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Andrés Acevedo
Lunes, 4 junio 2018

Disfunción erectil, un problema psicológico

Los problemas de erección se encuentran entre los problemas sexuales más frecuentes. Uno de cada cuatro varones de más de 40 años es diagnosticado de disfunción eréctil y prácticamente el 100 % de los varones tendrá algún fallo en su erección de forma ocasional a lo largo de su vida.
Las causas son diversas, estimándose que alrededor de un 15 % se deben a factores biológicos (diabetes, hipertensión, problemas vasculares u hormonales…) y un 85% a factores psicológicos (ansiedad, preocupación obsesiva por lograr un rendimiento sexual adecuado, conducta de observador…)

Pongamos un caso (ficticio) bastante frecuente:

Juan es un hombre de 50 años de edad y con una buena salud física. Desde hace algún tiempo sufre bastante estrés en el trabajo y ahora, además, tiene a su madre ingresada en el hospital.
Nunca ha tenido problemas sexuales con su pareja, pero hace un par de meses, tras una velada romántica fue incapaz de alcanzar una erección completa. Eso produjo en Juan mucha ansiedad y desde entonces teme haber desarrollado un problema irresoluble. Piensa continuamente en qué pudo haber pasado y si volverá a suceder la próxima vez.
Ha tenido un par de encuentros sexuales más con su mujer y al no conseguir la erección, centraba todos sus esfuerzos en satisfacerla a ella, olvidándose de su propio placer.
Ha acudido a su médico y ha descartado que exista patología orgánica alguna.
No sabemos exactamente qué es lo que produjo el primer fallo de erección en Juan. Podría ser su elevado nivel de estrés general, pensamientos ansiosos sobre el estado de su madre, una elevada ingesta de alcohol en esa cena romántica o un bajo deseo sexual esa noche. El caso es que a partir de ese primer evento, Juan ha continuado teniendo problemas de erección.
Es más, aunque se eliminasen todas las causas que pudieron provocar el primer episodio, lo más probable es que Juan continuase teniendo el mismo problema. ¿Cómo es eso posible?
La excitación sexual es una respuesta incompatible con la ansiedad. No pueden darse ambas al mismo tiempo, puesto que utilizan vías cerebrales antagónicas. Por ello, cuanto más nervioso se pone Juan, cuanto más piensa que debe complacer a su pareja, cuanto más teme fallar y más se olvida de su propio placer, más probabilidad hay de que todo salga mal.
Este tipo de círculos viciosos son los que suelen mantener la disfunción eréctil y es, por ello mismo, un problema psicológico en la mayoría de los casos.

 

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