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Ana María Moreno Vaquera
Última actualización 12:31
Martes, 10 abril 2018

Pedro Piñero Polo, cincuenta años del bar Pipo

Pedro termina la escuela y le espera la barra del bar donde sus padres han abierto por primera vez las puertas del bar Pipo. Bar “de plaza y hombre”, uno de los tres con los que contaba Montijo para encontrar trabajo, ha sido un referente en la zona del Valle.
Encuentro de parroquianos tanto en años de bonanza como en los de crisis.
Sirve de parada de autobús hacia la emigración en la década de los 70 y en el 2000 se reinventa para superar la nueva crisis, introduciendo “la cocina para llevar”, con gran acierto. Medio siglo adaptándose a los cambios sociales de su clientela.

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Pedro es hijo de Manuel y Juana, procedentes ambos de Montijo y de profesión hortelanos ya que tenían una huerta en la zona de la estación de tren. Tiene un hermana, Ángela. Casado con Maribel con quien tiene dos hijos, José Juan y Pedro Luís. Uno es profesor y otro trabaja en una empresa de informática.

 

¿Sus primeros colegios?

Mi primer colegio fue el colegio privado de Dolores Núñez situado al lado de la ermita de Jesús, justo en una casa donde posteriormente se abriera la calle de los pisos del Conde. Entonces había tres colegios el Don Tomás, el de Julián Guzmán y Dolores Núñez.

Después fui el colegio Publico Padre Majon, donde  estudié hasta 6º de EGB, que estaba en el Atrio de la Iglesia.

Tengo un buen recuerdo de Don Antonio López López, mi maestro en 5º de EGB y de Don Pedro Fuentes en 6º de EGB,  que fueron los dos profesores que tuve.

 

¿Qué recuerdos tiene?

La leche en polvo, anda que no bebí vasos de leche en polvo, que estaba muy rica. Y también me tocó hacerla  para repartirla al resto de los niños. Se iba saliendo por clases con el vaso en la mano, que te traías de casa, y se le echaba el agua para diluir la leche en polvo. Entonces era la merendilla que se tomaba.

 

¿Conserva amigos infantiles?

Sí todavía tengo amigos de la época infantil, al ser del mismo pueblo y como vivíamos cerca del colegio, en el Piquete, hemos seguido conservando las amistades.

 

¿Le gustaba estudiar?

Justo en este año cogió mi padre el bar y no me apetecía seguir estudiando y eso que que el instituto de bachillerato Vegas Bajas se abrió ese mismo año. El año pasado creo que cumplió ya cincuenta años.

 

Comienza a trabajar con su padre en el Bar Pipo ¿Por qué ese nombre?

Por los apellidos paterno y materno. Piñero de mi padre  y Polo de mi madre, así de sencillo.

 

¿Quién regenta por primera vez el bar?

Mi padres fueron los primeros que regentaban el bar. Lo hicieron nuevo.  Tuvieron la oportunidad de comprarlo y lo reformaron. Era una tahona donde se hacía y vendía pan y cambió a esta actividad de bar.

 

¿Cómo era físicamente?

Al hacerlo nuevo era un bar muy bonito, muy luminoso, con puertas y ventanas por todos sitios.

¿Qué se despachaba?

Al principio era vino, cerveza y café. Y copas de  coñac y anís. Era muy básico.

Recuerdo, la famosa cerveza el Gavilán cuya fábrica estaba en Mérida y que en Montijo tuvo mucha aceptación. El repartidor era Benito, que era muy conocido. Las bebidas se vendían al granel y las rellenábamos con un embudo.

 

¿Qué tipo de parroquia tenía?

Principalmente eran obreros del campo.Pero buscando fotos he encontrado una que era de un grupo, de cuando salían del turno de las 10 de la noche de Invecosa. Entonces en esa fábrica trabajaba todo el mundo. Sobre todo la gente joven y era su primer trabajo. Cuando salían de la fábrica se juntaban también en el bar Pipo y se creaba muy buen ambiente.

 

¿Por qué abrían tan temprano?

A las cinco de la mañana se abría porque se hacían todos los trabajos a mano y había que “aprovechar la fresca”. Desde que abríamos antes de amanecer no se cerraba hasta las dos de la noche. Era la costumbre de la época.

 

¿Cómo ha ido cambiando la clientela?

Poco a poco, los cambios eran casi imperceptibles. Cambia como va cambiando la sociedad, con el tiempo.

 

¿Cuándo comienzan las mujeres a compartir barra y mesa?

Cuando hicimos la última reforma porque hasta entonces era un “bar de plaza y hombre”.

“Bar de plaza y hombre”, ¿qué significa?

Plaza, significa que es el lugar donde van los patronos en busca de los jornaleros para trabajar en sus fincas. Trabajo que, en aquella época, era solo para los hombres.

En la época solo había tres bares en Montijo con ese fin: El Bar Español, al final de la calle Papa, el  Bar Ronda y el nuestro.

Se ponía a tope de jornaleros. Se tomaban el café y la copita de anís, preferentemente. Se vendían muchas garrafas de anís, que era la bebida preferida de la mañana y también de la tarde.

Por entonces había mucho trabajo en el campo y encontraban trabajo casi todos. No había gente de fuera, no había inmigrantes y se surtían exclusivamente de los vecinos de Montijo y dado que todos los trabajos del campo eran manuales, se necesitaba más gente que ahora, ya que no estaban mecanizados los cultivos. La plaza se hacía por la tarde para al día siguiente temprano ir a trabajar.

Esto ha cambiado mucho en poco tiempo. La gente joven no sabe de estas cosas. Las cuadrillas de hombres se trasladaban andando o en bicicleta. El que tenía una moto era ya un privilegiado. El patrón iba el día antes, generalmente por la tarde noche y se quedaba contratado y concertando el sitio a donde debían ir.

 

¿Siempre estuvo en el mismo lugar?

Sí, siempre ha estado de esquina a Cardenal Portocarrero y a la Ronda de Valle, en la calle Jacinto Benavente.

¿El ser un local en la Ronda del Valle  le imprime un carácter especial?[Img #77086]

Sí, porque es un punto clave para el acceso de todos los montijanos y vecinos de otras localidades.

De hecho nos permitió tener una parada de autobús, uno que salía hasta Barcelona y otro con recorrido por la provincia. En el tren se tenía que hacer transbordo en Madrid y se tardaba casi dos días en llegar.

El autobús para Barcelona salía una vez a la semana.

Y el autobús de Extremadura, era el LEDA, donde más se viajaba era a Mérida o a Badajoz.

El autobús lo cogía todo tipo de gente, desde los que iban al médico hasta los estudiantes. Era el medio de transporte más usado porque los horarios eran más flexibles y el tren era muy lento.

 

¿Dónde emigraban los paisanos?

Vimos mucha gente emigrar en la década de los setenta. Fueron los años de aquella crisis tan grande. Salían  familias enteras, que luego cuando volvían de vacaciones y se acordaban y venían al bar Pipo.

Salían autobuses enteros en busca de nuevo destino. Sobre todo Barcelona, aunque montijanos hay por todos lados, También emigraban a Bilbao, al país Vasco y a Madrid.

 

¿Cómo eran las despedidas?

Muy emotivas porque se trataba de  personas con las que habías convivido toda la vida, era muy duro verlas irse. Todos lloraban y lamentaban mucho el tener que irse del pueblo y dejar a parte de la familia o a sus vecinos y amigos para siempre para buscar un nuevo futuro

 

La cocina, ¿cómo era al principio?

Muy básica: callos, pescados de río, sobre todo la carpa, el picadillo de tomate, algún fruto seco,, altramuces y aceitunas. El “pescao” lo vendían los de Puebla, que los vendían por la calle y por las casas.

 

¿Se concibe un bar sin aperitivo gratis?

Por la zona, no. Todos estamos acostumbrados a tener nuestro aperitivo con la copa que se pide y por gentileza del bar.

Nuestra especialidad eran las orejas de cerdo asadas. Se cuecen en primer lugar y después se escurren y se asan en la plancha y se le echa aceite, cebolla, vinagre y sal.

 

¿Fue cambiando la especialidad con los tiempos?

Sí, claro. Empezamos a incorporar la carne con tomate, la paella, las tortillas y los célebres bocadillos. También pasamos a las frituras e hicimos una carta muy amplía. El bocadillo estrella era el de pechugade pollo a la plancha.

 

¿Los adelantos en las maquinarias cómo han ido cambiando el trabajo?

Nos ha cambiado mucho. Nos ha permitido trabajar más rápido, aumentando la productividad y la calidad del producto.

Al principio tenías una sartén y punto. Y hoy cualquier cocina está robotizada y completa.

 

¿Han hecho muchas reformas?

Se han hecho tres reformas. La primera cambiamos la barra. La segunda, otra vez la barra y servicios nuevos y la tercera volvimos a cambiar la barra, los servicios y la cocina que la hicimos completamente nueva y la dotamos de toda la maquinaria moderna del momento.

 

¿Han cambiado los horarios?

Sólo en una hora. Antes se abría a las cinco y ahora a las 6 de la mañana porque las ordenanzas municipales no te dejan abrir antes.

 

¿Quiénes estaban tras la barra?

Empezamos mi padre y yo. Luego se fueron incorporando mi cuñado Cristóbal, mi hermana Ángela y mi señora, Maribel.

También estuvieron con nosotros Francisco, José Mari y Ginés

Y hemos terminado cerrando el bar con Petri, Maribel, Toni, Sandra, Paco y Arancha.

 

¿En qué época empiezan con “la comida para llevar”?

Sobre 2008. Hasta entonces solo teníamos aperitivos.

 

¿Por qué surge este auge?

Por el cambio de hábitos ya que los clientes empiezan a consumir la comida de los bares. Al principio, los fines de semana y, actualmente, todos los días. Porque últimamente era un consumo a diario.

 

¿De quién parte la idea?

Entre la familia y sobre todo de mi nuera Beatriz que había estado trabajando en un hotel. Con la crisis,  el bar se nos venía un poco abajo y había que cambiar de estrategia incorporando la comida.También vendíamos aperitivos para otros bares.

 

¿Tuvo una gran acogida o fue poco a poco?

Fue poco a poco y lentamente. Fue el boca a boca y con el tiempo, porque no hicimos ninguna publicidad del tema.

 

¿El secreto de que tuviera tanta aceptación?

Porque era casera, recién hecha y a un buen precio y abundante.

 

¿Cuál era el plato estrella?

El pollo en salsa, tenía gran aceptación. Y nuestra especialidad, que seguían siendo las orejas que ya se hacían desde mi padre. Y después comenzó la época de la paella, que tuvo mucho éxito entre la clientela y tuvo mucha demanda.

 

¿Cuál ha sido la clave para haber sido un bar emblemático y que perdurara en el tiempo?

Un buen servicio, buena comida y sobre todo un buen ambiente para que el cliente se sintiera como en casa.

 

¿Dificultades para desempeñar su trabajo?

No se cerraba ningún día al año. Así que muchas horas de trabajo y poco descanso.  Y vacaciones no existían.

 

Como ha finalizado el mes de marzo y se ha conmemorado el día de la mujer ¿qué Importancia ha tenido  la mujer en su negocio?

Ha sido muy importante. Las mujeres aportan al trabajo otro punto de vista y otra perspectiva. En la cocina han sido pieza fundamental, porque es sobre quién ha recaído el peso de ese trabajo. Además la idea de la comida para llevar surgió de una mujer.

 

¿Cuándo se jubila?

Me jubilé el día 18 de enero de este 2018, tras cincuenta años justos de trabajo. Estaba ya muy cansado de trabajar y siempre en el mismo sitio.

Ten en cuenta que entré con trece años y me he retirado con 63. Así que sale la cuenta de cincuenta años justos, detrás de la misma barra.

¿Qué le transmitieron los clientes?

Mucha tristeza y un gran disgusto. A algunos no se le ha pasado el disgusto todavía. Ha sido una clientela muy fiel, de muchos años, que día tras día iban al bar.

 

¿Le costó esa decisión?

Sí, bastante. Lo estuve meditando durante mucho tiempo. No era fácil tomar la decisión. Ya tengo nietos y quería disfrutar un poco de ellos y vivir la vida porque no sé lo que es pasar una feria fuera del trabajo y de la barra del bar.

 

¿Cómo le hubiera gustado que terminara su bar?

Como ha terminado, con una gran clientela y grandes amigos.

Tras la jubilación el bar se ha cerrado y actualmente no está decidido el nuevo uso o destino del local.

 

¿Cómo piensa vivir su jubilación?

Muy tranquila. Descansando y con mucha tranquilidad, aunque no me acostumbro a levantarme tarde.

Ahora hay que ponerse al día. Tenemos proyectado hacer algún viaje y sobre todo visitar a la familia que tengo fuera de Montijo.

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NOMBRE: Pedro Piñero Polo.
EDAD: 63 años.
NACIMIENTO: Montijo.
ESTADO CIVIL: Casado.
RESIDENCIA: Montijo.
UN LUGAR PARA VIVIR: Cualquier lugar de Extremadura.
UN LUGAR PARA PERDERSE: Siempre Extremadura.
UNA COMPAÑÍA: Maribel.
UNA LECTURA: No soy muy aficionado.
UNA MÚSICA: Música Pop.
UN HOBBY: Una buena siesta.
UN SUEÑO: Una sociedad más tranquila, que está muy alterada.

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