Jueves, 27 agosto 2009

El aborto y el silencio de los corderos

Marcar como favorita Enviar por email
Felipe Gutiérrez Mayoral
Hay dos temas en nuestra sociedad importantes como para tratarlos y  que los lectores piensen y mediten sobre ellos.
El primero es el aborto y el segundo es la desidia por el silencio.
Con el aborto tengo que reconocer que hace un tiempo  creía tenerlo claro, aborto sí, pero hoy ya no, desde que he visto las imágenes de un ser de 13 semanas para determinar si era niño o niña, al principio de las imágenes no se apreciaba por su postura, sólo se le oían los latidos del corazón, pero como si supiera lo que queríamos ver, se dio la vuelta dando patadas mostrando su sexo.
La ciencia y no las religiones tienen mucho que explicar, para poder saber cuándo es un ser y cuando no. Hasta entonces tendremos que cargar con las consecuencias de la ignorancia, sobre todo en los casos de decisión propia y libre, sin ningún otro inconveniente que no sea el interés y la comodidad, porque no es el momento adecuado para recibir a otro miembro en la familia, apoyándose en la ley fabricada por unos legisladores a los cuales les falta un buen hervor.
Después de ver las imágenes,  siento el deber de saber  más sobre el aborto, y alguna de la información  me ha puesto los pelos de punta, como en los casos de aborto más avanzados al feto se le introduce un berbiquí en el cerebro para acabar con su vida. Quisiera estar equivocado y que esto no fuera cierto, invito a que alguien me corrija si esto no es así.
El segundo tema es el silencio de los corderos, entre otras son las denuncias indirectas en forma de subidas en las tarifas de seguros, denuncias por exceso de velocidad controladas por radar con sus consecuencias económicas.
Al vivir en una sociedad democrática, sobre un estado de derecho, todos los ciudadanos somos parte y cómplices de lo bueno y lo malo que en ella ocurra, por tanto tenemos la obligación y el derecho de cuidar de ella. Quiero decir, si vemos a una “cosa” montada sobre un ruido a 100 Km/h. por el centro de Montijo como de cualquier pueblo de nuestra España, esa cosa está cometiendo un delito o falta, pero el ciudadano que lo ve, se caya y no lo denuncia, está cometiendo  desidia, falta o delito que le será cobrado con subida de impuestos, en tarifa de seguros, denuncias etc.
La pasividad del silencio de los corderos se paga y a veces muy caro, sería incorrecto decir o pensar que lo hagan los municipales, policía o guardia civil que para eso cobran.
Posiblemente por dicha actitud ciudadana, tengamos lo que tenemos y peor será lo que vendrá en un futuro próximo, aumento de la delincuencia, aumento de impuestos y endurecimiento de las leyes. Debilitando la libertad y los derechos que hoy tenemos,  todo por culpa del silencio de los corderos, los cuales viven en libertad, sin darse cuenta que otros viven de ella.
Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitioAntonioGragera.com
© 2012 • Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS