Si tú me faltas (Dedicado a Cati Victoria)
“Es
tanto el dolor que estoy padeciendo últimamente por la pérdida de
personas tan queridas, me hacen tanto daño sus ausencias, que cuando
mis ojos lloran incansablemente, en mi impotencia, intento que mis
lágrimas hagan profundidades en el suelo para poder introducirme en
ellas y desaparecer”.
Querida Cati: Nunca pensé que el siguiente artículo del que le dediqué
a Adela ibas a ser tú la protagonista. No quería pensar en ello, me
resistía a creer que podía ocurrir… aún hoy, sigo negándome a creerlo,
me es difícil asimilar tu ausencia, que no vas a estar entre nosotros
nunca más… necesito creer que todavía está aquí, navegando entre libros
y música romántica y sonriendo siempre. Quiero ampararme en tu
sonrisa para poder aceptarlo porque creo que es la única manera de
superarlo, vivir como tú quisiera que estuviésemos, y acordarnos
eternamente de ti con una sonrisa que era lo que tú tenias para todos,
hasta en los momentos mas difíciles.
¡Que humanidad la tuya! Te he conocido bien y sé hasta el punto que te
afectaba el sufrimiento de los demás. Sinceramente y ahora puedo
decirlo a los cuatro vientos: ¡Que buena persona has sido siempre!... y
que injustamente te trató la vida, eso sí, has podido comprobar que
tenías a tu alrededor un montón de personas que te queríamos con locura
y que te tendremos presente siempre. ¡Eres un ser de esos especiales
que suelen dejar huellas muy profunda en el corazón de los que te
conocieron y pudieron disfrutar contigo!.
Cuanta tristeza envuelve últimamente mi corazón. En apenas un mes ha
padecido la muerte de Adela, ha tenido que sufrir la pérdida de otra
maravillosa y entrañable mujer, María Jesús Almirante…y ahora eres tú,
querida Cati Victoria, la que nos dejas… no sé como voy a poder
asimilar tanto dolor.
Querida Cati. Hoy quiero dedicarte este poema y mi corazón siempre:
Si tú me faltas:
Que no se entere mi alma que me he quedado solo,
sin tu mirada ¡SILENCIO...!
Que se morirá de pena... si tu me faltas.
Que no se enteres mis sueños que ya no tengo esperanza
ni tu voz... cada mañana ¡SILENCIO...!
que se morirán de pena ... si tu me faltas.
Que no se enteres mis ojos, cuando se agoten sus lágrimas,
que no volverán a verte. ¡SILENCIO...!
que se apagarán de pena... si tu me faltas.
Querida Cati: Nunca pensé que el siguiente artículo del que le dediqué a Adela ibas a ser tú la protagonista. No quería pensar en ello, me resistía a creer que podía ocurrir… aún hoy, sigo negándome a creerlo, me es difícil asimilar tu ausencia, que no vas a estar entre nosotros nunca más… necesito creer que todavía está aquí, navegando entre libros y música romántica y sonriendo siempre. Quiero ampararme en tu sonrisa para poder aceptarlo porque creo que es la única manera de superarlo, vivir como tú quisiera que estuviésemos, y acordarnos eternamente de ti con una sonrisa que era lo que tú tenias para todos, hasta en los momentos mas difíciles.
¡Que humanidad la tuya! Te he conocido bien y sé hasta el punto que te afectaba el sufrimiento de los demás. Sinceramente y ahora puedo decirlo a los cuatro vientos: ¡Que buena persona has sido siempre!... y que injustamente te trató la vida, eso sí, has podido comprobar que tenías a tu alrededor un montón de personas que te queríamos con locura y que te tendremos presente siempre. ¡Eres un ser de esos especiales que suelen dejar huellas muy profunda en el corazón de los que te conocieron y pudieron disfrutar contigo!.
Cuanta tristeza envuelve últimamente mi corazón. En apenas un mes ha padecido la muerte de Adela, ha tenido que sufrir la pérdida de otra maravillosa y entrañable mujer, María Jesús Almirante…y ahora eres tú, querida Cati Victoria, la que nos dejas… no sé como voy a poder asimilar tanto dolor.
Querida Cati. Hoy quiero dedicarte este poema y mi corazón siempre:
Si tú me faltas:
Que no se entere mi alma que me he quedado solo,
sin tu mirada ¡SILENCIO...!
Que se morirá de pena... si tu me faltas.
Que no se enteres mis sueños que ya no tengo esperanza
ni tu voz... cada mañana ¡SILENCIO...!
que se morirán de pena ... si tu me faltas.
Que no se enteres mis ojos, cuando se agoten sus lágrimas,
que no volverán a verte. ¡SILENCIO...!
que se apagarán de pena... si tu me faltas.



















