El cuento de la "Generación Perdida"
Estamos todos de acuerdo en que el lenguaje es un arma
poderosa. Con las palabras se puede motivar, alegrar, deprimir, activar,
paralizar …cuando las palabras se ponen de moda, hay que tener cuidado con
ellas, porque siempre tienen una consecuencia para quien las
escucha. Por eso, cuando oigo hablar de la “Generación perdida”, en
relación con los jóvenes de ahora, se me encienden todas las alarmas, porque
creo que es un mensaje peligroso y derrotista de antemano.
Generación perdida fue, por ejemplo, la de la Guerra
Civil. Miles de jóvenes que fueron lanzados al matadero desde los dos bandos,
viviendo el horror día a día. Y también, unos años antes, los jóvenes
destinados a África, cuando era un protectorado español, con un fusil sin balas
y unas alpargatas, a pasar años en una milicia de la que volvían espantados. Si
volvían, claro.
Los jóvenes de ahora, por suerte, tienen
libertad y paz, están bien alimentados, buena salud y la formación que
cada uno está dispuesto a “asumir”, tienen información, acceso a deportes, a
música, son solidarios….Y tienen, sobre todo, el mundo a sus pies con internet.
Se comunican con cientos de amigos desde cualquier país, consultan
posibilidades, ideas, trabajos….¿Cómo se puede llamar a eso una Generación
perdida? En mi opinión, nunca han estado más “encontrados” que
ahora.
Es cierto que lo tienen difícil para encontrar
trabajo. Pero..¿Alguien se había creído, de verdad, que la vida es
fácil?..Probablemente, no lo encontrarán en la puerta de su casa y
quizás tampoco relacionado con su formación. Cuando uno decide estudiar
magisterio, nadie le está garantizando que habrá una plaza de maestro esperando
para él. Tampoco será fácil ser funcionario, porque no hay dinero para
pagar tanto empleado público. Pero hay otros caminos que los jóvenes tienen que
recorrer y hacerlo con la mente abierta y sin la mirada de compasión de
los adultos encima de ellos.. Pueden reinventar el mundo, como lo han hecho
todos los jóvenes de todas las generaciones y pensar soluciones, crear nuevos
negocios, ser emprendedores, conocer otros países, otras realidades y dar pasos
adelante para crear un mundo mejor. Cualquier cosa menos quedarse escuchando
que son una generación perdida. Si yo fuera joven, le escupiría en un ojo a
quien me dijera a la cara semejante cosa. No os lo creáis, chicos. Sois la
mejor cantera que ha tenido este país , gente sana, sin rollos políticos ni
filosóficos…..preocupados por su formación y por su futuro. ¡Menuda joya de
generación!
Salid al mundo y coméroslo, chavales, que este es
vuestro momento. Y si no os gusta como es, reinventarlo, que vosotros sois la
esperanza para un futuro mejor.
Dedicado a
Dani, Cristian y Juandi, representantes de una juventud extraordinaria.
Estamos todos de acuerdo en que el lenguaje es un arma poderosa. Con las palabras se puede motivar, alegrar, deprimir, activar, paralizar …cuando las palabras se ponen de moda, hay que tener cuidado con ellas, porque siempre tienen una consecuencia para quien las escucha. Por eso, cuando oigo hablar de la “Generación perdida”, en relación con los jóvenes de ahora, se me encienden todas las alarmas, porque creo que es un mensaje peligroso y derrotista de antemano.
Generación perdida fue, por ejemplo, la de la Guerra Civil. Miles de jóvenes que fueron lanzados al matadero desde los dos bandos, viviendo el horror día a día. Y también, unos años antes, los jóvenes destinados a África, cuando era un protectorado español, con un fusil sin balas y unas alpargatas, a pasar años en una milicia de la que volvían espantados. Si volvían, claro.
Los jóvenes de ahora, por suerte, tienen libertad y paz, están bien alimentados, buena salud y la formación que cada uno está dispuesto a “asumir”, tienen información, acceso a deportes, a música, son solidarios….Y tienen, sobre todo, el mundo a sus pies con internet. Se comunican con cientos de amigos desde cualquier país, consultan posibilidades, ideas, trabajos….¿Cómo se puede llamar a eso una Generación perdida? En mi opinión, nunca han estado más “encontrados” que ahora.
Es cierto que lo tienen difícil para encontrar trabajo. Pero..¿Alguien se había creído, de verdad, que la vida es fácil?..Probablemente, no lo encontrarán en la puerta de su casa y quizás tampoco relacionado con su formación. Cuando uno decide estudiar magisterio, nadie le está garantizando que habrá una plaza de maestro esperando para él. Tampoco será fácil ser funcionario, porque no hay dinero para pagar tanto empleado público. Pero hay otros caminos que los jóvenes tienen que recorrer y hacerlo con la mente abierta y sin la mirada de compasión de los adultos encima de ellos.. Pueden reinventar el mundo, como lo han hecho todos los jóvenes de todas las generaciones y pensar soluciones, crear nuevos negocios, ser emprendedores, conocer otros países, otras realidades y dar pasos adelante para crear un mundo mejor. Cualquier cosa menos quedarse escuchando que son una generación perdida. Si yo fuera joven, le escupiría en un ojo a quien me dijera a la cara semejante cosa. No os lo creáis, chicos. Sois la mejor cantera que ha tenido este país , gente sana, sin rollos políticos ni filosóficos…..preocupados por su formación y por su futuro. ¡Menuda joya de generación!
Salid al mundo y coméroslo, chavales, que este es vuestro momento. Y si no os gusta como es, reinventarlo, que vosotros sois la esperanza para un futuro mejor.
Dedicado a Dani, Cristian y Juandi, representantes de una juventud extraordinaria.




















