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Manuel García Cienfuegos
Domingo, 4 febrero 2018

Confucioneando en estos tiempos confucionísimos

Vaya titular que se ha sacado usted para conmemorar el 35 aniversario de la fundación de los Cazurrearum Romanorum Emeritensis”. ¿Fundación o creación? Para empezar, yo creo que los cazurros se crearon porque se tenían que crear ni más menos por el vente mi siana, mi siana wuana que yo te quiero ¡Tela de filosofía trae usted para este año de efeméride y celebración del chin pun! Y en segundo lugar, lo de confucioneando deriva de Confucio que en su día dijo alto claro y despacio “Arréglese al Estado como se conduce a la familia, con autoridad, competencia y buen ejemplo”. Toma ya Estado y familia (a la familia ni tocarla), pero sobre todo Autoridad. ¡Qué viva la Autoridad!

En eso de la Autoridad tiene mucha razón Confucio en decirlo. Autoridad que buena falta hace en este país de los duros antiguos, mamandurria de la gutibamba, apura que te llene que por el Arco Trajano te vi pasar. Porque todo está mismamente, cívicamente y pacíficamente en la falta de Autoridad. Porque el problema de la Autoridad está en que anda muy confucio, digo confucionísimo. No, no y no, mire usted. La Autoridad actúa con proporcionalidad, eficacia y firmeza. ¡Toma Autoridad del confucioneando!

Que me explique la Autoridad qué es eso de la proporcionalidad que me tiene muy confuncionado. Ahí va: “Las magnitudes proporcionales pueden ser directamente proporcionales o inversamente proporcionales. Bien, coño, bien ¿Cuándo son directamente proporcionales? Cuando al aumentar una de las magnitudes aumenta proporcionalmente la otra. Es decir, si al multiplicar o dividir una de ellas por un número, la otra también se multiplica o divide por ese mismo número. Sin embargo, son inversamente proporcionales cuando al aumentar una de las magnitudes disminuye proporcionalmente la otra. Es decir, si al multiplicar una de ellas por un número la otra queda dividida por ese mismo número, o viceversa: si al dividir una de ellas entre un número la otra queda multiplicada por este número”. Oooooooolé de trinchera y natural. ¡Viva la Autoridad! Mira cómo confucionea en estos tiempos tan confucionísimos.

Con serenidad, contundencia y responsabilidad la Autoridad responde, para que usted entienda y comprenda mejor la proporcionalidad: “Ayer los furgones de Anuska y Godo transportaron mercancía desde la charca de Carija hasta la Rambla. Hoy tres furgones, los de Paco Bastida, Feli y Maxi Mora, igualitos que los de Godo y Anuska, tienen que dar seis viajes para acarrear la mismita mercancía desde la charca hasta la Rambla ¿Cuántos viajes tuvieron que hacer ayer los furgones?”. Me admira la Autoridad por el ejemplo de los furgones. Así que ya sabes, Ángel Puente, a calcular la proporcionalidad de la confunción de la Autoridad confucioneada. Lo que sí te digo Ángel, que el Godo y Anuska dieron una jartá de viajes. Estuvieron todo el santo día a la charca voy, de la charca vengo.

¿Cómo sabe la Autoridad que los “Cazurrearum Romanorum Emeritensis” tienen tantos furgones? Pues, porque la Autoridad, aunque ande confuncionada, por el confucio de la confunción que confucionea lo sabe todo, todito todo. Véase: declaro, reculo y me voy. Y la Autoridad confucionísima en el despistar por el confucioneo del todo a cien.

Siguiendo con lo que dijo Confucio, hace de ello quinientos años antes de que una burra se pusiera camino hacia Belén. No se enrolle y al grano. Confucio habló de “competencia”, que tanto trae confucionada a la Autoridad por tanto confucioneo como hay entre la ciudadanía, que en lugar de levantarse en armas -razones tiene para ello y muchas- se levanta y saca banderas en las fiestas por Carnaval.

Las cosas muy claritas y la chocolatera del rin rin más. Así que, ahí van algunas soluciones porque ya todo no es lo que era. Contra el Halloween, el jalogüin del confucioneo: un todo los Santos y los queridos y recordados difuntos, que es cosa nuestra. Este año, en mi pueblo, en lugar del jalogüin, un grupo de chavales han sacado y paseado la “Calavera el conqui”. Vaya una cosa bonita. Daba gusto ver a las sandías huecas, pegadas a una tabla, con ojos tenebrosos y bocas feroces, donde en su interior una vela las iluminaba y les daba aspecto fantasmagórico. Junto a ellas un coro infantil de penitentes y acompañantes, que, en su despedida nocturna, en la emoción, la velaban y le cantaban: “Pobre sardina ya se murió, le cantaremos misa mayor. La calavera el conqui”.

Y que me dice del confucioneando que se traen con el Black Friday del Donald del tal y tal. Cuando lo suyo, lo de toda la vida, en cuantito que pasaban los Reyes Magos llegaban las rebajas de enero, para aliviar así su cuesta, prolongándose hasta la de febrero. Y es que en esto del confucioneo, hay miles de ejemplos. Si vamos a la política, lo que se dice ahora, dentro de media hora hay otra cosa, al día siguiente otra nueva y así el confucioneando del arte de la confunción para llegar a fin de mes con el abono de Santa Nomina Bendita, patrona de complementos múltiples por el buen arte en la confunción que confuncionea que nos tiene confucionísimos a todos hasta mí no comprender.

Como cierre del manejo del confucioneo, le dejo unos deberes a mis queridos amigos los “Cazurrearum Romanorum Emeritensis”. Es un problema de proporcionalidad, esa que tanto le gusta a la Autoridad en su confucioneando: “Sí Fermín, Pérez, Vaquero, Puente y Carmona se beben tres botellas de güisqui chivas regal extra, ¿Cuántas botellas de güisqui pueden beberse el resto de los cazurros? Tenéis un año para contestar, no corráis que es peor. Lo dicho, Cazurros Romanos, felicidades que sea para bien y dentro de cinco años, cuarenta; y con ellos, ya sabéis. Enhorabuena.

 

 

Artículo publicado en la revista de la chirigota “Cazurros Romanos” de la ciudad de Mérida, que este año celebran el XXXV aniversario en el Carnaval Romano de Mérida

 

 

 

 

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