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Teodoro Gracia
Última actualización 18:09
Lunes, 5 febrero 2018

No nos vendan la moto

Estar dentro del colectivo de pensionistas no es como para tirar cohetes, para empezar porque eso significa que ya tienes una edad y lo que estás viviendo o te viene de camino no es un sendero de rosas. Es, ni más ni menos, que una situación en la que te llega o debería llegarte la recompensa a todo lo que has cotizado a lo largo de la vida a través de tus años trabajados. Hasta aquí medianamente perfecto pero si entramos en matices, me parece de vergüenza recibir una carta de la señora Fátima Báñez, Ministra de Empleo y Seguridad Social en la que se nos informa sobre la revalorización de las pensiones para el año 2018, la cual me parece patética, sobre todo la manera de vendérnoslo: “Con el objetivo de conciliar mejoras anuales garantizadas con la necesaria salvaguarda económica para las generaciones futuras, este año el incremento de las pensiones será del 0,25%”, y digo yo: ¿Para garantizar las pensiones no sería mejor, para empezar, reduciendo esas remuneraciones tan exageradas que perciben algunos políticos o los sueldos vitalicios, por poner unos ejemplos?. Pero no, de eso no dice nada la carta, nos venden la moto con párrafos como este: “Queremos trasladarle nuestra gratitud, reconociendo también la comprensión que los pensionistas han demostrado durante los años más difíciles de la crisis, tiempo en el que tantas personas perdieron sus trabajos”. Que nos agradecen que...? ¿nuestra comprensión?... que otra cosa podemos hacer que no sea tragar, tragar y tragar. Y eso es lo que vamos a tener que volver a hacer cuando miremos la pensión y veamos ese ridículo 0,25%  sabiendo que el precio de la luz se ha incrementado con un 10%. Esto cae como una losa sobre cualquier economía familiar y por supuesto, para la mayoría de los pensionistas el problema se incrementa con este aumento de gastos en necesidades básicas. No nos agradezca nuestra comprensión, señora Ministra, sino aprovéchense de ese conformismo que produce nuestra impotencia que solo llega, por desgracia, a quejas y frustraciones que compartimos en círculos de amigos. Le puedo asegurar de primera mano que no es comprensión sino amargamiento.
Tampoco tiene desperdicio otro de los párrafos del escrito: “Gracias a la solidaridad y al esfuerzo de todos los españoles, hemos concluido 2017 avanzando en la senda de la recuperación y el crecimiento”. Por supuesto que de todos los españoles pero sufriéndolo unos más que otros porque a mí, y seguramente a muchos pensionistas, se me ocurren otras medidas y otros sacrificios a altos niveles para la recuperación y el crecimiento que subiendo las pensiones a una cifra irrisoria. Por favor, no nos vendan la moto maquillándonos esta situación injusta y dígannos a la cara lo que todos los pensionistas leemos entre líneas.

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