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Lunes, 04 de Junio de 2012

Aferrarse a la ilusión

“Una ilusión eterna, o por lo menos que renace a menudo en el alma humana, está muy cerca de ser  una realidad”
(André Maurois).

La sociedad actual se está tiñendo de un gris tan oscuro y tenebroso que ahora, más que nunca, debemos aferrarnos a la ilusión para combatir este continuo bombardeo negativo que nos está tocando vivir.
Todos somos conscientes de que España está en una cuesta abajo acelerada de la que nos va a costar salir con mucho esfuerzo y mucho tiempo, por lo tanto, no pisemos el acelerador para seguir hundiéndonos, tomemos impulsos de ilusión para salir de ahí. Padezcamos la situación con el optimismo, al menos, con el pensamiento de que dentro de un tiempo esta pesadilla habrá pasado de nuestras vidas.
La sociedad actual se caracteriza por la mala situación, es verdad. Aún nos cuesta creer que pudiésemos llegar a una sociedad tan caótica como la que nos ha tocado vivir, llena de sobresaltos, noticias tristes, sin esperanzas… y con el sabor amargo de la rabia y la impotencia. Todo esto ya nos lo ponen sobre nuestras narices nada más levantarte cada mañana ¡ya es bastante dura la situación como para tener que asimilar que está empezando a  engendrar en nosotros un profundo miedo! Si esto ocurre, si lo aceptamos, la sociedad española va a tardar en levantar cabeza.
Todos intentamos mejorarla ¡seguro! sin embargo, en muchos casos, las herramientas que se usan para lograr objetivos no son las adecuadas, pongamos por ejemplo los recortes “selectivos” (se puede cambiar esta palabra por “que interesan personalmente a los que los hacen”) que solo conducen a la desesperación, la ansiedad o el estrés, situaciones que hacen que nos comportemos de una manera inadecuada, creando a nuestro alrededor un círculo vicioso de pesimismo que, por desgracia, transmitimos a nuestros seres queridos. Por todo esto, hay que despertarse cada mañana con positividad ¡por mucho que nos cueste! Y volver a ser niños, pensar como ellos, centrándonos en su capacidad de reaccionar e imaginar, de vivir con su inocencia y poder tener esa gran capacidad que ellos tienes para la ilusión.
La combinación de ilusión e inocencia hará que nos sintamos más felices y alegres, contagiándonos de energía positiva, a la vez que nuestro ánimo contagie de esperanza  nuestro entorno.  
Hay que ilusionarse, pensar que la sociedad dejará ese gris casi negro que la envuelve y se vestirá de nuevo de arco iris, pero para ello hay que ilusionarse, ilusionarse, ¡ilusionarse!... La ilusión no entiende de límites ¡vamos a creer en lo imposible! Es de la única forma que vamos a salir de esta tremenda situación o al menos, aprenderemos a combatirla para que nos haga el menos daño posible.
He adaptado una frase con la que me gustaría cerrar hoy este artículo dedicándosela a la sociedad: “Ayer fuiste mi alegría, hoy eres mi realidad, mañana serás mi futuro, ¡siempre serás mi ilusión!”.

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