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Manuel García Cienfuegos
Última actualización 14:05
Jueves, 4 mayo 2017

Antonio Sánchez y Aurelio Mejías

En el actual Bar la Posá, en la calle Cánovas, antigua de la Carnicería, junto a los territorios por donde se iba al cingueo del baile de Morilla, que más tarde fue escuela. Allí, en la Posá, en otros tiempos, que dirigió con habilidad y maestría Antonio Sánchez Serrano sacaba de su cocina trasplantes, fandangos, tortillitas de espárragos y el célebre posarrín.
Antonio Sánchez fue el primer hermano mayor de la Burrita, popular cofradía del Domingo de Ramos que conmemora la entrada de Cristo en Jerusalén montado sobre un pollino. Era entonces cura párroco don José Zambrano. La Posá fue sede del Club Ajedrez Montijo, que tantas tardes de gloría dio gracias a los afanes del siempre recordado Juan Cayetano Polo de Vargas, y sede de la Peña Athlétic de Bilbao, pues en ella se reunieron los seguidores bilbaínos montijanos para fundarla, de la que fue su primer presidente Antonio Macarro Oliveira; Antonio Sánchez Serrano, vicepresidente; Juan Fernández secretario-tesorero; y entre los vocales, aconsejando espiritualmente a los seguidores de los leones de San Mamés, el sacerdote don Pedro Gragera Gómez. Fue inaugurada el 23 de junio de 1976, coincidiendo con la celebración del Trofeo Ibérico de Badajoz, al que acudió el equipo de la ciudad del “Bocho”. A la inauguración asistieron dos directivos del club: Luis Egaña, secretario de la peña “Casco Viejo” y Pedro Alonso, secretario para las peñas de España, junto con el portero internacional José Ángel Iríbar, “El Chopo”, llamado así por su estatura; ganador con la selección española de la Eurocopa de 1964 frente a Rusia, gracias al famoso gol del zaragocista Marcelino que le marcó al meta Lev Yashin, jugador del Dínamo de Moscú, conocido futbolísticamente por la “Araña negra”
Siguiendo calle abajo, en la plazuela del Barrio de la Pringue, en el que en otros tiempos estuvieron el bar “Furraquín”, el “Gol”, de Miguel Sánchez, conocido por el Cano, que fue municipal, el de Manolo Mendoza y el de Aurelio Mejías, en la esquina, entre el comercio de electrodomésticos de Sebastián Grillo y la frutería de Rufino. La denominación de origen de Aurelio procedía de un despacho de vinos de la bodega de su padre José Mejías García, que también elaboraba gaseosa, en la calle Joaquín Costa, en la Puerta del Sol, que se anunciaba: “Siendo Mejías, mucho mejor todavía”. De la ilustre cocina de Aurelio salían para acabar en la oficina del estómago de sus clientes varias exquisiteces, como montaditos, bacalao frito, pinchitos, pringás con tomate y tostás con refrito. Presidía el bar una fotografía del torero Manuel Benítez, el Cordobés, dentro de una hornacina, junto con fotografías del club Atlético Madrid, club que es la pasión futbolística de Aurelio.
Aurelio Mejías fue como Antonio Sánchez, vicepresidente de la peña del Atlético de Madrid, fundada en 1973 y concebida en las tertulias de su bar; de la que sigue siendo presidente Luis Alarcó Carpio, al que aún le quedan anhelos colchoneros para rato. La Peña del Atlético Madrid se inauguró el 11 de febrero de 1975, asistiendo Manuel Olalde de la Guardia, que ostentaba la representación de don Vicente Calderón, junto con Paco Valderas, José María Pascual, Chema, y el jugador Francisco Melo, natural de Plasencia. El 6 de junio de 1981 con ocasión de disputarse el Trofeo Ibérico de Badajoz, parte de la expedición del Atlético Madrid estuvo celebrando una comida en Montijo con los socios de la peña, asistiendo el presidente Alfonso Cabeza, el entrenador José Luis García Traid, junto con Arteche, Balbino, Julio Alberto, Marcos, Marina y Rubén Cano, entre otros. La Posá y Mejías. Antonio y Aurelio, casi vidas paralelas en tertulias deportivas, selecta cocina, apura que te llene y en la tiza con la que echaban las cuentas.

 

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