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Lucas Navareño
Última actualización 13:40
Miércoles, 7 diciembre 2016

Atropellos

Es alarmante el incremento en el número de accidentes por atropello. La cifra se dispara en todas las ciudades y pueblos sin que hasta ahora las autoridades responsables del tráfico en ciudad hagan algo diferente de lo que han venido haciendo hasta ahora, nada.


Los constructores de vehículos han hecho un notable esfuerzo en seguridad activa con la finalidad de evitar los accidentes. Se ha ganado en el sistema de frenado, en el de dirección, las suspensiones se han hecho mucho más estables, los neumáticos se fabrican con mejores compuestos que permiten un mayor agarre y la iluminación en los vehículos ha mejorado mucho en los vehículos mediante la introducción primero de faros de xenón y Leds.


En cuanto a seguridad pasiva, los adelantos realizados por los constructores han permitido dotar de más garantías. De esta forma, se ha dotado de bloqueo de mecanismo en caso de impacto, los vehículos cuentan con airbags y cada vez protegen más y mejor a los usuarios e incluso el propio chasis y carrocería de los coches se construye con zonas que absorben la energía en caso de impacto. Por último, los cristales están preparados para que en caso de accidente no salten trozos que puedan dañar a los ocupantes.


Como ven, una evolución significativa, que debería permitir bajar el índice de siniestralidad por atropellos. Sin embargo, la cosa no es así. En los últimos 20 días, en una ciudad de tamaño medio como es Cáceres, han sido cuatro los atropellos sufridos por viandantes, uno de ellos con el peor de los resultados. En todos ellos se dan las mismas circunstancias, personas que atraviesan un paso de peatones y son atropelladas por vehículos.


Paseo mucho y me voy fijando en los conductores, especialmente la atención que tienen puesta cuando circulan con el vehículo. De igual forma, me fijo también en los transeúntes y la atención que llevan en su paseo. En ambos casos, la atención es mínima. Los que pasean suelen ir pendientes del teléfono y cruzan sin atender al tráfico, esperando que quien llega venga atento.
En el caso de quien conduce es todavía peor. Es increíble el número de gente que veo circulando con el coche y que a la vez va atendiendo al teléfono, pero no a las llamadas, sino al wasshap En el caso de la atropellada en Cáceres con resultado mortal, no existen huellas de frenada por lo que se supone que el conductor no iba atento a la conducción lo que hace suponer que podría estar haciendo uso del teléfono y no vio a la persona que cruzaba (es una hipótesis, claro). Ante esto, yo me pregunto a que esperan para poner controles con policías camuflados y denunciar a todo aquel que vaya haciendo uso indebido de los teléfonos. Seguramente que el número de atropellos bajaría considerablemente. lucas.miura@gmail.com

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