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Teo Cayetano
Lunes, 4 junio 2018

El chachachá del tren

 

Allá por el año 94 del siglo pasado, venían los chicos de un grupo musical llamado El Consorcio a cantarnos las maravillas de viajar en tren a Lisboa. No creo que ahora, veinticinco años después, pudiesen decir lo mismo, o al menos con la misma alegría.
Prueben a hacer una búsqueda rápida en Google con las palabras “tren” y “Extremadura” y comprobarán que las primeras páginas de resultados devueltos están llenas de términos tan vergonzosos que casusan sonrojo a cualquiera: “problema logístico”, “falta de locomotora”, “averías,” “suspender”,  “tren del siglo XIX”, y así hasta la depresión. Por tener, tenemos en la primera página hasta un descarrilamiento ocurrido a principios de mayo a la altura de Valencia del Ventoso, debido a un desprendimiento de hormigón causado por la falta de mantenimiento.
Pero como hasta en la más absoluta oscuridad siempre hay un destello de luz, también aparecen enlazadas algunas noticias sobre la reivindicación creciente que buena parte de la sociedad extremeña comienza a hacer suya para que esta situación cambie, con especial mención a la plataforma “Milana bonita”, un movimiento cívico organizado por un puñado de corajudos placentinos que ha tenido una gran repercusión mediática, sobre todo con una performance que organizaron en la estación de Atocha y que invito a todos a ver en las redes, porque fue sencillamente soberbia.
Gracias a ese primer paso, comenzaron a moverse tímidamente algunos políticos intentando inútilmente salvar la cara de unos partidos que, a la hora de la verdad, han preferido primar los intereses de los de siempre y relegar al olvido a los extremeños, porque somos pocos, somos pobres y estamos lejos. Unos y otros prometieron y no cumplieron, sin que parezca que ello les suponga mayor problema, AVE en 2010, 2013, 2015... y ahora nos lo fían hasta 2025. Y de la red convencional, mejor no hablamos.
Y como tan dados somos los extremeños a darnos de menos, a considerar que merecemos menos que los demás, todavía hay quien se pregunta “¿AVE? ¿Pa qué?”. ¿Que para qué? Pues para estar en el mapa, como el resto de comunidades. Para poner en valor nuestra privilegiada – sí, han leído bien – situación geográfica, a mitad de camino entre Madrid y Lisboa. Porque a nadie se le olvide que el AVE que reclamamos es un AVE transnacional, prioritario para Europa porque que conecta dos capitales europeas atravesando nuestra tierra. Ese AVE puede y debe ser el tren definitivo del ansiado desarrollo al que tengamos oportunidad, tal vez la última, de subirnos para que nuestras ciudades y, con ellas, toda Extremadura, puedan competir en un plano de igualdad en el mundo de los negocios, de la investigación, de la cultura. Ténganlo claro: o nos conectamos, o desaparecemos.

 

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