consumida en Italia, Bélgica y Francia: “ Dicen que fue el propio cirujano jefe del ejército de Napoleón el que, después de una batalla y con las fuerzas flaqueando, allá por 1.807, recomendó a los soldados comer carne de los caballos muertos”. “Esto que está pasando ahora es una consecuencia más de la crisis económica; ya que, por ejemplo, los caballos destinados a carreras son muy costosos de mantener, y no es extraño que se vendan a mataderos para consumo humano”.




















