Martes, 09 de Junio de 2026

Actualizada Martes, 09 de Junio de 2026 a las 10:15:22 horas

| 146
Martes, 07 de Diciembre de 2010

Los funcionarios y el sabio Salomón

Hasta ahora, la idea del trabajo de funcionario la hemos ligado a un trabajo estable, sólido, inamovible, con un nivel de eficacia dependiente casi exclusivamente de su honestidad y su capacidad de trabajo. Hasta ahora. Sin embargo, con los tiempos que corren, las miradas se vuelven hacia ellos con recelo y se empieza a extender la idea que todos somos responsables de esta maltrecha empresa llamada España, y ya nos hacen menos gracia chistes del tipo: USTEDES POR LAS TARDES NO TRABAJAN, ¿VERDAD? NO, POR LAS TARDES NO VENIMOS... CUANDO NO TRABAJAMOS ES POR LAS MAÑANAS…

Hay que dejar claro que hay un gran número de funcionarios muy trabajadores y eficaces. Reconozco su valor y con ellos no va este artículo. Pero cada día me cuentan casos que me espeluznan. Para empezar, el horario es de una flexibilidad asombrosa, increíble. Además, grupos enteros que en algunas consejerías de la Junta de Extremadura, a las dos menos cuarto están sacando las viandas para tomarse todos juntos el aperitivo en una de las salas, hasta que llega la hora de fichar a para salir. Me cuentan un caso sangrante de un jefe de servicio que lleva su empresa particular en su horario de trabajo y con el teléfono de la oficina. Conocemos profesores que no están contentos con su destino y como protesta pasan de los alumnos en una huelga encubierto de “bolis caídos” y médicos con jornadas sospechosamente cortas. Gente con bajas de todo tipo que unen a sus días disponibles y se organizan unos viajes por todo lo alto.

Por favor, que levante la mano el trabajador de una empresa privada que haya intentado hacer alguna jugada de estas. No veo ni una.

Ahora el gobierno está «estudiando» la posibilidad de ligar el salario de los funcionarios a su productividad. Se trata de evitar que los empleados públicos tengan plenamente garantizada la estabilidad en sus puestos de trabajo, un beneficio del que no disfrutan los trabajadores del sector privado. Es decir, que por fin el jefe está despertando de su siesta. Cuidado.
Cuando leí esta noticia, se me vino a la cabeza la leyenda del Sabio Salomón, aquel que tuvo que solucionar el caso de dos mujeres que reclamaban la maternidad del mismo niño. “¡Que lo corten por la mitad!”, sentenció. Una de ellas estuvo de acuerdo y la otra, llorando, se negó, dispuesta a renunciar al pequeño. Esa era la verdadera madre. Yo creo que Salomón con los funcionarios lo tendría claro: los que estén de acuerdo con la propuesta del gobierno a un lado y resto al otro. Los primeros son cumplidores y saben responder de su puesto, no temen a las auditorias. Los segundos quizás tengan que empezar a pensar que el chollo se les ha acabado.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.