Miércoles, 10 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 09 de Junio de 2026 a las 13:57:08 horas

| 62
Martes, 28 de Diciembre de 2010

Productividad

Leo con incredulidad el interés de la administración regional en marcar los salarios de los funcionarios en función a la productividad que desarrollen en su trabajo. No es un tema nuevo. Cuando empecé a trabajar en la administración en Equipos de Promoción de Empleo ya se intentó algo así. Trabajábamos en comarcas e incentivabamos la creación de empleo de forma autónoma o a través de sociedades. Nuestra labor era informar de las subvenciones a fondo perdido, o con préstamos a bajo interés (eran tiempos de vacas gordas y el dinero manaba). Cada equipo tenía una demarcación y en ella actuaba. Es evidente que las comarcas no eran iguales ya que el movimiento empresarial no era el mismo en la comarca de Almendralejo, con un fuerte asentamiento industrial, que en Trujillo, con actividad industrial escasa. Para medir el trabajo se utilizaban estadillos que incluían número de actuaciones (charlas, información de subvenciones, tramitaciones…). En realidad se pretendía medir de forma objetiva, pero no era así. La única medida objetiva eran las tramitaciones que se hacían que, por otra parte no era necesario que fueran en un estadillo ya que todas pasaban por los registros de las Consejerías que subvencionaban (Industria y Economía). El resto de anotaciones en estadillos se rellenaban como uno quería ya que a una persona se la informaba de varias cuestiones y a los estadillos iban 4 ó 5 actuaciones. Si necesitabas más para cubrir medias, más información. De la misma forma había comarcas extensas en las que era difícil que un empresario viniera a informarse al equipo de referencia ya que quedaba muy lejos. En mi caso yo estaba en Trujillo y difícilmente venían a informarse o a tramitar desde Miajadas (se había elegido Trujillo para poner la oficina cuando lo lógico es que se hubiese elegido Miajadas con un movimiento empresarial infinitamente más alto) máxime cuando existía una duplicidad de oficinas que realizaban el mismo trabajo ya que el ayuntamiento molesto con la no existencia de oficina en Miajadas, había montado su propia oficina de información (duplicidad de administraciones haciendo lo mismo). De esta forma el rendimiento de las oficinas no podía ser el mismo en zonas agroindustriales como Tierra de Barros, Vegas Bajas o Badajoz, a zonas con un potencial industrial escaso como Hurdes, Sierra de Gata, o la Siberia extremeña. Por último, al generar tantos estadillos (supuestamente más estadillos implicaban más trabajo) se colapsaba a los encargados de revisarlos y como lo que se premiaba era la productividad y no la calidad, lo que interesaba era atender a un mayor número de usuarios por lo que la atención en muchos casos no era la más adecuada. Al final, se convencieron de que no era la manera de obtener mayor productividad midiendo de forma tan poco objetiva los resultados y se buscó más la eficiencia de los trabajadores ya que otro resultado negativo fue los piques que se establecieron en los equipos (tu trabajas más, tu trabajas menos…). En fin, ya veremos en qué queda el plan de productividad y ya que quieren implantarlo, que mejor observatorio que el de los propios políticos. Seguro que si a ellos les midiésemos en términos de productividad, a más de uno los resultados le darían en negativo (salvo que la productividad se la midiéramos en los cafés del bar).

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.