Martes, 7 diciembre 2010

No derrames ni una lágrima por alguien que nunca te hará sonreir

Marcar como favorita Enviar por email
Teodoro Gracia Jiménez

Por desgracia, seguimos teniendo malas noticias siempre que se habla de la tolerancia hacía la mujer. El maltrato machista sigue dejando una huella cruel en nuestra sociedad y lo más triste de todo es que cuesta creer que se pueda erradicar definitivamente. Siempre que sientes un soplo de esperanza viene detrás un huracán de sinrazón con el dato de una nueva victima.

Tengo la sensación, que hablar tanto del tema, dando tanta información, en esas mentes enfermas es como si vieran la luz y en lugar de concienciarlos, les abre una puerta siniestra hacía la locura. No se explica de otro modo como se puede llegar a ese grado de degradación.

Son muchas las instituciones y colectivos que trabajan con programas y campañas por la erradicación de la violencia contra las mujeres. El apoyo de la sociedad es mayoritario y la concienciación perfecta pero algo falla para que sigan las estadísticas, si no aumentando, sí reflejando unas cifras muy altas. El miedo, es quizás, el principal protagonista. No denunciar y soportar, día tras día, una situación que cada vez se hace más insoportable es la raíz del problema; pero ser valiente, enfrentarte a una nueva situación, a veces, da más miedo que la situación actual.

Hablar desde fuera es fácil, sencillo, sobre todo cuando no se vive en primera persona, pero deberíamos ponernos en la piel de un ser maltratado, sea cual sea, y concienciarnos de su realidad con toda la crudeza, seguramente entonces, no asimilaríamos el tema y la cifra de víctimas con resignada indiferencia.

Toda persona que sufre malos tratos debe observar tiene que darse cuenta que una de las frases más hermosas que se ha creado es: “Te amo”, y no debe permitir que se convierta en otra tremendamente aborrecible: “Tu amo”.

El aislamiento, la incertidumbre y la dependencia total y absoluta terminan por matar los sentimientos y cuando esto ocurre, es preferible abandonar, sin dudarlo, pasar página y empezar de nuevo porque nadie debe permitir que su corazón sufra vejaciones en nombre del amor. Amar es un acto de felicidad y no de sufrimiento.

El maltrato no es de hoy para mañana, va ganando terreno día a día y casi, sin apenas percibirlo, se apodera de ti y sobre todo, de tu dignidad. Son muchas las personas que tristemente descubren, un buen día, que sus hermosos sueños al mezclarse con los de su pareja se convierten en crueles pesadillas. El maltrato físico antes de llegar a consumarse pasa por el maltrato psíquico. Es un proceso tan lento como cruel al que hay que atajar desde sus inicios.

¡Jamás permitas que te hablen a gritos!, si te han de hablar… que sea desde el respeto y sobre todo, con amor.

Nunca está justificado el maltrato ¡jamás!, y hay que rebelarse contra eso. El ser humano no debería derramar ni una sola lágrima por alguien que no le trate con respeto y que jamás le haga sonreír.

Con motivo del Día Internacional Contra la
Violencia de Género, 25 de noviembre
Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitioAntonioGragera.com
© 2012 • Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS