Descartada definitivamente la refinería Balboa
El Gobierno ha desestimado de manera definitiva el proyecto de la refinería Balboa, en Tierra de Barros, mediante una declaración de impacto ambiental negativa. Para Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, así como para la "Plataforma Ciudadana Refinería No", esta decisión “hace prevalecer el interés común a un medio ambiente sano”.
El proceso de evaluación ambiental de la refinería Balboa, en Tierra de Barros
(Badajoz), se inició en 2005. “Por fin”, tras casi 8 años, el Ministerio de
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mediante una declaración de impacto
ambiental negativa, ha resuelto que “esta instalación no es compatible con un
medio ambiente sano y bien conservado”. Esta declaración “confirma lo anunciado
en la propuesta de DIA desfavorable que trasladó el Ministerio a la Junta de
Extremadura el pasado mes de marzo”.
Las cinco principales organizaciones ecologistas de ámbito estatal, Amigos de
la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, junto con la
"Plataforma Ciudadana Refinería No", se congratulan y felicitan al
Ministerio “por haber sido consecuente con los informes que señalaban esta
incompatibilidad”.
“Demasiadas razones para rechazar esta instalación”
“Los impactos y riesgos de vertido asociados a los cientos de kilómetros de
oleoductos y poliductos para abastecer una instalación situada 200 km tierra
adentro, que además hubieran bordeado el Parque Nacional de Doñana; el elevado
número de grandes petroleros que habría atraído a esta misma zona del litoral;
el gran volumen de emisiones contaminantes que habría producido la refinería,
en medio de una de las comarcas agrarias más ricas de Extremadura, poniendo en
peligro la calidad de sus productos y la salud de su población, son algunos de
los principales motivos para descartar este proyecto. Se suma a todo ello el
sinsentido de instalar una nueva refinería cuando en España hay una gran
sobrecapacidad de refino y una tendencia clara a la reducción de la
disponibilidad de petróleo”.
Las organizaciones ecologistas y la Plataforma tenían constancia de que “la
mayor parte de los informes técnicos realizados por los diversos organismos
públicos evaluadores eran contrarios a esta instalación por sus daños al medio
ambiente. Sin embargo, las fuertes presiones ejercidas por diversos intereses
privados, y por algunos cargos políticos para que la refinería saliera
adelante, en especial por parte del Gobierno extremeño, han retrasado durante
años esta decisión, lo que resulta inadmisible en procedimientos en los que los
argumentos de carácter técnico deberían ser los determinantes”.
Asimismo, quieren recordar que “ha sido la continuada y contundente oposición
social, liderada en gran parte por estas organizaciones, la que ha permitido
que al final se imponga la racionalidad y el sentido común. Todos nos debemos
felicitar de ello”.
El proceso de evaluación ambiental de la refinería Balboa, en Tierra de Barros
(Badajoz), se inició en 2005. “Por fin”, tras casi 8 años, el Ministerio de
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mediante una declaración de impacto
ambiental negativa, ha resuelto que “esta instalación no es compatible con un
medio ambiente sano y bien conservado”. Esta declaración “confirma lo anunciado
en la propuesta de DIA desfavorable que trasladó el Ministerio a la Junta de
Extremadura el pasado mes de marzo”.
Las cinco principales organizaciones ecologistas de ámbito estatal, Amigos de
la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, junto con la
"Plataforma Ciudadana Refinería No", se congratulan y felicitan al
Ministerio “por haber sido consecuente con los informes que señalaban esta
incompatibilidad”.
“Demasiadas razones para rechazar esta instalación”
“Los impactos y riesgos de vertido asociados a los cientos de kilómetros de
oleoductos y poliductos para abastecer una instalación situada 200 km tierra
adentro, que además hubieran bordeado el Parque Nacional de Doñana; el elevado
número de grandes petroleros que habría atraído a esta misma zona del litoral;
el gran volumen de emisiones contaminantes que habría producido la refinería,
en medio de una de las comarcas agrarias más ricas de Extremadura, poniendo en
peligro la calidad de sus productos y la salud de su población, son algunos de
los principales motivos para descartar este proyecto. Se suma a todo ello el
sinsentido de instalar una nueva refinería cuando en España hay una gran
sobrecapacidad de refino y una tendencia clara a la reducción de la
disponibilidad de petróleo”.
Las organizaciones ecologistas y la Plataforma tenían constancia de que “la
mayor parte de los informes técnicos realizados por los diversos organismos
públicos evaluadores eran contrarios a esta instalación por sus daños al medio
ambiente. Sin embargo, las fuertes presiones ejercidas por diversos intereses
privados, y por algunos cargos políticos para que la refinería saliera
adelante, en especial por parte del Gobierno extremeño, han retrasado durante
años esta decisión, lo que resulta inadmisible en procedimientos en los que los
argumentos de carácter técnico deberían ser los determinantes”.
Asimismo, quieren recordar que “ha sido la continuada y contundente oposición
social, liderada en gran parte por estas organizaciones, la que ha permitido
que al final se imponga la racionalidad y el sentido común. Todos nos debemos
felicitar de ello”.

















