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Lunes, 04 de Abril de 2011

El concurso de acreedores

La crisis económica ha traído consigo el cierre de multitud empresas por cuanto no eran capaces de hacer frente a las deudas contraídas.

Sin embargo, muchas de ellas, por desconocimiento jurídico podían haber continuado, si se hubieran acogido al Concurso de Acreedores.

Este Concurso, es la Suspensión de Pagos de toda la vida, pero como a las cosas a hay que irles cambiando el nombre para que parezcan que cambian, algunos no identificarán una cosa con la otra.

Con la nueva Ley Concursal de 9 de Julio de 2003, las Suspensiones de Pagos para las empresas es y está siendo un chollo. Ha habido muchas de ellas que estaban completamente en la bancarrota y que actualmente siguen funcionando perfectamente, y encima han visto reducida su deuda en un porcentaje importante, como ahora veremos. Como siempre, el que ha pagado el pato ha sido el pobre y la empresa grande ha salido airosa a costa del pequeño y mediano empresario.

Lo voy a explicar. Imagínense una Constructora, aunque solo sea a nivel de Extremadura. Ya sabemos que estos últimos años, han salido a la palestra multitud de empresas dedicadas la construcción y hemos visto como sus dirigentes subían su nivel social a marchas aceleradas. Inmediatamente han adquirido el Mercedes o el BMW, el todo terreno, una buena y nueva casa, monterías, cenas, comidas, etc.

Cuando ha llegado la crisis, se ha echado en falta el dinero gastado en coches, casas, caprichos etc., y que es lo que han hecho, pues acogerse al Concurso de Acreedores. No vayan a pensar que se trata de un procedimiento judicial complicado; basta con recopilar las facturas de todas las deudas que tenemos, presentarlas en el Juzgado de lo Mercantil y decirle al Juez que no podemos pagar por falta de liquidez, pero que como siguen habiendo obras que realizar, la empresa pude seguir funcionando. Con el Concurso de acreedores, la Ley Concursal, hace que te perdonen el 50% de la deuda que tiene la empresa y el 50% restante, a pagarlo en hasta 10 años. Esto en principio es una barbaridad, pues resulta que el que sale beneficiado es el que ha hecho una mala gestión de su empresa; eso sí, mala gestión para la empresa, porque el administrador sigue yendo en Mercedes y viviendo en una buena casa. ¿Quién pierde? Pues el de siempre: el pequeño empresario. Piensen en carpinteros, fontaneros, electricistas, etc que a duras penas mantenían su empresa a flote para dar de comer a sus familias y de buenas a primeras viene el Juzgado y le dice que de lo que le deben han de perdonar la mitad y que la otra mitad la van a cobrar en los 8 ó 10 años siguientes.

La gracia es cualquier cosa, pues a una pequeña empresa de este tipo que se haya visto afectada por un Concurso de Acreedores, la han llevado a la ruina y ha tenido que cerrar, pues si ya los márgenes de beneficios eran escasos, si resulta que te pagan solo la mitad de las facturas y en 8 ó 10 años, y el pequeño empresario tiene que seguir pagando a sus proveedores, también pequeños como él, probablemente, la conclusión es la de siempre, el sinvergüenza sale beneficiado y el honrado arruinado.

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