Las generaciones de hierro
Muchas de aquellas personas que hicieron posible la libertad, los derechos y la democracia que hoy tenemos, son injustamente tratadas por leyes en nuestra sociedad democrática, basada y estructurada en un estado de derecho que necesita urgentemente alguna reforma.
Estas personas nacieron en tiempos difíciles, entre los años 40 a 60 con pocos derechos y muchas obligaciones; como trabajar en edades muy tempranas, cuidar de sus mayores y hermanos en caso de ser mujer y posteriormente en sus vidas como padres de familias la obligación de cuidar de sus hijos, algunos de estos con más de 30 años, sin ninguna intención de abandonar el lugar donde siempre les han servido y cuidado.
Y ahora vienen los politiqueros de turno con leyes como que una niña de 16 años pueda decidir abortar sin que sus padres se enteren, porque los derechos de la niña están por encima de los padres, aun siendo estos los responsables de atender, cuidar y sufragar todos los gastos que dicha decisión conlleve. Con estas realidades son muchas las personas que anhelan los valores perdidos, no añorando regímenes del pasado, pero si viendo como estamos creando una sociedad estúpida y engreída de trepas y chupatintas dentro y fuera de la política donde lo que prevalece es el derecho por encima del deber.
Pero si alguien pensara que la sociedad del bienestar que hoy tenemos es gracias a las leyes promovidas por los políticos, les diría como el Sr. Zapatero respondió a los periodistas a finales del 2008, cuando estos le preguntaron que cuál era el motivo de que no hiciera caso a los informes europeos para salir de la crisis, contestando este: “Que no os enteráis, nosotros vamos a salir los primeros y no vamos a llegar a cuatro millones de parados”.
La sociedad del bienestar que hoy disfrutamos se la debemos a la ciencia, a inventores y creadores de ideas tan desprestigiados en nuestro país y tan admirados y reconocidos fuera, siendo nuestra España de las que menos invierte en investigación y más en zorrería política.
¿Alguien se ha preguntado por qué la barrera de los 16 años para abortar y no los 18 como sería lógico?, simplemente porque dentro de 2 años hay elecciones generales y los de 16 ya tendrán 18. Estos comportamientos e intereses políticos aparte de repugnancia dan vergüenza ajena.
Quedan muchos objetivos por alcanzar en defensa de la sociedad del bienestar, y todos ellos dependerán de la respuesta social.
Grandes personas han alcanzado importantes logros en contra de los poderes políticos de sus naciones, porque se han sentido apoyados por una gran parte social.
Recientemente ha fallecido una de esas personas que se enfrentó a la iglesia siendo jesuita y a los poderes políticos. Por ello desde este periódico mi admiración y agradecimiento al gran alma que llevaba el cuerpo de Vicente Ferrer.
Estas personas nacieron en tiempos difíciles, entre los años 40 a 60 con pocos derechos y muchas obligaciones; como trabajar en edades muy tempranas, cuidar de sus mayores y hermanos en caso de ser mujer y posteriormente en sus vidas como padres de familias la obligación de cuidar de sus hijos, algunos de estos con más de 30 años, sin ninguna intención de abandonar el lugar donde siempre les han servido y cuidado.
Y ahora vienen los politiqueros de turno con leyes como que una niña de 16 años pueda decidir abortar sin que sus padres se enteren, porque los derechos de la niña están por encima de los padres, aun siendo estos los responsables de atender, cuidar y sufragar todos los gastos que dicha decisión conlleve. Con estas realidades son muchas las personas que anhelan los valores perdidos, no añorando regímenes del pasado, pero si viendo como estamos creando una sociedad estúpida y engreída de trepas y chupatintas dentro y fuera de la política donde lo que prevalece es el derecho por encima del deber.
Pero si alguien pensara que la sociedad del bienestar que hoy tenemos es gracias a las leyes promovidas por los políticos, les diría como el Sr. Zapatero respondió a los periodistas a finales del 2008, cuando estos le preguntaron que cuál era el motivo de que no hiciera caso a los informes europeos para salir de la crisis, contestando este: “Que no os enteráis, nosotros vamos a salir los primeros y no vamos a llegar a cuatro millones de parados”.
La sociedad del bienestar que hoy disfrutamos se la debemos a la ciencia, a inventores y creadores de ideas tan desprestigiados en nuestro país y tan admirados y reconocidos fuera, siendo nuestra España de las que menos invierte en investigación y más en zorrería política.
¿Alguien se ha preguntado por qué la barrera de los 16 años para abortar y no los 18 como sería lógico?, simplemente porque dentro de 2 años hay elecciones generales y los de 16 ya tendrán 18. Estos comportamientos e intereses políticos aparte de repugnancia dan vergüenza ajena.
Quedan muchos objetivos por alcanzar en defensa de la sociedad del bienestar, y todos ellos dependerán de la respuesta social.
Grandes personas han alcanzado importantes logros en contra de los poderes políticos de sus naciones, porque se han sentido apoyados por una gran parte social.
Recientemente ha fallecido una de esas personas que se enfrentó a la iglesia siendo jesuita y a los poderes políticos. Por ello desde este periódico mi admiración y agradecimiento al gran alma que llevaba el cuerpo de Vicente Ferrer.



















