¡Entre el Miedo y la Impotencia!
Es increíble como el miedo nos invade lentamente mientras asimilamos tanta locura colectiva.
A diario descubrimos acciones tan horrorosas que parece mentira que el
ser humano sea capaz de realizar, o mejor dicho, sea capaz de convivir
con ellas sin que su mente lo torture continuamente.
Se aceptan situaciones violentas cada día. Los informativos son una
continuo manantial de dramáticas noticias que te llevan solamente a la
impotencia, eso para los que aún tienen nobles sentimientos porque para
otros son noticias cotidianas a las que no merece ni prestarle
atención, ignorando que cada historia dolorosa la están sufriendo un
montón de personas.
No todos somos capaces de familiarizarnos con la sinrazón, el problema
es que no sabemos por donde empezar, contra quién luchar; y entonces
aparece el miedo en nuestras vidas y nos revuelve las tripas de
impotencia.
Somos muchos los que nos gustaría estar cerca de alguien que se
encuentra padeciendo cualquier tipo de barbarie, compartir su dolor,
pero no sabemos como hacerlo, solamente mordemos nuestra rabia para no
ser mucho más bárbaros que los propios delincuentes… y mira que, en más
de una ocasión, a todos se nos a pasado por la cabeza el “ojo por ojo,
diente por diente”.
El ser humano debería ser más “humano” y la mente tenía que estar
fabricada de tal forma que la persona que cometiera algún acto que le
provocase dolor a otro semejante, en ese instante, le inundase un
terror de tal magnitud que le fuese imposible conciliar el sueño.
Que tristeza hay que sufrir continuamente… que miedo vivir el día a
día… que impotencia no saber que hacer y sobre todo aceptar que todo va
a seguir igual. Al menos, a través de uno de mis poemas, yo voy a
exponer mi rabia:
“De ver vidas masacradas
me duele el alma y el cuerpo
¡Se está matando la paz
y yo me muero de miedo!
Miedo…
de tanta injusticia…Miedo,
del racismo incontrolado…Miedo,
de los fanáticos locos...Miedo,
Miedo…
Y lo vamos aceptando
Impotentes en silencio,
con gritos mudos ahogados
por la imagen de los muertos.
Yo quiero buscar la paz
para que vivan los pueblos
y mando cien mil palomas,
y grito cien mil consejos
pero... la locura se resiste
y yo me muero de miedo”.
A diario descubrimos acciones tan horrorosas que parece mentira que el ser humano sea capaz de realizar, o mejor dicho, sea capaz de convivir con ellas sin que su mente lo torture continuamente.
Se aceptan situaciones violentas cada día. Los informativos son una continuo manantial de dramáticas noticias que te llevan solamente a la impotencia, eso para los que aún tienen nobles sentimientos porque para otros son noticias cotidianas a las que no merece ni prestarle atención, ignorando que cada historia dolorosa la están sufriendo un montón de personas.
No todos somos capaces de familiarizarnos con la sinrazón, el problema es que no sabemos por donde empezar, contra quién luchar; y entonces aparece el miedo en nuestras vidas y nos revuelve las tripas de impotencia.
Somos muchos los que nos gustaría estar cerca de alguien que se encuentra padeciendo cualquier tipo de barbarie, compartir su dolor, pero no sabemos como hacerlo, solamente mordemos nuestra rabia para no ser mucho más bárbaros que los propios delincuentes… y mira que, en más de una ocasión, a todos se nos a pasado por la cabeza el “ojo por ojo, diente por diente”.
El ser humano debería ser más “humano” y la mente tenía que estar fabricada de tal forma que la persona que cometiera algún acto que le provocase dolor a otro semejante, en ese instante, le inundase un terror de tal magnitud que le fuese imposible conciliar el sueño.
Que tristeza hay que sufrir continuamente… que miedo vivir el día a día… que impotencia no saber que hacer y sobre todo aceptar que todo va a seguir igual. Al menos, a través de uno de mis poemas, yo voy a exponer mi rabia:
“De ver vidas masacradas
me duele el alma y el cuerpo
¡Se está matando la paz
y yo me muero de miedo!
Miedo…
de tanta injusticia…Miedo,
del racismo incontrolado…Miedo,
de los fanáticos locos...Miedo,
Miedo…
Y lo vamos aceptando
Impotentes en silencio,
con gritos mudos ahogados
por la imagen de los muertos.
Yo quiero buscar la paz
para que vivan los pueblos
y mando cien mil palomas,
y grito cien mil consejos
pero... la locura se resiste
y yo me muero de miedo”.



















