Miércoles, 4 noviembre 2009
Realitys
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Lucas Navareño Miura
Llevamos ya once años (o sea, una adolescencia) desde que ese tipo de
género televisivo invadió nuestras pantallas. Prácticamente todas las
cadenas cuentan en su parrilla con alguno de estos programas entre sus
emisiones. La generalidad nos dice que lo que muestran este tipo de
programas es lo que le ocurre a personas reales, en oposición a la
ficción, donde se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios
(personajes interpretados por actores, de ahí, su efecto de realidad).
Como digo, esa es la generalidad ya que el hecho de que las personas
que participan se sientan observadas, les hace tener un determinado
comportamiento “cara a la cámara” que de otra forma no tendrían lo que
quiere decir que se trata de un comportamiento inducido por la cámara.
De igual forma, las propias cadenas televisivas seleccionan
específicamente a las personas de manera que se asegure “agua y aceite”
en todas las emisiones, y si no salta la chispa, ya se encargan los
responsables de la emisión de meter suficiente cizaña. Algunas de las
emisiones que han pasado por nuestra televisión son: “La Isla”, que
como no tenía audiencia con mindunguis se convirtió en “la isla de los
famosos” que son mindunguis pero con cahé; “El Bus” que del éxito
televisivo que tuvo duró tres telediarios; “el castillo de las mentes
prodigiosas” con el infame Paco Porras y que tuvo un éxito similar;
“Esta cocina es un infierno”, donde sufrimos a una despendolada Bárbara
Rey cuando ya había vendido todas sus miserias con Angel Cristo;
“Confianza Ciega” que consistía en poner a prueba a parejas y que en
algún caso, parejas que no habían tenido problemas conseguían
separarlas; “El Bus” que consistía en meter a los concursantes en un
autobús e irles llevando por las distintas comunidades. Afortunadamente
Extremadura no la pisó; “Gran Hermano” que posiblemente haya sido la
que más éxito haya tenido a lo largo de los años aunque ya no saben que
incluir en los nuevos formatos ya que la audiencia se aburre y los va
abandonando; “La casa de tu vida”, en la que los concursantes
construían la casa que posteriormente disfrutaría la pareja ganadora y
que tuvieron que vender los maromos que ganaron por que terminaron cada
uno por su lado; “Esta casa era una ruina” (que aunque lo parezca, no
se refiere a los ayuntamientos); Granjero busca esposa (no está nada
mal la mano de obra barata que consiguen a los concursantes y como se
cachondean de las pobres novatas del campo. En fin como toda moda,
pasajera, aunque en este caso, está durando seguramente más de la
cuenta y los guionistas dan vueltas de tuerca al morbo (éxito seguro)
para conseguir audiencia. Las últimas que se han sacado de la manga son
las del Aprendiz, en las que un grupo de concursantes ha de demostrar
que son los mejores a la hora de vender los distintos artículos que les
proponen y que reflejan claramente la juventud española (todos saben
idiomas y tienen estudios universitarios). También hay otro concurso
que va a dar que hablar. Se trata de “Curso del 63”, pero ese lo
dejamos para otro artículo. De momento señor Bassat usted que perdió
las elecciones del Barcelona no una ,sino dos veces, ¡está usted
despedido¡.