Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Pedro Gutiérrez
Última actualización 18:24
Lunes, 9 abril 2018

Menú musical

La comida, como la música, satisfacen a los que la practican. Como en una comida o cena, un aperitivo pretende estimular, y un plato fuerte aspira a alimentar; el postre pretende ser una grata reflexión, para despedir a los comensales.
Ocurre así, que a veces el “banquete musical” está formado exclusivamente por platos fuertes, como suele ocurrir en los programas de las orquestas sinfónicas. Igualmente hay mucha música que no requiere una atención especial para disfrutarla, como en los conciertos “pop-pulares”, que casi no hay más que aperitivos y postres, que no exigen el entendimiento necesario para escuchar música de gran peso y complicación, pues lo que se pretende es entretener con el menor esfuerzo por parte del público.
Comparar el valor de la música pop-pular con el de la música llamada seria es absurdo. Como lo es comparar un pollo con patatas con un helado de nata y chocolate. Dependiendo del  gusto y del momento, se elegirá entre una cosa u otra. Después de todo, no existe ningún tipo inaceptable de música: tan solo ejemplos, de diferentes calidades, desde lo bueno hasta lo menos bueno, en cada género. Encontramos placer e inspiración leyendo novelas, poesía... del carácter más profundo, mientras al mismo tiempo encontramos placer relajándonos con una buena revista.
Volviendo a nuestra comparación gastronómica, las materias básicas de nuestro alimento no invalidan la “guarnición” que las rodea. Honrar todas las clases de música sin falsas pretensiones de comparaciones ilógicas es gozar conforme nuestra naturaleza dicta de una buena salud musical, lo mismo que, una dieta variada, rica y equilibrada nos brindará una buena salud.
Claro que, el destino de una pieza de música, aunque básicamente está en manos del compositor y del ejecutante, también depende de la actitud y de la capacidad de los oyentes. Igual que pasa con la comida, que, por muy buena que sea, si no tenemos hambre, o no estamos receptivos o no sabemos degustar correctamente, en nada se queda.
Ahora que se llega el buen tiempo y empieza la “operación bañador”, no estaría mal que también empezáramos con “operación auriculares”.
Basta sólo con escuchar música cuando estemos en casa o en el trabajo, cuanto más estilos mejor. Prestar atención a los elementos musicales que aparecen en películas, anuncios, programas de T.V... y por supuesto, acercarnos a un concierto y escuchar música en vivo y en directo.
FELIZ PRIMAVERA.

Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados.