Viernes, 10 julio 2009
Port-O-San
Claro, como no sufre...
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Vicente de los Ríos Macarro
Con el comienzo del calor en el mes de Junio, y muy especialmente en la
noche de San Juan y las posteriores hasta que el frío amenaza con
volver se producen una de las cosas que más rabia me dan de España; el
maltrato al pobre toro bravo. Sí; parto de la base de que una corrida
de toros es una salvajada machista, misógina y hortera- pero salvajada
y media es no quedarse en eso y sacar el toro a la calle para putearlo
como se putea muchos puntos de nuestra región y del resto del país. Es
gracioso que digan que el toro no sufre ni en la plaza ni cuando le
tiran, por ejemplo, alfileres a los testículos, ni se estresa cuando le
queman los cuernos. No…qué va… por eso se revuelve, se queja, sangra y
finalmente muere. El tópico típico –pero cierto- es que, podían hacer
los defensores de esa teoría, una práctica con ellos mismos pero con
banderillas, lanzas y estoques a escala o ponerse unos bastoncillos de
los oídos ardiendo sujetos a la patilla de las gafas para ver si se
sufre o no se sufre –si no se sufre retiro lo dicho-. Pues sí, maltrato
a los animales lo tenemos este verano con el toro puteado de todas las
formas posibles; con los cuernos ardiendo, cosido con alfileres, muerto
de un disparo en la cabeza, obligado a tirarse al mar, etc... etc...
etc.… pero vaya, que no se crean los taurinos que es una crítica
únicamente dirigida hacia ellos porque cuidado con los que le arrancan
el pescuezo a las gallinas montados a caballo o los que tiran a la
cabra del campanario del pueblo. Estos últimos son igual de cachondos
que los otros porque dicen que la cabra tampoco sufre; que muere antes
de caer (¿por qué no prueban con el alcalde del pueblo a ver si es
verdad?), pero es que, además no se les puede criticar porque te tachan
de salva patrias y de modemno. Lo curioso del caso es que muchas veces
estas salvajadas se hacen para honrar al santo de turno como por
ejemplo al mítico San Juan. Aquí caben dos opciones; una que la
salvajada se le ocurre al fan de San Juan y otra que fuera el mismo San
Juan el que se hubiese aparecido en Coria hace mil quinientos años y
hubiera dicho “si me queréis honrar, hijos míos, lo que tenéis que
hacer es sacar el día de mi santo un toro a la calle para putearlo con
agujas que le tirareis todo el pueblo hasta que se canse y cuando se
invente la escopeta le pegáis un tiro en la cabeza después de todo lo
anterior para que no sufra”. Insisto en que me hace mucha gracia eso
de que el animal no sufre porque mi compañero y sin embargo amigo –sí,
el de la columna de abajo- puede testificar como una madrugada en honor
a San Pedro soltose una vaquilla en la localidad vecina y los mozos del
pueblo se limitaron, por las narices, a correrla y jugar con ella… por
lo visto fue dantesco el palizón que le dieron al animalito pero claro,
como no sufre... Vaya, que el que no sufre es el torero; cuando lo coge
el toro –que no se hubiese puesto delante- lo operan y al mes siguiente
vuelve a estar vestido de hortera dispuesto a matar a más toros. El de
los cuernos es al que sacan las mulillas con las pezuñas para adelante.
¿La canción? “Spanish Bombs” de The Clash y que viva la Bardott.