Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Vanessa Cordero Duque
Última actualización 11:30
Lunes, 28 noviembre 2016

Los nombres que nos dejaron en las manos su libertad · Vanessa Cordero Duque · Montijo

Marcar como favorita
Seremos libres. Como una vez lo fueron las 40 palomas que vivieron encerradas entre los cartones de un amor de piedra, como los ojos de los buitres negros que les cortaron las alas y la enredaron en un cielo enredado de oscuros oleajes de cementadas nubes de dolor.
 
Seremos libres. Como lo fue Mariana a la que el año nuevo le regaló unas manos llenas de serpientes en su cuello. Un adiós disuelto en un tiempo que no perdona.
 
Seremos libres. Como los hombros de Silvia soñaron serlo algún día, sin zarandeos canallas, ni huracanes de miedos en sus pestañas. Un atropello a una vida que caducó a destiempo.
 
Seremos libres. Seguramente como a Mirella Gheorghe no le dio tiempo a serlo. Sus 21 años de inocencia se vieron interrumpidos por un sentimiento arañado de mentiras. Se llevaron su momento de soñar.
 
Seremos libres. Como Isabel Laureana esperaba y no pudo ser. Le llenaron el alma y el pecho con treinta flores secas y negras escupidas de veneno y sangre. 
 
Seremos libres. Así como Lucinda Expósito, que salió a la calle a respirar vida y sol, latidos y comprensión, y se encontró con una bandada de golondrinas de plomo, cobre y pólvora que nunca la trajeron de vuelta.
 
Seremos libres. María Santos, tal vez lo fue algún día, quizás antes de compartir techo y colchón con un león de torpeza y asco. Se fue y sus últimos años se truncaron en las manos de un perdedor frío y calculador.
 
Seremos libres. Como Lisa Jane hubiera deseado ,si un maldito cargador deteléfono acompañado de una mente trastornada y un abuso de poder imaginado no se hubiera interpuesto entre su cuello de cisne y sirena sin salida.
 
Seremos libres. A Ascensión Amores su apellido le ocultó las semillas amargas que guardaba tras de sí. Gritos roncos, horizontes de desprecio tras su lucha.
 
Seremos libres.  Puede que Ana Gómez Nieto nunca llevara esta palabra en sus sienes de mujer, puede que solo deseara que sus hijos la portaran, que jamás recogieran los pedazos de las mareas de un amor que arrasó por siempre su piel suave, la de sus hijos, la de su madre.
 
Seremos libres. Francisca Maroto quiso hacer música con los faros de un sentimiento que creía eterno. Su verdugo le construyó salvajes diques de rabia en la ternura de su playa de mujer. Con arrugas en la frente y pan compartido no volvió jamás a leer un amanecer.
 
Seremos libres. Como Soraya Gutierrez, luchadora incesante, un grito guardado, la oscuridad, un bar y unas manos desdobladas de crueldad. Un animal con piel de hombre. La geografía de un mafioso traficante de inferioridad y canguelo.
 
Seremos libres. Porque Victoria Sard solo pudo abrigar 21 inviernos. Ella era el espejo rosado de la juventud. Él era el trueno primitivo de un don nadie.
 
Seremos libres. A Silvia Hernández le desenvainaron las estrellas y se deshizo en los brazos de una infinita espiral de soberbia y orgullo. 
 
Seremos libres. Por ella, por Tatiana Vázquez que fue abandonada con más de 50 embestidas de metal sobre su cuerpo. La frialdad de los leones siguen llenándome de fuego las piedras del camino que aún ella debería pisar.
 
Seremos libres. María del  Carmen Lauría quería brillar bulliciosa sin hacer huelga de emociones y escalofrío cada vez que el  respirar del tirano cruzaba la puerta.
 
Seremos libres. Cristina Galvez se marchó demasiado pronto. Había ángeles velando su adiós, dos ángeles de apenas 7 y 12 años que hoy estarán cubiertas de la hiedra de un recuerdo vivido que nunca les perteneció. 
 
Seremos libres. El cielo de Yolanda Jiménez se abrió por la brutalidad de su despedida. Un martillo que calló su verdad, que tan solo debía haber sido usado para llenar de clavos de sensatez la cabeza de una bestia monstruosa.
 
Seremos libres. Dios lo quiera. O quien sea que exista. Si existe algo. La justicia es un pozo lleno de trampas. Marina Candelaria fue víctima, pero tan víctima de las manos de un frío animal como de la justicia. Catorce años denunciando y soportando golpes, heridas, desprecios. No la salvaron. No pudieron ¿o no quisieron?
 
Seremos libres. Porque Lucía Patrascu ya no puede luchar más. A ella las gaviotas le hablan desde lejos y anda enredada en las nubes pidiéndonos que ni una más, ni una menos.
 
Seremos libres. Jana Enache no pudo salvarse de las raíces innumerables de un agucero marchito de un amor cargado con un fusil de rencor al hombro.
 
Seremos libres. Aranzazu lo sabe. Ella ya no podrá serlo. Le llenaron de sombrillas el sol. Partió. Pero ella viene confundida entre las gotas de lluvia de este 25 de noviembre para susurrarnos que sí, que lo seremos.
 
Seremos libres. Aunque la justicia nos de la espalda una y otra vez. Teresa Sánchez sabe de ello. Se le empapó su huida valiente del temporal indomesticable de un mal perdedor.
 
Seremos libres. Karla Belén Pérez te lo prometo. Atravesaremos calles, alzaremos el alma, los brazos, la voz, por el oxígeno de todas las que áun pelean, por las que hoy llenáis de lunas la brújula de nuestros pasos.
 
Seremos libres. Escúchame, allá donde estés, Alexandra Rodica, yo no soy nadie, pero me duele el recuerdo de los estremecimientos de tus extremidades, el aullido profundo del lobo feroz, la extensión de tu despedida.
 
Seremos libres. Nada justifica la violencia. Y mucho menos una enfermedad. Carmen García me pregunto si tanta tristeza no tenía las manos manchadas del que dormía a tu lado.
 
Seremos libres. Y Benita Núñez arqueará las cejas desde las ventanas del cristal de un cielo bajo el que ahora se siente protegida.
 
Seremos libres. Y las calles no nos harán débiles. Ni las miradas. Y Cristina nos acariciará,sin hacer ruido, el sonido de nuestras voces.
 
Seremos libres. Y los jueces no cubrirán tanta masacre. Entonces cuando ésto suceda las denuncias serán domadoras de bestias que jamás quedarán en libertad. Arantxa no pudo verlo. Se fue con enredaderas tumultuosas entre su piel cálida.
 
Seremos libres. Por esa mujer que murió entre llamas, que gritó, que luchó, pero su cuerpo, su mente y su alma dijeron no. Por esa dama que me tiemblan las entrañas al nombrarla, golpeada, emparedada,....Permítanme un minuto antes de seguir...
 
Seremos libres. Juene Railton estuvo treinta días aferrándose al deseo de vivir. Las heridas se la llevaron. Ahora ha de estar rodeada de árboles plácido y de jazmines que la llenan de paz.
 
Seremos libres. El tiempo no pudo abrazar más a Flori. Fue pájaro, aprendió a volar y se sentó en aquél lugar donde la brisa le tocaba el vientre como un piano de cola.
 
Seremos libres. A Ada Graciela el pavor se le extendió un atardecer por el nombre, el juicio y la piel.
 
Seremos libres. No sé cómo, ni cuándo, ni dónde sucederá. Porque Estefanía María ya descansa en paz pero sus dos pedacitos de vida de 2 y 5 años aún no duermen a solas. Y quizás nunca más lo hagan.
 
Seremos libres. Isabel Paixao quiso sentirse protegida por ese que dormía a su lado y que a la vez velaba por el bien de la sociedad. La traicionó. Un lobo con piel de cordero. El disfraz más canalla.
 
Seremos libres. La luz de Jaqueline se apagó pero ahora es una luna más colgando en el cielo. Ella nos dará motivos y razones. Será guía en nuestra lucha.
 
Seremos libres. Aunque Yolanda Pascual lloró de rabia por serlo. Por sus lágrimas y el hilo de la fuerza de su fuerza. Seremos libres.
 
Seremos libres. Celia Navarro creyó que las vasijas y teteras eran para guardar momentos y recuerdos. No se le pasó por la cabeza que pudiera ser el arma que usaría su torturador y que la apagaría para siempre.
 
Seremos libres. Porque ya no podemos más. Porque escucho palabras como hacha o martillo y se me vienen a la mente mujeres cuando hace años no eran más que herramientas para hacernos la vida más fácil y no para arrebatárnosla.
 
Seremos libres. Y ojalá que detrás de ti,  Alia Díaz, no hubiera más mujeres con olor a despedida. Todos lo deseamos, pero ninguno creemos que esto vaya a ser así. No.
 
Seremos libres. Por todas estas princesas que pelearon hasta el final y por todas las que tienen nombres tan eternos que ni la prensa se hizo cargo de ellos. Porque hoy ya no puedo escribir más. Solo me queda el azote del dolor en los misterios de un mundo invadido de monstruos con coraza y sin corazón.
 
Por ellas...Por esas 40 mujeres, heroínas atrapadas en laberintos de odio, cobardía y rencor. Por todas...Por la vida...
 
 
 
25 de Noviembre. Día Mundial Contra la Violencia de Género. 
 
 
Vanessa Cordero Duque. Montijo (Badajoz)
Crónicas de un Pueblo • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados.