Viernes, 31 julio 2009
Port-O-San
No vuelvo a poner la "x"
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Vicente de los Ríos Macarro
Si Jesús volviese en la famosa parusía lo íbamos a confundir con el
Zorro porque el látigo que traería sería de siete colas mínimo. Verán;
recientemente he estado en Córdoba y en el paseíto obligado por la
Judería me dio por entrar en la Mezquita-Catedral (vaya ironía) para
hacer boca antes de entrar en Casa Pepe y ponerme hasta las patas de
salmorejo y rabo de toro estofado –amén de esas berenjenas con miel de
caña-. Bien, pues la cosa empezó mal en la dichosa Mezquita; primero me
soplan tres euros por un teléfono auto guía que no valía ni para estar
escondido y luego me clavan otros ocho euros por entrar a la Mezquita.
Vale, pueden pensar que aliviarse del calor de julio en Córdoba bien
vale once euros –podría ser un consuelo- pero el tema está en que
cuando uno saca allí dentro una cámara de fotos y se pone a hacer fotos
sujetando la cámara no pasa nada, lo peor viene cuando a uno le da por
sacar el trípode (de la cámara, claro está) y se le echa encima un
guardia de seguridad –¡ con porra y todo, oiga!- advirtiéndole de que
como vuelva a ver el trípode de la cámara lo expulsa del recinto. Vamos
a ver; por Dios, Alah o quién sea ¿qué diferencia hay entre hacer una
foto sujetando la cámara y otra poniendo el trípode para salir tú en la
foto si vas de turista solitario?. A mi entender ninguna, pero según el
Bobby “cordobé” la cosa está muy clara; “la iglesia tiene derechos de
imagen como los futbolistas” (sic). Alucinante, acojonante y todo lo
que acabe en “ante”. Salí de allí inmediatamente con un cabreo que no
quieran ver ustedes. No me ha dado por contar la inmensidad de
edificios de la iglesia en los que se cobra entrada… pero vaya que si a
mí me soplaron once pavos multipliquen ese dinero por lo que sacan todo
el año con cada templo de marras. Y “aluego” los cepillos de los
domingos y el eurito para que se te encienda la capilla del Árbol de la
Vida en Burgos, por ejemplo. Pero lo que me hace ya descojonarme del
todo es que nos rueguen encarecidamente que pongamos la “X” en la
declaración de la renta. Desde aquí hago apostasía fiscal y no volveré
a poner la “X” nada más que en un Depor-Madrid ¡por éstas!. Faltaría
más. Debe ser curioso, paradójico y todo lo demás asistir a una misa en
la Mezquita un domingo –cuando más gente hay por allí- y que te lean el
pasaje de Jesús expulsando a los mercaderes del templo por haberlo
convertido en una cueva de ladrones. ¿Cómo sería la homilía? ¿Cómo
explicarían el tema?. Mucho me temo que alguna explicación teológica le
darían al pasaje para darle la vuelta y convertirlo en lo que hacen
siempre; dogma de fe –si quieres te lo crees y si no arderás en el
infierno-. ¿La canción? “I Shot The Sheriff” version de Clapton, of
course.