Música y Sudáfrica
Cuando aún sigue rugiendo África con el éxito de "la roja", gracias fundamentalmente a las vuvuzelas, auténticos "baños de sonido" que pueden alcanzar los mismos decibelios que el despegue de un avión, uno se pregunta: ¿existe música en sudáfrica más allá de las "trompetas de elefantes" o el waka-waka?
En Sudáfrica la música ha estado tanto tiempo controlada, que ahora explota gracias fundamentalmente a los artistas que un día se fueron al exilio en busca de notas más libres, y que han vuelto convertidos en gurúes de un fenómeno musical aún por descubrir. El 11 de febrero de 1990, el preso más famoso del mundo, Nelson Mandela, fue puesto en libertad, y por primera vez en décadas, tras el boicot generalizado al que estuvo sometido por su política del apartheid, Sudáfrica se abrió al mundo. Ciudad del Cabo ha sido la puerta de entrada a jóvenes músicos que han sabido mezclar la música propia con los ritmos africanos, la música india o europea. Una música rica en sonoridades y matices, instrumentos autóctonos y voces prodigiosas. El grupo vocal femenino Skylarks marcó el inicio de la carrera musical de Miriam Makeba, uno de los nombres más importantes de la música africana, que saltó a la fama gracias al documental "Come back África", lo que le facilitó la salida del país, al que no pudo regresar hasta 30 años después, en la década de los 90. Como músico masculino hay que destacar a Hugh Masekela, tal vez el músico con más renombre del país, que no dudó en dejar que su trompeta explorara con el pop, el disco o el R&B, llegando a vender el 1968 más de 4 millones de su disco "Grazing in the grass". Masekela y Makeba encabezaban una larguísima lista de músicos que tuvieron que encontrarse a sí mismo lejos de su tierra, obligados a vivir una vida que ellos no escogieron. Como pianista, Abdulah Ibrahim se ha convertido en una de mis referencias fundamentales, al que llegué gracias a "Manenberg", su obra más siginificativa, consideradada como una de las mejores composiciones sudafricanas de todos los tiempos, que se convertió, junto con "Pata, pata" de Makeba, en el himno extraoficial de la resistencia apartheid. Al margen de nombres propios, quien quiera conocer más música sudafricana, no le queda más remedio que echar un vistazo al catálogo de la discográfica Sheer Sound, donde se encuentran todos los grandes músicos de ayer y de hoy, desde el jazz al hip-hop. Una discográfica que no ha dudado en apoyar a los jóvenes y consolidar a los veteranos con el objetivo de acercar los músicos a la gente de su propio país, donde negros y blancos conviven bajo un mismo sello y con una única finalidad: la música. Nuestra forma de mirar a África ha cambiado después del mundial, y seguro se convertirá en destino de viaje para muchos españoles. Sólo nos queda soñar con el próximo europeo y el mundial y seguir con la colección de estrellas en la camiseta. Yo, por si las moscas iré preparando los artículos de música sobre Polonia y Ucrania para el 2012, y profundizando en la bossa y la samba para el mundial de 2014. Feliz regreso a los que volvéis, y felices vacaciones a los que váis.
Cuando aún sigue rugiendo África con el éxito de "la roja", gracias fundamentalmente a las vuvuzelas, auténticos "baños de sonido" que pueden alcanzar los mismos decibelios que el despegue de un avión, uno se pregunta: ¿existe música en sudáfrica más allá de las "trompetas de elefantes" o el waka-waka?
En Sudáfrica la música ha estado tanto tiempo controlada, que ahora explota gracias fundamentalmente a los artistas que un día se fueron al exilio en busca de notas más libres, y que han vuelto convertidos en gurúes de un fenómeno musical aún por descubrir. El 11 de febrero de 1990, el preso más famoso del mundo, Nelson Mandela, fue puesto en libertad, y por primera vez en décadas, tras el boicot generalizado al que estuvo sometido por su política del apartheid, Sudáfrica se abrió al mundo. Ciudad del Cabo ha sido la puerta de entrada a jóvenes músicos que han sabido mezclar la música propia con los ritmos africanos, la música india o europea. Una música rica en sonoridades y matices, instrumentos autóctonos y voces prodigiosas. El grupo vocal femenino Skylarks marcó el inicio de la carrera musical de Miriam Makeba, uno de los nombres más importantes de la música africana, que saltó a la fama gracias al documental "Come back África", lo que le facilitó la salida del país, al que no pudo regresar hasta 30 años después, en la década de los 90. Como músico masculino hay que destacar a Hugh Masekela, tal vez el músico con más renombre del país, que no dudó en dejar que su trompeta explorara con el pop, el disco o el R&B, llegando a vender el 1968 más de 4 millones de su disco "Grazing in the grass". Masekela y Makeba encabezaban una larguísima lista de músicos que tuvieron que encontrarse a sí mismo lejos de su tierra, obligados a vivir una vida que ellos no escogieron. Como pianista, Abdulah Ibrahim se ha convertido en una de mis referencias fundamentales, al que llegué gracias a "Manenberg", su obra más siginificativa, consideradada como una de las mejores composiciones sudafricanas de todos los tiempos, que se convertió, junto con "Pata, pata" de Makeba, en el himno extraoficial de la resistencia apartheid. Al margen de nombres propios, quien quiera conocer más música sudafricana, no le queda más remedio que echar un vistazo al catálogo de la discográfica Sheer Sound, donde se encuentran todos los grandes músicos de ayer y de hoy, desde el jazz al hip-hop. Una discográfica que no ha dudado en apoyar a los jóvenes y consolidar a los veteranos con el objetivo de acercar los músicos a la gente de su propio país, donde negros y blancos conviven bajo un mismo sello y con una única finalidad: la música. Nuestra forma de mirar a África ha cambiado después del mundial, y seguro se convertirá en destino de viaje para muchos españoles. Sólo nos queda soñar con el próximo europeo y el mundial y seguir con la colección de estrellas en la camiseta. Yo, por si las moscas iré preparando los artículos de música sobre Polonia y Ucrania para el 2012, y profundizando en la bossa y la samba para el mundial de 2014. Feliz regreso a los que volvéis, y felices vacaciones a los que váis.



















