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Jueves, 11 de Febrero de 2010

La casta

En tiempo de vacas flacas, los primeros que ponemos en el punto de mira son la camada política que tenemos y la corte que cada uno de ellos mantiene a su alrededor. No es que en otros momentos no se esté al tanto de sus movimientos, pero ya se sabe que cuando las cosas van a bien, la gente se preocupa menos de lo que hacen con ese dinero que como decía la anterior ministra de Cultura Carmen Calvo es un dinero “que no es de nadie” y que resulta que es el dinero de todos. Ahora que pintan bastos, leemos por el libro que ha publicado el periodista Daniel Montero con el título de “La Casta” (Edit. La Esfera de los libros) algunos de los “favores” que se autoconceden a los políticos en general y a los españoles en particular. El hinduismo considera que los seres humanos fueron creados de las distintas partes de un Dios conocido con el nombre de Brahma. Los sacerdotes nacieron de su boca (de ahí que su trabajo se desarrolle en el púlpito), los comerciantes de sus caderas (de ahí que su trabajo conlleve tanto movimiento); los esclavos en sus pies (en este grupo podríamos considerarnos los ciudadanos de a píe) y los políticos surgieron de los hombros de la deidad junto a los guerreros. Este sistema de castas que como digo impera en la India, define el status de la persona, con quien se tiene que casar e incluso las posibilidades de trabajo. Pues bien, esta analogía nos sirve para explicar el funcionamiento de la clase política en general y la nuestra en particular. A ver como explicamos de otra forma que no sea genética que un hijo de Alfonso Guerra (el descamisado), o el mismísimo Pepe Botella (cuñado de Aznar) se encuentren trabajando y cobrando suculentos sueldos en el parlamento europeo. El problema de este asunto es que quien tiene posibilidad de arreglar este problema, es quien menos interesado en solucionarlo. Algunos datos que nos aporta el periodista: Con lo que gana Rajoy en un mes, un pensionista con cuatro hijos vive durante dos años y medio. Un español tiene una pensión máxima de 32.000 euros anuales, pero por el hecho de ser político se puede tener derecho a pensiones vitalicias muy superiores. No solo cobran más. También pagan al fisco menos. La retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%. Pagamos las multas de los coches oficiales y en muchos casos con recargo ya que no se identifica a la persona que conduce. En cuanto al trabajo, se desconocen las cifras de absentismo de nuestros políticos de tal forma que uno no sabe claramente si están de vacaciones o en el trabajo. La fama de los profesores de tener el mayor número de días de vacaciones es inmerecida frente a las vacaciones de los diputados regionales o nacionales. Existe tal descontrol en la administración de los fondos públicos que en España no hay una institución que conozca el número de políticos que cobran del Estado. En las elecciones generales de 2008 44 millones de euros fueron prestados a los partidos políticos para pagar la campaña. Esas mismas entidades embargaron sus pisos a 60.000 familias por falta de liquidez….., en fin, un desatino que con el actual estado de las autonomías cada vez alcanza cotas más altas. Si se acuerdan de Sodoma y Gomorra, parece que la historia se repite cada vez más. Se me acaba el papel a mí porque a los políticos les queda papel para rato.
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