La exposición Haciéndonos visibles, del centro Padre Santa Catalina, desde hoy en el patio del Ayuntamiento
La delegada de Servicios Sociales Ana Blanco, y el director de Programas de Personas Sin Hogar de Cáritas y de Padre Cristóbal, Pedro Herrera, han inaugurado esta mañana en el patio del Ayuntamiento la exposición Somos visibles del Centro Padre Cristóbal de Santa Catalina, en la que se muestran las dificultades de quienes peor lo están pasando en estos momentos y que muestra también la dignidad humana en su máxima expresión, como es la solidaridad.
Quienes han perdido su casa o a su familia por
circunstancias siempre duras, quieren integrarse de nuevo en la sociedad para
contribuir al crecimiento social. Por eso, todos los años, Cáritas quiere hacer
llegar a la sociedad este mensaje, que los invisibles se hagan visibles, se
integren con sus derechos y alcancen un bienestar al que no tienen acceso, como
señaló Pedro Herrera.
La delegada de Servicios Sociales hizo llegar a los
presentes en el acto, acogidos del Centro Padre Cristóbal,el compromiso de
estar atenta “a vuestras necesidades, de escucharos, de dialogar para conocer
las realidades de la exclusión tal y como vosotros las conocéis. Y no sólo eso,
sino hasta donde la austeridad que imponen los tiempos lo permita, poder ayudar
a que sigáis desarrollando vuestra labor”.
Más de 6.000 personas han
pasado por el Centro Padre Cristóbal desde su apertura en mayo de 1998.
Quienes han perdido su casa o a su familia por circunstancias siempre duras, quieren integrarse de nuevo en la sociedad para contribuir al crecimiento social. Por eso, todos los años, Cáritas quiere hacer llegar a la sociedad este mensaje, que los invisibles se hagan visibles, se integren con sus derechos y alcancen un bienestar al que no tienen acceso, como señaló Pedro Herrera.
La delegada de Servicios Sociales hizo llegar a los presentes en el acto, acogidos del Centro Padre Cristóbal,el compromiso de estar atenta “a vuestras necesidades, de escucharos, de dialogar para conocer las realidades de la exclusión tal y como vosotros las conocéis. Y no sólo eso, sino hasta donde la austeridad que imponen los tiempos lo permita, poder ayudar a que sigáis desarrollando vuestra labor”.
Más de 6.000 personas han pasado por el Centro Padre Cristóbal desde su apertura en mayo de 1998.





















