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Martes, 09 de Marzo de 2010

Una gran señora llamada suerte

Extremadura bien podría ser la región que marcara un nuevo modelo que acabara con los imperios especulativos y el crecimiento de la deuda pública por distintas causas, una de ellas es el porcentaje de ciudadanos que cobran de las administraciones (entre parados, pensionistas, funcionarios y las propias administraciones) muy superior al de trabajadores en activo. Esto tiene un nombre “aumento de la inflación y del déficit público” y sucede cuando las administraciones gastan más que ingresan. Si esto se prolonga en el tiempo se perderá la sociedad del bienestar.

Se preguntaran los ciudadanos, ¿cómo es posible con la calidad de vida que tenemos?, simplemente hipotecando el futuro de Extremadura, por culpa de la especulación y la deuda pública. La primera, poniendo un valor muy superior al real y la segunda, producida por el excesivo gasto de las administraciones, pudiendo ser vendida a otros estados, como es el caso de Alemania, una de las que más deuda pública española compra, o los Estados Unidos con las famosas hipotecas “subprime”. En estos casos donde los gobiernos no hacen nada por bajar el déficit, ya que esto les supondría pérdida de votos, puede deberse a dos causas: que son unos ineptos, irresponsables y demagogos, o que son grandes hacker con intereses en los estados con poder de compra del suyo.

Los españoles de hoy tenemos una gran suerte labrada por nuestros antepasados, que lucharon para que las generaciones futuras pudiéramos tener mejor calidad de vida que ellos. Esa señora llamada suerte tiene un nombre: esfuerzo, disciplina y trabajo. Si olvidamos estos valores, esa calidad de vida se puede derrumbar como un castillo de naipes si la señora deja de recibir sus cuidados.

Resulta curioso como cuando las autoridades en el poder reciben malas críticas por sus errores, se escudan en los votos que el pueblo les ha dado “implicando en sus fracasos a quienes les han dado el poder”. Sólo les falta decir, pidan responsabilidades a los que nos han votado, pensándolo bien no sería mala idea.

El Estado es como una familia, los padres serían el gobierno, los hijos los ciudadanos y hacienda su economía, si los padres gastan más que ingresan no tardaran en tener que pedir un crédito al banco, si esta situación se alarga en el tiempo, pronto tendrán que hipotecar sus bienes, en este caso la deuda de la familia es conocida en política como deuda pública que los bancos pueden negociar o vender a otras entidades financieras.

Esta es la crisis que los economistas venían anunciando hace años, haciéndose presente en nuestro país en el 2007 y hasta el 2010 los padres de la familia la negaron o no quisieron enterarse. Tres años perdidos sin cuidar a la señora, son muchos años para semejante entidad.
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