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Andrés Acevedo
Jueves, 5 julio 2018

Cómo dormir mejor (parte I)

Con la llegada del verano son muchas las personas que comienzan a notar cómo se resienten sus patrones de sueño. Y es que ¿quién consigue conciliar el sueño con este calor? Además, las noches son tan cortas que antes de 6 de la mañana ya comienzan a verse los primeros rayos de sol.
La mayoría de personas duermen peor en verano, esto no es para preocuparse. Sin embargo, a causa de este mal dormir estacional, podemos instaurar algunas rutinas que prolonguen el insomnio al resto del año. De hecho, el insomnio primario (el que no está producido por una causa médica) es un problema conductual, que se mantiene por la presencia de ciertos patrones que dificultan la calidad de nuestro sueño.
A continuación vamos a citar algunos consejos básicos que os pueden resultar de ayuda para dormir mejor.
1º-Deja de forzar a tu sueño. Cuanto más trates de hacer esfuerzos por dormirte, más difícil te resultará, ya que al esforzarnos para hacer cualquier cosa, dormir entre ellas, preparamos al organismo para efectuar una actividad, lo activamos. Dormir, por el contrario, consiste en dejar de hacer cualquier tipo de tarea, desactivarse. Por esto, cualquier intento voluntario destinado a tratar de dormirse de forma directa, será infructuoso.
2º-Establece una hora estable de acostarte y levantarte. Puede sufrir pequeñas variaciones el fin de semana, pero intenta que no sean demasiado drásticas. Conviene que el cuerpo vaya creando una rutina de vigilia-sueño.
3º-Duerme sólo en la cama. Soy consciente de lo tentador que resulta echar una cabezadita en el sofá antes de irte a dormir, pero si queremos que la cama te produzca sueño nada más llegar, tendremos que renunciar a ese pequeño placer.
4º-Utiliza la cama sólo para dormir. Limita los tiempos que pasas en ella leyendo, sentado o utilizando el teléfono móvil. Una parte fundamental de los problemas de insomnio se deben a un mal control de estímulos, por lo que, vamos a intentar que la cama produzca sueño y sólo sueño.
5º- Realiza actividad física diaria. El sedentarismo aumenta el tiempo hasta conciliar el sueño y produce un sueño más ligero. Ahora bien, intenta que esa actividad física se produzca al menos dos horas antes de irte a la cama, especialmente si es intensa, o la propia activación del ejercicio te dificultará la conciliación del sueño.
Si duermes mal, puedes probar a ir modificando algunas de estar rutinas. Seguramente notarás cómo aumenta la calidad de tu sueño. Dejamos para el próximo artículo las últimas indicaciones, que ya con las dadas, tenemos trabajo.

 

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