Jueves, 1 octubre 2009
Tribuna Jurídica

¿Con cuántos galgos se puede cazar?

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Bartolomé Quero de Sevilla
La apertura de la veda general de caza está muy próxima.Pronto comenzaremos a ver los  sábados y domingos por la mañana a los cazadores, con pintas de ir a la guerra y con sus remolques llenos de perros y por supuesto de muchas ilusiones, que en la mayoría de los casos se quedan en eso, ilusiones, y nunca se hacen realidad.
Pido a los aficionados  al caza de la liebre con galgo (eso de galgueros me suena mal), deporte ancestral por excelencia, que den la máxima difusión entre ellos a este artículo para evitar llevarse sorpresas.
La Ley de caza de Extremadura de 1990 permite cazar con dos perros galgos, llamados de persecución y otro más de raza perdiguera o garabito para levantar las liebres.
Es costumbre cuando se va cazar la liebre con galgos, llevar varios de ellos, de tal forma que dos de ellos están preparados para ser soltados imediatamente que salte la liebre y los demás suelen llevarse atados y sin posiblidad de que puedan escaparse, pues el buen aficionado lo que le interesa no es cazar la liebre sino ver si sus perros valen o no.
Después, como sabe todo el mundo,  suele darse descanso a los que han corrido la liebre, sobre todo si la carrera ha sido de las buenas y se preparan otros dos para la siguiente que pueda saltar.
Pues bien, con la Ley en la mano, en principio no hay ningún impedimento para ir cazando con dos galgos en trailla y llevar atados otros tres o cuatro para irlos cambiando;pero la temporada pasada se me dieron dos casos, uno en Fuente del Maestre y otro en, no rcuerdo que pueblo de Badajoz, donde la Guardia Civil sancionó a los cazadores por llevar, además de los dos galgos en trailla, otros dos o tres atados.
Me cansé de discutir con el funcionario que recibe los Pliegos de Descargos y al final,  tuvieron que pagar la multa, a pesar de que los galgos iban atados. Y ello porque  se consideró, tanto por la Guardia Civil como por el funcionario del Servicio Cinegético de la Junta de Extremadura, que los galgos que iban atados para refrescar a los que corrían, podían ser soltados también cuando saltara la liebre y por ello se consideraba que se estaba cazando  con mas de dos perros de persecución.
 La solución que me dieron en Medio Ambiente es que, para evitar problemas, los galgos de refresco se dejaran en el remolque y solo se anduviera por el coto con los dos que se iban a soltar más el perdiguero. Ya se que esto es una lata, pero es la única forma de cazar tranquilo, pues si ese día el Agente de turno sale flamenco, la multa no se la salta un galgo.
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