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Bartolomé Quero de Sevilla
Última actualización 14:13
Miércoles, 3 enero 2018

Las pruebas de alcoholemia

Lo que ha pasado en Montijo durante el mes de Diciembre pasado, donde, una vez más, el Ayuntamiento, la Corporación Municipal, o quien fuera, (lo desconozco)  acordó  traer, el vehículo de la DGT que está equipado para que la Policía Local pueda realizar las pruebas de alcoholemia. Siempre se ha dicho que “En el término medio está la virtud”, pero en Montijo, parece que este aforismo no va con nosotros.
¿Recuerdan cuando a un Agente de la Policía Local, que ya no lo es, y sobradamente por todos conocidos,  le dieron el radar para realizar controles de velocidad?. Menos mal que el entonces Alcalde Pantoja, se dio cuenta del daño que estaba haciendo al pueblo y se lo quitó, porque llegaron a quejarse los empresarios de que la gente de los pueblos adyacentes, no venía a Montijo por el miedo a las multas por exceso de velocidad. Pero, al fin y al cabo, el dinero obtenido por ello, revertía a las arcas municipales.
Que conste que no estoy justificando, ni los excesos de velocidad, ni el conducir bajo los efectos de alcohol, pero, creo, que para todo  hay un término medio y aquí se ve que no lo conocemos.
Lo del mes de Diciembre podríamos definirlo como acoso y derribo. Ha habido controles, por la mañana, por la tarde, por la noche, por la madrugada, días particulares, fines de semana, a todas horas y además, como los encargados de realizar las pruebas conocen la existencia de chats de wasap  en los que la gente se avisa de donde están haciéndose, pues tan pronto estaban en el Camino del Carazo, como en el Estanco de Catalina, en el Callejón de la Zorra, en la Plaza de Jesús, y vaya, no se metían en la casa de los conductores porque no cabía la furgoneta.  ¿Y saben cuál ha sido el resultado? Engrosar las arcas. Pero no crean que del Ayuntamiento, no.
Tanto si la alcoholemia acababa en el Juzgado o en la Jefatura Provincial de Tráfico, del dinero de las multas impuestas, no llega ni un solo euro a Montijo, todo va a parar al Estado.
Y además, ha pasado igual que con el radar que tuvimos antaño. La gente de los pueblos de la comarca, le daba miedo venir a Montijo de compras. Y de los restaurantes no hablemos. No se imaginan la de comidas y cenas de empresa que se han celebrado en Puebla. Estaban desbordados. Lógicamente, en perjuicio notorio de los hosteleros de Montijo
Desconozco quien ordena este acoso y derribo del conductor,pero desde luego quien sea  no conoce ese aforismo de que “En el término medio está la virtud.”. El fin de la norma es prevenir y evitar que se ponga en riesgo la vida de otras personas, pero acosar de esta forma, que es la sensación que tiene el pueblo, desde luego que no lo es.     
Feliz Año Nuevo

 

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