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Última actualización 18:45
Jueves, 3 agosto 2017

La Música y el Cine son para el verano

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Millones de cinéfilos consideran como algo natural el acompañamiento musical de una película, hasta un grado injustificado. Cinco minutos después de terminada la película, casi que no podrían decir si han oído música o no. Preguntarles si consideran que la música era interesante, o tan sólo adecuada, sería causarles un complejo de inferioridad. El espectador medio está tan absorto en la acción dramática que no se da cuenta de la música de fondo. Saber más del acompañamiento musical como parte integral de la película ayuda al espectador-oyente a obtener más placer.

 


Casi todas las partituras musicales se escriben después de terminada una película. La primera proyección de la película es para el compositor, normalmente un momento solemne, junto a un público exclusivo: el productor, el director, el jefe musical de estudio, el editor, el cortador, el orquestador...todos ellos tendrán que decidir cuanta música se necesitará y dónde deberá entrar. La partitura consiste en secuencias separadas, cada una de las cuales irá desde unos cuantos segundos hasta varios minutos, sumando en total, entre 40 y 80 minutos. Un buen compositor sabe cómo jugar con los silencios, y que, prescindir de la música a ratos, puede ser más efectivo que todo el sonido que la banda musical pueda producir. Hay veces que la música llega incluso a corregir alguna escena que esté mal, como un trozo mal actuado, un mal diálogo o una pausa embarazosa.

 


Podríamos decir que la música de una película cumple 5 funciones esenciales: 1.-Crea una atmósfera más conveniente de tiempo y lugar. Un drama ambientado en la Edad Media, por ejemplo, tendrá un tratamiento musical diferente a una comedia de humor actual. 2.-Subraya pensamientos no expresados de un personaje o repercusiones no vistas de una situación. Por ejemplo, un acorde disonante bien colocado puede modificar la actitud del espectador, convirtiendo lo que parecía un momento solemne en algo digno de carcajada. 3.-Sirve como una especie de fondo neutro. Ésta es realmente la música que se supone que no oímos, que llena los pasajes vacíos, las pausas de conversación...y suele ser la tarea más ingrata del compositor, pues es lo más difícil de hacer, ya que deberá entretejerse por debajo del diálogo. 4.-Da continuidad. Esto se ve claramente en las escenas de montaje, cuando el uso de una idea musical unificadora pueda salvar los breves pasajes de escenas desconectadas, para que no resulten caóticas. 5.-Sostiene la estructura teatral de una escena, y la redondea con un sentido de finalidad. El ejemplo más claro es la música al final de la película. No conozco ninguna película que termine en silencio.

 


CONCLUSIÓN: el cine es un arte en el que se combinan imágenes cinematográficas con sonidos musicales, y que, como todo arte, evoluciona. Cuando vayamos al cine, abramos los oídos y “escuchemos” también al compositor.

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