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Última actualización 19:22
Viernes, 3 marzo 2017

Atención y rendimiento escolar

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No digo nada nuevo si relaciono la falta de atención de nuestros hijos con el bajo rendimiento escolar. Somos los padres los encargados de proporcionar a nuestros hijos cariño, protección, educación, bienestar, salud... y todas esas cuestiones que de lógicas, caen por su propio peso.

 


En ese afán de buscar las mejores condiciones económicas, los padres solemos descuidar cada uno de los aspectos mencionados. Y desafortunadamente, si a veces lo hacemos en casa, más fácil es que este descuido lo tengamos en el ámbito educativo, ya que desde el momento que el niño comienza su etapa escolar, muchos padres traspasamos la responsabilidad de la formación académica exclusivamente a la institución educativa.

 


El problema se inicia cuando pensamos que el buen rendimiento académico de nuestros hijos depende exclusivamente de la escuela. La mayor parte de los padres se preocupan de que los hijos dispongan del material y a partir de ahí, se delega al centro que los niñosaprendan de manera integral y alcancen su máximo desarrollo académico.

 


Es evidente y obvio que, los padres que apoyan a sus hijos como estudiantes, contribuyen de forma significativa a su éxito escolar, pero ¿cuantos de nosotros estamos dispuestos a emplear un rato de nuestro tiempo libre para hojear sus deberes? ¿Cuántos nos percatamos de sus problemas en el día a día escolar para poder ayudar a resolverlos?

 


En la intensa vida moderna, con padres super ocupados y niños que no cuentan con la atención que requieren, se descuida el rendimiento escolar. De hecho, los hogares que carecen de una motivación positiva hacia el estudio y una adecuada organización en el proceso de orientación al niño, crean estudiantes desorganizados y desinteresados.

 


El esfuerzo más importante lo tenemos que hacer en la escuela primaria y es aquí donde el docente necesita trabajar junto con los padres para que el alumno tenga una formación con bases más sólidas que le permitan las actitudes y aptitudes que refuercen su interés en los estudios. Aquí radica la importancia de que los padres enfoquemos la atención al aprendizaje de nuestros hijos, dejando de descargar en el centro educativo la propia responsabilidad.

 


Para colmo, en las familias es posible encontrar problemas de desintegración familiar, adicciones, infidelidad, hijos no deseados, u otras situaciones como madres solteras, padres que trabajan (esto cada vez es más raro), etc. que  impiden que los padres presten la atención necesaria a sus hijos en edad escolar.

 


La mayor parte de las veces, cuando un profesor identifica al niño como vago, habría que ver si el problema radica en la falta de interés de los padres en el desarrollo académico de sus hijos.
 

 

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