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Pedro Gutiérrez Domínguez
Lunes, 4 junio 2018

Música y coro escolar

 

La música en general, y el canto en particular, es un medio poderoso para desarrollar una personalidad plena y armoniosa. Para formar un coro escolar el director tiene que tener en cuenta que todo el que habla puede cantar, sólo es necesario técnica, tiempo, trabajo y paciencia. Para ello propongo 4 pasos:.
1.-todos los alumnos que lo deseen pueden entrar, especialmente aquellos que tengan necesidades educativas especiales. No hay que olvidar que un coro es una actividad de integración total, para todos los alumnos. 2.-saber elegir un buen repertorio, con melodías fáciles de cantar y que gusten. Las canciones del folklore propio es una gran opción. El extremeño es uno de los más ricos del mundo. 3.-saber que la base de una buena técnica para la educación de la voz es la respiración, haciendo ejercicios adecuados para saberla utilizar correctamente. 4.- paciencia y mucha ilusión. El director debe transmitir motivación e interés, ilusión por conseguir una adecuada interpretación, poniendo no solamente los elementos técnicos vocales, sino también el corazón, expresando sentimientos y emociones. El coro se convierte así en una fuente de educación en valores: -educa y disciplina el carácter, la constancia y la responsabilidad, pues deben asistir libremente a los ensayos puntualmente en tiempo de recreo o extra escolar. -Las actuaciones hacen que pierdan el miedo escénico y aprendan a expresarse en público. -Adquieren un autodominio, ya que deben atender las indicaciones del director y acompasarse al grupo. -Educa la voluntad, ya que deben hacer un esfuerzo personal por asistir siempre y permanecer en los ensayos hasta el final. -Adquieren cultura musical, y valoran las tradiciones. A través del folclore nos permite conocer otras culturas. El canto despierta la sensibilidad y el sentimiento de lo estético en la persona, formando el gusto musical. -Eleva la autoestima, siendo capaces de llevar un proyecto común, sintiéndose protagonistas de su proceso. -Fomenta las relaciones sociales, ya que en el coro conocen alumnos de otros grupos, persiguiendo una meta común para la que tienen que estar unidos. -Para los alumnos tímidos es especialmente pedagógico, pues les ayuda a perder la timidez de una manera conjunta. Se refugian en el grupo, pero cantan con ellos. -Para los niños de educación especial, al alumno le ayuda a integrarse con el resto, y para los demás se fomenta las capacidades sociales de tolerancia, respeto y solidaridad.
El resultado final: un coro de niños y niñas con buenas voces, ordenados, respetuosos, siguiendo las pautas de su director, que les guía y anima. Es aquí donde comienza el sueño: para ellos resulta un esfuerzo que merece la pena, que les gratifica, y del que hacen participe a los demás, a sus familiares, a sus profesores, aprendiendo que el esfuerzo y la constancia merecen la pena.

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