El Juego de Pelota
Hoy,
inevitablemente, nos toca hablar de corrupción. Haciendo un recuento
rápido nos encontramos, recién salidos del horno, con el caso Bárcenas (PP) y
Carlos Mulas, de la Fundación Ideas (PSOE). Pero arrastramos la trama Gürtel,
los ERE de Andalucía, el caso Palma Arena, los hijos de Pujol, el caso
Campeón, varios alcaldes como el de Orense y el de Marbella… Además
tenemos a Urdangarín; al presidente de la patronal, Diez-Ferranz,
policías que cambian coca por harina, un error judicial pone en
libertad al jefe de la trama china…claro que hay muchos políticos
honestos, la mayoría de los agentes de los cuerpos de seguridad son
intachable y los jueces hacen honor a la justicia casi siempre. Pero los
fallos están siendo garrafales.
Creo que los
españoles nos sentimos últimamente como si fuéramos espectadores de un partido
de tenis. Los pelotazos nos llueven no solo de derecha a izquierda
y de izquierda a derecha, sino por arriba, por abajo, en diagonal, vertical y
horizontal. Atónitos estamos ante este continuo ir y venir de sinvergüenzas
que, después de años de saqueo, han quedado las arcas públicas
arrasadas. Seguimos siendo un país a medio desarrollo, aunque nos creamos otra
cosa, sin leyes claras y contundentes, donde los corruptos
saben que tras una visita rápida a la cárcel podrán quedarse con todo el dinero
que nos han robado. Y a nosotros que nos habían enseñado aquello de No
mentir, No robar, No engañar, se nos está quedando una cara de tontos y de
pardillos de impresión.
Pero esto no
es todo porque, desgraciadamente, he tenido ocasión de comprobar que el daño de
nuestra sociedad es aún mayor. Cada mes, en esta publicación, salimos a
la calle a preguntar a los vecinos sobre un tema concreto. Esta vez, con el
caso Barcenas y la Fundación Ideas de plena actualidad, la pregunta que hacemos
es muy clara “¿Qué opina de la corrupción política?. Pues bien, todos sin
excepción me han contestado “Yo de política no entiendo” o “No se que
decir”. Les aclaro. “No te pregunto por tus ideas políticas, sino por tu
opinión sobre la corrupción. ¿Qué te parece?”. “No tengo ni idea”, contestan.
Hablo de esos jóvenes que están sufriendo recortes y un paro descomunal.
Esos mismos que están desmotivados y desilusionados, que
sufren en sus familias las consecuencias del espolio, no pueden
articular ni una sola crítica contra la corrupción. ¿Qué nos ha pasado?.
Aquí tenemos tres problemas fundamentales: a una serie de ladrones
colocados estratégicamente, a una ciudadanía poco exigente y a muchos
jóvenes que no saben/ no contestan. Y con esto tenemos que elaborar el
futuro del país.
Hoy, inevitablemente, nos toca hablar de corrupción. Haciendo un recuento rápido nos encontramos, recién salidos del horno, con el caso Bárcenas (PP) y Carlos Mulas, de la Fundación Ideas (PSOE). Pero arrastramos la trama Gürtel, los ERE de Andalucía, el caso Palma Arena, los hijos de Pujol, el caso Campeón, varios alcaldes como el de Orense y el de Marbella… Además tenemos a Urdangarín; al presidente de la patronal, Diez-Ferranz, policías que cambian coca por harina, un error judicial pone en libertad al jefe de la trama china…claro que hay muchos políticos honestos, la mayoría de los agentes de los cuerpos de seguridad son intachable y los jueces hacen honor a la justicia casi siempre. Pero los fallos están siendo garrafales.
Creo que los españoles nos sentimos últimamente como si fuéramos espectadores de un partido de tenis. Los pelotazos nos llueven no solo de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, sino por arriba, por abajo, en diagonal, vertical y horizontal. Atónitos estamos ante este continuo ir y venir de sinvergüenzas que, después de años de saqueo, han quedado las arcas públicas arrasadas. Seguimos siendo un país a medio desarrollo, aunque nos creamos otra cosa, sin leyes claras y contundentes, donde los corruptos saben que tras una visita rápida a la cárcel podrán quedarse con todo el dinero que nos han robado. Y a nosotros que nos habían enseñado aquello de No mentir, No robar, No engañar, se nos está quedando una cara de tontos y de pardillos de impresión.
Pero esto no es todo porque, desgraciadamente, he tenido ocasión de comprobar que el daño de nuestra sociedad es aún mayor. Cada mes, en esta publicación, salimos a la calle a preguntar a los vecinos sobre un tema concreto. Esta vez, con el caso Barcenas y la Fundación Ideas de plena actualidad, la pregunta que hacemos es muy clara “¿Qué opina de la corrupción política?. Pues bien, todos sin excepción me han contestado “Yo de política no entiendo” o “No se que decir”. Les aclaro. “No te pregunto por tus ideas políticas, sino por tu opinión sobre la corrupción. ¿Qué te parece?”. “No tengo ni idea”, contestan. Hablo de esos jóvenes que están sufriendo recortes y un paro descomunal. Esos mismos que están desmotivados y desilusionados, que sufren en sus familias las consecuencias del espolio, no pueden articular ni una sola crítica contra la corrupción. ¿Qué nos ha pasado?. Aquí tenemos tres problemas fundamentales: a una serie de ladrones colocados estratégicamente, a una ciudadanía poco exigente y a muchos jóvenes que no saben/ no contestan. Y con esto tenemos que elaborar el futuro del país.




















