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Última actualización 18:41
Jueves, 3 agosto 2017

La compañía de los hermanos Murillo

Mármoles Sola que tenía el taller en la calle Ibáñez Marín, junto a los almacenes de Juan Serrano. Los legos del convento de San Antonio: Serafín, Fernando, Carmelo, Casimiro, Salvador, Desiderio y Felipe. Las comadronas cuando hacían los agujeros a las niñas en las orejas para poderle poner pendientes. Los guateques en nuestros años de juventud, en los que deseábamos que pusieran canciones lentas. Las bicicletas con el piñón fijo. La brea roja. Los catres niquelados. El equipo de fútbol sala Peña Athlétic Bilbao que fue campeón de copa y liga durante algunas temporadas. Cuando en “El Paseo”, actual Plaza de España, los hombres paseaban por la derecha y las mujeres por la izquierda. El taller de bordados de Teresa Garay. Empernia, que significa muy endurecido, como de pedernal, aplicable a cuando un dulce casero se pone duro. Gerinelda, que se dice de personas muy mayores, pero aún muy activas. Esperijeleando, limpiar, escoger y ordenar. Agradezco a Paquita Pérez Villares estas tres acepciones. Manuel Pacheco, Ángel Valadés y Moisés Cayetano Rosado, mantenedores de los tres primeros Juegos Florales de la Poesía que organizó la OJE, celebrados en el Hogar Juvenil, en los bajos de la entonces Plaza de Abastos, hoy Teatro Municipal. Los dolores de rabailla de mucho doblarla.

 


El pregón “Tierra pa las macetas”. Alfonso del Viejo, representante de las máquinas de coser y bordar de la marca Alfa, la reina de la alta costura. El acerico que utilizaban los sastres, una especie de almohadilla en la que se pinchan las agujas y los alfileres para tenerlos a mano. Marimandona que eres una marimandona, de las que por cierto hay muchas. Rapidín, a base de Lindane, insecticida de Abonos Medem, cuando el almacén estaba en el Callejón de la Zorra. Juan Antonio Cerezo López, ayudante de Joaquín Cabezas que era el operador de la máquina de proyectar del cine Emperatriz. Los viajantes en los comercios de tejidos, confecciones y zapaterías con los maletones donde traían los muestrarios. Cuando las profesoras del Instituto llamaban la atención a algún alumno, contestando éste: “Un servidor no ha sido, señorita”. El llamado “Estrecho de Bonifacio el barbero”. Las camisetas de felpa. La Heladería Extremeña de Juan Romero. Soy músico y me acuesto a las once. Amparo Núñez del Viejo que fue elegida miss club 09.

 


La compañía de los hermanos Murillo que actuaron varios años durante la Feria en el Salón Moderno y especialmente en el Teatro Calderón, formada por Manolo que hacía el papel de galán en las obras de teatro que representaban, Pepe, que era cómico e imitador de Mario Moreno Cantinflas, y la cantante Antoñita Adrián; que actuaban con el grupo de variedades en el fin de fiestas. La cantante Ague Arrabal con las orquestas los Mejores y los Nuestros en la caseta del Casino instalada en la hoy plazuela de los Bootello, en la que fueron elegidas mis Casino y mis Turismo con motivo de la Feria. El potro, el plinto y la barra fija en las clases de gimnasia en el Instituto que impartían Manuel Pérez Cirión y Joaquina Arias Tejado. Eres un cagaprisas, chacho. Cuando nuestras madres nos decían en el verano, en el tiempo de los baños: “Como vayas al río Guadiana te mato”. Brígida, Juana y Rafi, que trabajaron en el taller de ropa de hombre que tenía mi abuela paterna, Josefa Melchor Gutiérrez, en la calle Francisco Bautista Rodríguez, en la Huertecilla. Los caracoles, las tortillas y los pajaritos que ponían en el Bar El Kairo, en la carretera de Torremayor, cuando lo llevaban Beatriz y Remedios. Comercial Villalobos, antigua casa de los Porras. Gabriel del Viejo Gutiérrez, taller de herrería y cerrajería y soldadura autógena. Sastrería Blanco. Por qué cuando mi madre tiene frío me pone una rebequita, chacha.

 

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