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Francisca Quitana Vega, Montijo
Última actualización 12:04
Lunes, 17 julio 2017

Homenaje a Juan Antonio Polo Soltero, músico, esposo, padre, yerno, abuelo, hijo, hermano y amigo ejemplar · Francisca Quintana Vega· Montijo Montijo

Queridos  montijanos y montijanas:

He asumido la gran responsabilidad de escribir una carta de despedida a una gran persona: El músico y cantante Juan Antonio Polo Soltero.

 

Conocía a Juan allá por el año 1986, cuando, tanto a su familia como a la mía nos concedieron una vivienda de protección oficial, las que serían “los pisos amarillos de la pradera”.

Sólo el tabique de la cocina separaba ambas viviendas. En poco tiempo, su esposa, María Dolores y él, se habían convertido en nuestros mejores amigos.

La amistad verdadera es la que permanece tanto en los momentos buenos como en los malos. A lo largo de treinta años, ha habido multitud de momentos malos en los que la amistad de Juan y María Dolores fue un gran apoyo para mí y mis hijos. Se convirtieron en los hermanos que siempre quise tener. Su  familia era una familia modelo en todos los sentidos; estaban enamorados como el primer día y eran unos padres e hijos maravillosos. A eso se añadía la alegría de ser abuelos de un nietecito y en espera de la llegada de una nieta.

 

Juan Antonio Polo era un artista. Nacido en el mundo de la farándula, hijo de la tan querida y recordada María Soltero, ex actriz de teatro en sus años jóvenes y de Antonio Polo,  artista y músico que enseñó  solfeo a sus hijos y le trasmitió el amor a la música.

 Llevaba la música en la sangre; desde muy joven cantaba en grupos musicales e hizo de ello su modo de vida, o al menos, su principal modo de vida.

Se casó muy joven con María Dolores, la chica alta y morena de la que, desde los 12 años estaba enamorado. Fruto de este amor nacieron tres hijos : David, Victor Manuel y Esther.

Juan era un hombre optimista y alegre, yo no lo vi  triste más que en alguna contada ocasión por enfermedad o fallecimiento de alguna persona allegada. Para Juan todo tenía solución, menos la muerte. Los que lo conocíamos solíamos decir que para él no había penas. Su alegría y optimismo eran envidiables.

Su orquesta, Asociación Cultural  ”Latidos”, recorrió muchos lugares de la región, incluso de fuera de ella, llevando su música y alegría a ferias, celebraciones y eventos.

 

Juan cantaba en directo, sin demasiados artilugios, ya que su orquesta era sencilla. El mérito lo tenía la gran potencia de su voz, la música que salía de su guitarra y de su saxofón, además del buen hacer de los músicos que formaban la orquesta, por la que pasaron, hermanos, hijos y, en los últimos años, su esposa.

Se ponía el bello de punta cuando tocaba el saxofón en directo…con esas notas interminables que podía arrancarle. Disfrutaba tocando y cantando, se bajaba del escenario y se metía entre el público, les ponía el micrófono  para que cantaran…¡era cercano y entrañable y el público lo quería. Estaba claro que esa era la vida que le gustaba.

[Img #72028]Vivía para su familia y para la música. Aunque tuvo otros trabajos, todos los que lo conocíamos sabíamos que Juan era sólo artista, y lo demás lo hacía porque había que traer el sustento a casa.

Siempre tenía una palabra para animar a quien estuviera preocupado, triste…siempre alguna ocurrencia graciosa para arrancar una sonrisa, siempre dispuesto a ayudar a quien le pidiera ayuda, si estaba en su mano, aunque fuera a las tres o cuatro de la madrugada, como cuando yo llamaba a la puerta de su hogar y  les pedía que me llevaran a urgencias con mi hija pequeña, porque tenía fiebre.

Era un hombre bueno, atento y educado, que nunca  tenía un mal gesto con nadie y que lo único que quería era ver bien a su familia y poder cantar y tocar. A la ternura que les daba su nieto Rubén, se añadía la espera del nacimiento de su nietecita Claudia. Todo era felicidad, dentro de su vida sencilla, pero Dios ha querido llevárselo con él…tal vez  necesitaba allá arriba un poco de alegría; debe estar muy triste por cómo se porta el ser humano.

Pero su  esposa, María Dolores, no sabe cómo hacer para vivir sin él. Durante el velatorio y entierro estuvo aferrada a una camisa que Juan se había quitado antes de salir de casa ese fatídico día. Duerme aferrada a su pijama, y está en tratamiento médico porque si no, no podría estar de pie. Cuando la llamo, me parte el corazón oírla decir que no puede vivir sin su marido.  Siento una enorme impotencia al no poder ayudarles.  

Su hija, en un intento de mantener ante sus ojos algo relacionado con su padre, se ha tatuado un saxofón y una frase” tu amor sigue latiendo en mí”.

Sus hijos intentan ser valientes, cuidar del resto de la familia, pero con el corazón roto y  una enorme pena en sus corazones. Y la abuela Doro, enferma, con la que convivían todos y a la que Juan llevaba a los médicos y quería como a una segunda madre, sufre en silencio, intentando trasmitir fuerza a su familia, aunque ella tiene el alma rota.

Su padre, hermanos y hermana, que no hace mucho que perdieron a su madre, también sufren su ausencia.

Una oscura nube de desesperación ha cubierto el hogar de mis amigos y yo me uno a su dolor porque me duele su sufrimiento y porque Juan Antonio Polo, el músico, era para mí como un hermano. Creo que a todos nos costará asimilar que no está, porque  era tan vital y disfrutaba tanto de la vida, que nadie podía sospechar tan fatal  desenlace.

Descansa en paz, Juan Antonio Polo Soltero.

 

[Img #72027]

 

 

 

EN MEMORIA DE UN QUERIDO MÚSICO MONTIJANO:  JUAN ANTONIO POLO SOLTERO

 

 

NACE UN VERSO LLORANDO, AMIGO MÍO,

POR SU DESTINO CRUEL, COMO TU SINO.

LA MUERTE SALIÓ AL PASO EN TU CAMINO

EN UN INSTANTE CRUEL DE DESVARÍO.

 

JUAN ANTONIO,  MÚSICO GALANTE,

ALEGRE, SOÑADOR Y CABALLERO.

HOY LLORA EL ESCENARIO VERBENERO,

Y TU VOZ DE TENOR SUENA DISTANTE.

 

EL  ARTE DESDE EL VIENTRE  QUE FUE CUNA,

EL ARTE EN QUIEN SEMBRARA TU SEMILLA,

LA MÚSICA, LA OCTAVA MARAVILLA

QUE CONQUISTÓ  TU CORAZÓN  DE TUNA.

 

TOCAR, CANTAR, AMAR, ERA TU VIDA

CON UN SAXO DORADO Y TUS GUITARRAS,

QUE DE TU BODA FUERON BIEN Y ARRAS,

PARA TU PRIMOROSA PROMETIDA.

 

TU ESPOSA, AMANTE, AMIGA, DESESPERA

SIN CONSUELO NI RUMBO, POR TU AUSENCIA.

MARÍA DOLORES  CLAMA TU PRESENCIA

Y POR TU VIDA DARÍA SU VIDA ENTERA.

 

DUERME  ASIDA  AL OLOR DE TU PIJAMA,

SIENTE A VECES TU  MANO EN SU CABELLO

Y NO PUEDE AÚN CREER QUE AMOR  TAN BELLO

LO SEGARA LA HOZ DE INFAME DAMA.

 

TU NIÑA, BUSCA EL MODO DE  ENCONTRARTE

Y TATÚA EN SU PIEL UN SAXO DE ORO,

QUE CUIDARÁ CUAL SU MAYOR TESORO,

Y SERÁ DESDE AHORA SU ESTANDARTE.

 

AFERRADOS AL TIMÓN DEL BARCO HERIDO

VAN TUS HIJOS, QUERIENDO SER VALIENTES,

SIENDO DE TI, LOS  DIGNOS  DESCENDIENTES,

QUE VELARÁN POR LOS QUE TÚ HAS QUERIDO.

 

QUISO DIOS A SU LADO TU ALEGRÍA,

TUS GANAS DE VIVIR, Y TUS CANCIONES,

RUÉGALE  QUE ABRA  LOS BALCONES

PARA QUE LLEGUE AQUÍ LA MELODÍA.

 

CANTA EN EL CIELO, JUAN, NO TE ATORMENTES,

QUE  AQUÍ EN LA TIERRA, SIGUE TU LATIDO.

 

 

                                                               Francisca Quintana Vega.

Amiga incondicional de la familia.

                                  

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