La figura del pintor poblanchino Leopoldo Gragera protagonista de una Tesis Doctoral
Amalia Gragera Alonso, de la finca “La Vara”, ha presentado su tesis doctoral: La Pintura Extremeña en la Segunda Mitad del Siglo XX que tiene al pintor Leopoldo Gragera como protagonista. El artista poblanchino nació en Puebla de la Calzada en 1919 en la calle Nueva nº 12, hasta hace poco sede de Correos, y es en esta localidad donde transcurre su infancia hasta que la familia se traslada a Badajoz y él inicia sus estudios en Madrid aunque no pierden la vinculación porque vuelven en las vacaciones de Navidad, Semana Santa y parte del verano.
Pertenece a una familia poblanchina que demostró
una especial sensibilidad hacia el arte, con la adquisición de importantes
cuadros de Adelardo Covarsí y de Eugenio Hermoso que fueron donados al Museo
Provincial de Bellas Artes de Badajoz. También fueron responsables de la
ampliación del Cortijo de La Vara hacia 1817 donde se aprecia una acertada
elección arquitectónica y del diseño de los jardines, con influencias
francesas. Este cortijo pasó a ser propiedad de José Gragera Castillo hermano
del pintor y residencia habitual durante muchos años de la investigadora en el
que compartió muchos momentos con Leopoldo donde todos los años pasaba algunos
días con la familia. De ese contacto nace la vocación pictórica de Amalia
Gragera, de la finca La Vara y el deseo en la actualidad de compartir el
aprecio por un legado cultural enriquecedor para cuantos se sientan cercanos al
mundo del arte.
El pintor extremeño Leopoldo Gragera se forma como de la mano de Maximino Peña
Muñoz, Julio Moisés Fernández de Villasante y de Adelardo Covarsí. En sus obras
se puede observar la influencia de otros pintores, como Joaquín Sorolla,
Benedito, Zuloaga o Vázquez Díaz.
La producción artística de este pintor es muy numerosa y recibe premios y
críticas elogiosas. “Define un estilo propio al que se mantiene fiel toda su
vida” ha señalado la autora. Amalia Gragera, sobrina del pintor, ha explicado
que para llegar a establecer conclusiones sobre la personalidad del pintor, se
ha basado en un cuestionario objetivo dirigido a personas de su entorno:
familiares, amigos y compañeros cercanos.
Analizada la obra de Leopoldo Gragera, sus circunstancias personales,
artísticas y la época, la experta indica que fue una persona aferrada a sus
tradiciones, “más que unirse a los nuevos tiempos parecía anclado en muchos
aspectos en el siglo XIX”. Los resultados de la tesis demuestran que Gragera
fue un pintor adentrado en el realismo, paralelo en el tiempo a los movimientos
más avanzados que abogaban por la destrucción del mismo; defendió el gusto por
los temas populares y los géneros tradicionales cuando eso también era
criticado por los artistas más reconocidos. Según la autora, se le podría
considerar como el último pintor costumbrista y de intrahistoria en
Extremadura.
En el análisis de su obra y tratando de llevarla a un plano objetivo, Amalia
Gragera ha optado por realizar un análisis estadístico de sus cuadros y
de los elementos esenciales de su pintura. Entre las aportaciones de esta
investigación, la autora destaca “el mayor conocimiento de la obra de
este artista extremeño, que lo define como quizás uno de los últimos, si no el
último pintor costumbrista español, además de facilitar el estudio de las
obras de otros pintores y artistas menores que por las mismas o similares
razones que Leopoldo Gragera, permanecen en el anonimato y alejados del
conocimiento del gran público y del mundo del arte”.
Este trabajo ha sido dirigido por los profesores de la UEx Manuel Vizuete y Zacarías
Calzado tratando de conjugar la vida y la obra del pintor pacense con el
momento histórico que le tocó vivir.
Pertenece a una familia poblanchina que demostró
una especial sensibilidad hacia el arte, con la adquisición de importantes
cuadros de Adelardo Covarsí y de Eugenio Hermoso que fueron donados al Museo
Provincial de Bellas Artes de Badajoz. También fueron responsables de la
ampliación del Cortijo de La Vara hacia 1817 donde se aprecia una acertada
elección arquitectónica y del diseño de los jardines, con influencias
francesas. Este cortijo pasó a ser propiedad de José Gragera Castillo hermano
del pintor y residencia habitual durante muchos años de la investigadora en el
que compartió muchos momentos con Leopoldo donde todos los años pasaba algunos
días con la familia. De ese contacto nace la vocación pictórica de Amalia
Gragera, de la finca La Vara y el deseo en la actualidad de compartir el
aprecio por un legado cultural enriquecedor para cuantos se sientan cercanos al
mundo del arte.
El pintor extremeño Leopoldo Gragera se forma como de la mano de Maximino Peña
Muñoz, Julio Moisés Fernández de Villasante y de Adelardo Covarsí. En sus obras
se puede observar la influencia de otros pintores, como Joaquín Sorolla,
Benedito, Zuloaga o Vázquez Díaz.
La producción artística de este pintor es muy numerosa y recibe premios y
críticas elogiosas. “Define un estilo propio al que se mantiene fiel toda su
vida” ha señalado la autora. Amalia Gragera, sobrina del pintor, ha explicado
que para llegar a establecer conclusiones sobre la personalidad del pintor, se
ha basado en un cuestionario objetivo dirigido a personas de su entorno:
familiares, amigos y compañeros cercanos.
Analizada la obra de Leopoldo Gragera, sus circunstancias personales,
artísticas y la época, la experta indica que fue una persona aferrada a sus
tradiciones, “más que unirse a los nuevos tiempos parecía anclado en muchos
aspectos en el siglo XIX”. Los resultados de la tesis demuestran que Gragera
fue un pintor adentrado en el realismo, paralelo en el tiempo a los movimientos
más avanzados que abogaban por la destrucción del mismo; defendió el gusto por
los temas populares y los géneros tradicionales cuando eso también era
criticado por los artistas más reconocidos. Según la autora, se le podría
considerar como el último pintor costumbrista y de intrahistoria en
Extremadura.
En el análisis de su obra y tratando de llevarla a un plano objetivo, Amalia
Gragera ha optado por realizar un análisis estadístico de sus cuadros y
de los elementos esenciales de su pintura. Entre las aportaciones de esta
investigación, la autora destaca “el mayor conocimiento de la obra de
este artista extremeño, que lo define como quizás uno de los últimos, si no el
último pintor costumbrista español, además de facilitar el estudio de las
obras de otros pintores y artistas menores que por las mismas o similares
razones que Leopoldo Gragera, permanecen en el anonimato y alejados del
conocimiento del gran público y del mundo del arte”.
Este trabajo ha sido dirigido por los profesores de la UEx Manuel Vizuete y Zacarías
Calzado tratando de conjugar la vida y la obra del pintor pacense con el
momento histórico que le tocó vivir.




















