Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Teodoro Gracia Jiménez
Última actualización 13:52
Jueves, 4 mayo 2017

Brillar en la sombra (dedicada a Juan Delfa)

Marcar como favorita

Nadie puede imaginar la tristeza que me embargó cuando me llegó, como un mazazo, la noticia de su muerte. Desaparecía de nuestro entorno otra gran persona, un ser capaz de arropar a todos trabajando desde el anonimato. Siempre dispuesto a hacer el bien por sus semejantes, trabajando sin descanso, utilizando su sonrisa y ese buen humor con el que solía airear las imperfecciones.
Juan Delfa nunca fue un hombre de laureles ni elogios, èl era solo una gran persona cuyos buenos sentimientos siempre los puso a favor de los demás. Siempre firme, hasta el final. Sabía, desde siempre, que el papel que le había tocado vivir en la vida era el de secundario y es curioso, y sobre todo digno de resaltar, como a pesar de ser una persona que siempre se mantenía al margen, en la sombra ¡pudiese brillar tanto!.
Hoy me siento sereno, tranquilo, hablando de él porque es lo que siempre me has transmitido, serenidad, por eso, es una  alegría poder desnudar el alma y dejar que fluyan todos esos hermosos sentimientos, que durante tantos años, he compartido con un ser como Juan. Es injusto y tremendamente doloroso que desaparezca de nuestras vidas una persona tan ejemplar, por muchos querido y admirado, entre los que yo me encuentro.
Como comentaba, siempre ha sido alguien que vivió a la sombra pero no escondido, simplemente manteniendo un comportamiento discreto. Siempre lo voy a recordar como una persona generosa, callada, solidaria, responsable... un ser que siempre destacó, sobre todo, para aquellas personas que supimos mirar esa hermosa labor que desarrolló fuera del primer plano.
Perdemos hoy a una magnífica persona, todo un referente de humildad al que deberíamos imitar.
Dispuesto a colaborar en todo lo que se le pedía ayuda, siempre activo como el primero de sus compañeros, generoso como el que más en compartir y ayudar, tan querido por tantos que siempre fue para todo “Tito Juan”. Es quizá por eso por lo que muchos, por ese desprendimiento de cariño, hoy se van a sentir huérfanos.
Y ya para terminar y si tuviese que mantener en mi retina el momento que más me ha emocionado de Juan fue ese abrazo tan emotivo que le daba a su hijo la noche que Juan Mari ganaba las elecciones y se convertía en el alcalde de Puebla de la Calzada, ese día y a través del abrazo de Juan pude sentir y ver a Adela Cupido fundida con ellos ¡Fue, sin duda, un abrazo a tres!.
Qué grande y respetuoso ha demostrado ser. Fue tan grande que sin proponérselo tuvo la habilidad de brillar en la sombra.

 

Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados.