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Elisa Martín Crespo
Última actualización 13:49
Miércoles, 4 enero 2017

No te detengas

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Otra vez estrenando año. Como la mayoría, caigo sin remedio en la tentación, en este preciso momento, de hacer balance de lo pasado y planificar lo que está por venir. Porque estrenar agenda y calendario supone una emoción que llevamos dentro. Además, defiendo que la estrategia es casi lo único que nos puede salvar, lo único que evita que andemos a la deriva, como pluma al viento. Este es un buen momento para leer el famoso poema de Walt Whitman: “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños...No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario”. Tiene razón. Solo el empeño nos puede sacar de esa trampa que supone el día a día, que nos lleva en muchos casos a dedicar nuestro tiempo a cosas que nos interesan poco o nada. Dedicar mi tiempo a lo que de verdad quiero. Suena bien.  

 

Por eso, volvamos a la estrategia. Nada mejor que empezar cogiendo fuerza, haciendo recuento de las cosas que nos parecen atinadas del periodo que cerramos que, en mi caso, ha sido especialmente intenso y enriquecedor. Aprendiendo de los aciertos. Es un ejercicio de maduración que nos ayuda a ser conscientes de que hemos crecido y que contamos con más recursos que antes. Soy la misma persona del año pasado, pero mejor.
Desde esa energía podemos hacer sin complejos la siguiente lista, la de los errores, los desaciertos y las carencias que han aparecido. Algunos son producto de agentes externos, es verdad, de circunstancias que no dependen de nosotros.  Pero, los que dependen de mí...casi seguro que podría haberlos gestionado de otra forma. ¿Cuáles han sido los obstáculos? Al detectarlos puedo decidir hacer con ellos algo muy práctico: transformar el problema en reto. Si lo pensamos bien, nos movemos por percepciones. Cambiando la forma de enfocarlo y utilizando la magia del lenguaje, podemos transformar el  “No puedo hacerlo”  por  “¿Cómo puedo hacerlo?”.  Y así, en lugar de paralizarnos, nos pondremos a resolver.  


Decidir cómo queremos vernos dentro de 365 días, cuando de nuevo estemos haciendo este ejercicio, nos llevará a situarnos en el camino que deseamos hacer.  Ya sabemos dónde estamos y dónde queremos estar, con una hoja de ruta definida. Comienza el viaje. Probablemente, cuando Whitman habla de hacer de tu vida algo extraordinario se refiere a eso, porque cada uno de nosotros sueña con cosas diferentes. Ponerse en marcha hacia donde uno quiere ya se siente como un logro.


No te detengas. Ese es el título del poema que termina con la misma lucidez que empezó y que no pierde en ningún momento: “No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas”. Hazlo ahora. No dejes que el después se convierta en nunca.

 

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