Música y Paz
Una vez celebrado el día escolar de la No-Violencia y la
Paz, y después de la tragedia de Haití, recobra significado la historia de
Louis Armstrong. Criado en Nueva Orleans en la pobreza más extrema, experimentó
lo que significaba tocar fondo, y aunque no sabía ni leer ni escribir, en su
música se puede oír el sentimiento humano más profundo expresado con el mayor
nivel de sofisticación musical. Louis Armstrong es un canto a la libertad de
ser uno mismo. Él siempre se conoció a sí mismo y se quiso como tal. Supo
aceptar tanto los aspectos de los que se sentía más orgulloso como aquellos en
los que se necesitaba mejorar, como por ejemplo su conocimiento de la lengua
escrita, que nunca ocultó. Desde joven se ganó la admiración y el respeto de
todos por sus dotes musicales y su actitud de escucha atenta, aprendiendo de
todos los músicos con los que tocaba. No sólo escuchaba lo que interpretaban,
sino lo que trataban de interpretar, para después él tocar ambas cosas. Crece
como músico en Chicago, Nueva York y Europa, convirtiéndose con tan sólo 24
años en el mejor trompetista del mundo, siendo imitado por todos. Aunque
también había un grupo de músicos que lo despreciaban por su forma de cantar o
porque representa a la clase baja y sin educación que posee un gusto natural.
El sonido de Armstrong tiene un poder curativo, basada fundamentalmente en la
sabiduría y el perdón. Es el mismo sonido que la voz de esa persona a la que
siempre recurres cuando algo malo te ha sucedido, sabiendo que sus palabras te
reconfortarán desde el calor y la familiaridad que te hacen sentir que, digas
lo que digas, esa persona te comprenderá y aceptará tu punto de vista.
Jamás intentó ser una persona diferente. Su forma de tocar
carece de todo artificio, es pura esencia. Se dice que Einstein comentó que la
ecuación de la relatividad era tan sencilla que tenía que ser cierta. El axioma
de Armstrong es igualmente sencillo. VALE LA PENA SER TÚ. Nadie mejor que él
para soñar y cantar… un mundo maravilloso que te proporciona el ver la realidad
desde lo bueno que la vida te regala cada día.
Discografía recomendada:
Live at town hall / My musical Autobiography.
www.myspace.com/pedro.monty
Una vez celebrado el día escolar de la No-Violencia y la
Paz, y después de la tragedia de Haití, recobra significado la historia de
Louis Armstrong. Criado en Nueva Orleans en la pobreza más extrema, experimentó
lo que significaba tocar fondo, y aunque no sabía ni leer ni escribir, en su
música se puede oír el sentimiento humano más profundo expresado con el mayor
nivel de sofisticación musical. Louis Armstrong es un canto a la libertad de
ser uno mismo. Él siempre se conoció a sí mismo y se quiso como tal. Supo
aceptar tanto los aspectos de los que se sentía más orgulloso como aquellos en
los que se necesitaba mejorar, como por ejemplo su conocimiento de la lengua
escrita, que nunca ocultó. Desde joven se ganó la admiración y el respeto de
todos por sus dotes musicales y su actitud de escucha atenta, aprendiendo de
todos los músicos con los que tocaba. No sólo escuchaba lo que interpretaban,
sino lo que trataban de interpretar, para después él tocar ambas cosas. Crece
como músico en Chicago, Nueva York y Europa, convirtiéndose con tan sólo 24
años en el mejor trompetista del mundo, siendo imitado por todos. Aunque
también había un grupo de músicos que lo despreciaban por su forma de cantar o
porque representa a la clase baja y sin educación que posee un gusto natural.
El sonido de Armstrong tiene un poder curativo, basada fundamentalmente en la
sabiduría y el perdón. Es el mismo sonido que la voz de esa persona a la que
siempre recurres cuando algo malo te ha sucedido, sabiendo que sus palabras te
reconfortarán desde el calor y la familiaridad que te hacen sentir que, digas
lo que digas, esa persona te comprenderá y aceptará tu punto de vista.
Jamás intentó ser una persona diferente. Su forma de tocar
carece de todo artificio, es pura esencia. Se dice que Einstein comentó que la
ecuación de la relatividad era tan sencilla que tenía que ser cierta. El axioma
de Armstrong es igualmente sencillo. VALE LA PENA SER TÚ. Nadie mejor que él
para soñar y cantar… un mundo maravilloso que te proporciona el ver la realidad
desde lo bueno que la vida te regala cada día.
Live at town hall / My musical Autobiography.



















