¡Quieto, parao! Que motos, tengo dos
En cierta ocasión, dos personas discutían sobre la solidaridad. Uno
preguntó a su contrincante que presumía de solidario: ¿Si Vd tuviera dos casas,
qué haría? Éste contestó: “Yo, donaría una para que se la entregaran a una
familia desfavorecida”. Insistió el primero: ¿Y si tuviera dos coches? La
réplica fue la misma: “Lo donaría para que se vendiera y el dinero se repartiera
entre los más necesitados”. No satisfecho el ponente volvió a preguntar: ¿Y...
si tuviera dos motos? En este instante el segundo saltó, como un resorte, y
dijo: “¡Ehhhhhh, quieto parao! Que motos, tengo dos”.
¡Qué fácil es regalar lo que no se tiene!¡Qué poco cuesta aconsejar a
los demás que compartan!... pero cuando eres tú el que tienes que compartir,
colaborar, te haces el sueco y aquí paz y después gloria.
Es muy fácil decir a los demás lo que tienen que hacer pero tú, con lo
tuyo, sin “pringarte”, lo tuyo ¡intocable! Y pienso yo: “si a un funcionario se
le quita parte de su sueldo como medida necesaria ante la situación que nos ha
tocado vivir... ¿Por qué no se hace lo mismo con todos y lo digo muy claro y
muy alto: ¡con todos!. Todos los que cobran a final de mes con dinero público!,
desde el cargo más alto al más bajo, eso sí,
¡cada uno con el mismo porcentaje y no con la misma cantidad!. A más
sueldo, más aportación! Pero claro, ahora dejamos la utopía y nos entramos en
el mundo real y como los de “los grandes sueldos” son los que deciden de donde
se recortan... pues a recortar los sueldos pequeños, ¿y los grandes?, ¡quieto,
parao!, los grandes no, que yo tengo uno.
Es vergonzoso como se están exprimiendo los sueldos pequeños y luego,
los sueldos desorbitados se siguen cobrando tan ricamente, sin ningún tipo de
pudor. Yo, como está la situación, si recibiera una nómina así, como mínimo, me
sentiría incómodo y como máximo sería incapaz de pedir a un trabajador que
renunciase a una pequeña paga extra sin antes poner sobre la mesa una de mis
mensualidades para colaborar con los más desfavorecidos. No olvidemos algo
importante: ¡todo es dinero público!.
Es cierto que la crisis nos está atacando ferozmente pero deberíamos
combatirla desde arriba, desde lo más alto y por ahí teníamos que empezar. No
es justo que la tengan que padecer siempre los mismos. Y si entramos en
detalle, es vergonzoso que una misma persona cobre varios e importantes sueldos
públicos. Solo uno, todo lo digno que se estime oportuno y por supuesto en
función del cargo. Pero eso sí, único, sin ningún tipo de extras y modificado cuando sea necesario como a
cualquier hijo de vecino.
Por cierto, yo tengo dos motos, perdón “dos pagas” ¡y no voy a cobrar la
de navidad! Si mi esfuerzo es por una causa justa lo doy por bien hecho.
En cierta ocasión, dos personas discutían sobre la solidaridad. Uno preguntó a su contrincante que presumía de solidario: ¿Si Vd tuviera dos casas, qué haría? Éste contestó: “Yo, donaría una para que se la entregaran a una familia desfavorecida”. Insistió el primero: ¿Y si tuviera dos coches? La réplica fue la misma: “Lo donaría para que se vendiera y el dinero se repartiera entre los más necesitados”. No satisfecho el ponente volvió a preguntar: ¿Y... si tuviera dos motos? En este instante el segundo saltó, como un resorte, y dijo: “¡Ehhhhhh, quieto parao! Que motos, tengo dos”.
¡Qué fácil es regalar lo que no se tiene!¡Qué poco cuesta aconsejar a los demás que compartan!... pero cuando eres tú el que tienes que compartir, colaborar, te haces el sueco y aquí paz y después gloria.
Es muy fácil decir a los demás lo que tienen que hacer pero tú, con lo tuyo, sin “pringarte”, lo tuyo ¡intocable! Y pienso yo: “si a un funcionario se le quita parte de su sueldo como medida necesaria ante la situación que nos ha tocado vivir... ¿Por qué no se hace lo mismo con todos y lo digo muy claro y muy alto: ¡con todos!. Todos los que cobran a final de mes con dinero público!, desde el cargo más alto al más bajo, eso sí, ¡cada uno con el mismo porcentaje y no con la misma cantidad!. A más sueldo, más aportación! Pero claro, ahora dejamos la utopía y nos entramos en el mundo real y como los de “los grandes sueldos” son los que deciden de donde se recortan... pues a recortar los sueldos pequeños, ¿y los grandes?, ¡quieto, parao!, los grandes no, que yo tengo uno.
Es vergonzoso como se están exprimiendo los sueldos pequeños y luego, los sueldos desorbitados se siguen cobrando tan ricamente, sin ningún tipo de pudor. Yo, como está la situación, si recibiera una nómina así, como mínimo, me sentiría incómodo y como máximo sería incapaz de pedir a un trabajador que renunciase a una pequeña paga extra sin antes poner sobre la mesa una de mis mensualidades para colaborar con los más desfavorecidos. No olvidemos algo importante: ¡todo es dinero público!.
Es cierto que la crisis nos está atacando ferozmente pero deberíamos combatirla desde arriba, desde lo más alto y por ahí teníamos que empezar. No es justo que la tengan que padecer siempre los mismos. Y si entramos en detalle, es vergonzoso que una misma persona cobre varios e importantes sueldos públicos. Solo uno, todo lo digno que se estime oportuno y por supuesto en función del cargo. Pero eso sí, único, sin ningún tipo de extras y modificado cuando sea necesario como a cualquier hijo de vecino.
Por cierto, yo tengo dos motos, perdón “dos pagas” ¡y no voy a cobrar la de navidad! Si mi esfuerzo es por una causa justa lo doy por bien hecho.




















